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domingo, 23 de mayo de 2021

Haciendo Cola

A fines de los años ‘40, un bioquímico de apenas 22 años que trabajaba para una fábrica de Fernet catando bebidas y creando recetas, descubrió el que se consideraba uno de los secretos mejor guardados del mundo: la fórmula de la Coca-Cola. Ni lento ni perezoso, mudó el laboratorio al patio de su casa de Devoto, le ganó el primer juicio del mundo a la multinacional por el uso de la palabra “Cola” y empezó una empresa que en los siguientes veinte años se convertiría en un éxito nacional tan grande que hasta se le atribuía al mismísimo Perón. Y que murió con el desmantelamiento de la industria industrial, los almacenes y el sifón de mesa.

Si esta historia fuera una película, seguramente comenzaría en un laboratorio. Apenas iluminado por la luz mortecina de una bombita de 25 watts, la primera toma mostraría a un científico enfundado en su guardapolvo blanco en el preciso instante en que descubre, por accidente, una valiosísima fórmula secreta. Casi como si hubiera dado con la piedra filosofal del siglo XX, aunque en este caso, en vez de transmutar el plomo en oro, lograra convertir el agua en (algo similar a la) Coca-Cola. Sin embargo, la historia es real y su protagonista se llama Saúl Patrich, el creador de la bebida argentina más popular de los años ‘60: la Refres-Cola.

Eureka: un hallazgo accidental

En 1948, Patrich era un técnico químico especializado en bromatología que, pese a sus escasos 22 años, ya había trabajado para diversas firmas elaboradoras de bebidas como asesor y degustador profesional. Esta experiencia le había permitido desarrollar un “paladar absoluto” y con sólo probar un sorbo era capaz de detectar sus componentes. Tal vez por eso los dueños de Fernet Leocatta, para quienes trabajaba, acudieron a él como su última salvación: su Fernet era un fracaso, pero un distribuidor se había comprometido a comprarles toda la producción si cambiaban de rubro y lograban una imitación de un conocido amargo serrano. “¿Usted puede hacerlo?”, le preguntaron a Patrich, y de inmediato le extendieron un vaso con el producto a emular. El joven técnico hizo un buche y dejó que el líquido recorriera su boca para estimular las papilas gustativas, sopesó sus componentes, realizó unos cálculos mentales, tragó y respondió: “Dénme una semana”.

Luego visitó una herboristería y compró todo tipo de hierbas, las llevó a su laboratorio, las trituró, las maceró en alcohol y elaboró ocho muestras distintas. De una de ellas derivaría el amargo serrano que le habían solicitado y las siete restantes serían descartadas. Pero sucedió algo inesperado: “En la prueba número 6 encontré una pista —recuerda como si narrara una investigación detectivesca—. Al principio no sabía adónde me iba a llevar, aunque intuí que podía ser algo grande; así que me dediqué día y noche a experimentar con esa muestra para ver si podía dar con la clave de ese gusto tan extraño”. Y si bien a él mismo le costaría creerlo, esa pesquisa resultó clave para acercarse al sabor de aquella gaseosa de color negro y nombre raro originaria de los Estados Unidos.

Seis años antes, el lunes 3 de agosto de 1942, Coca-Cola había llegado al país y su primer aviso publicitario se difundía en los principales diarios a página completa. “Usted no olvidará jamás la inefable sensación de frescura y exquisito sabor de Coca-Cola”, decía el spot, pero a la vez advertía: “Eso sí, pídala siempre ¡bien helada!”. Hasta ese momento, el mercado de las gaseosas estaba dominado por Bilz, Pomona y Crush, los chicos tomaban chocolatada Vascolet y deportistas como Juan Manuel Fangio y el futbolista Vicente de la Mata recomendaban Kero, una bebida nutritiva “rica en dextrosa (sic)”.

Para imponerse en el gusto popular, Coca-Cola desplegó una enorme campaña publicitaria que aún continuaba seis años después de su arribo a estas tierras, y de ese modo llegó a manos de quien desentrañaría su preciado secreto: “Una tarde encontré un camión gigante de Coca-Cola en la esquina de casa, en Beiró y Bermúdez”, rememora Patrich, y agrega con una sonrisa: “Había dos chicas lindísimas: una rubia y una morocha repartiendo botellitas. Como no me podía decidir, le pedí una a cada una”. Apenas entró a su hogar, el químico destapó uno de los envases y probó su contenido. “No está mal”, pensó. Era un gusto nuevo, absolutamente original. Guardó la segunda botella y sólo la retiró días más tarde, para llevarla a su precario laboratorio en la fábrica Leocatta y cotejar su contenido con los resultados de su experimento número 6. Allí trabajó día y noche, haciendo innumerables pruebas hasta dar con la fórmula. “Era medianoche —señala don Saúl—, pesé cada hierba por separado en la balanza de precisión y anoté cuidadosamente las cantidades. Luego hice un jarabe con 50 gramos de azúcar, y le agregué acidez tartárica. Mezclé todo, lo diluí con agua y lo probé, lo comparé con la Coca-Cola y grité: ‘¡Lo tengo!’”.

La batalla por el nombre

Al poco tiempo, Patrich dejó su puesto en la firma Leocatta y abrió su propia fábrica... en los dos metros cuadrados que abarcaba el patio trasero de su casa. Allí ajustó su fórmula y preparó varias jarras que dio a probar entre familiares y vecinos.

—Es muy bueno. ¿Cómo se llama? —le preguntaban.

—Refres-Cola —respondía, con el pecho henchido de orgullo.

No obstante, pronto se toparía con un problema. “Yo quería registrar el nombre ‘Refres’ porque consideraba que ‘Cola’ era de uso genérico, pero Coca-Cola se oponía”, afirma. Claro que eso no lo amedrentó, todo lo contrario; y se puso a investigar a su contrincante. “Las bebidas cola son ácidas, y la acidez puede ser cítrica o tartárica, aunque en el caso de la Coca-Cola no detectaba ninguna de las dos”, explica el técnico, a quien le llevó tres años resolver el misterio: “Un día se me ocurrió consultar el código bromatológico de Estados Unidos y vi que ahí estaba permitido el ácido fosfórico. Entonces hice nuevas pruebas y descubrí que ésa era la sustancia responsable de la acidez de la Coca-Cola”.

Con ese dato, descubierto en los fondos de una modesta casa de Devoto, le inició juicio a una de las compañías más grandes del mundo: “Mi argumento era que la marca estaba mal concedida, porque ellos utilizaban ácido fosfórico, que en ese entonces no estaba habilitado por el código bromatológico de nuestro país”. Y debió ser un argumento de peso porque los abogados de Coca-Cola le propusieron llegar a un acuerdo para evitar el juicio. Así, la palabra “Cola” pasó a ser de uso genérico y pudo ser utilizada por otras bebidas.

Los duros inicios


Patrich había ganado la batalla por el nombre, pero ahora tenía que convertirlo en una marca reconocida. Para empezar, la Refres-Cola no era una gaseosa sino un jarabe concentrado listo para ser diluido con soda. De hecho, su etiqueta mostraba una familia tipo con el padre en el acto de accionar un sifón. Sus ventajas consistían en que podía ser utilizada mucho después de abierto el envase, sin perder sus cualidades, y que cada persona podía regular la intensidad del sabor a su gusto, como una gaseosa bajo el concepto “hágalo usted mismo”. Aunque su principal atributo era económico, como proclamaba uno de sus slogans: “Con una botella sola / 40 vasos de Refres-Cola”. Es decir que rendía casi 10 litros por botella. “Y aparte era más saludable —añade don Saúl— porque no contenía ácido fosfórico ni cafeína, que son las sustancias más cuestionadas de la Coca-Cola.” Pese a todo esto, no le fue sencillo imponer una bebida elaborada en el patio de su casa, con una cuba de madera de 200 litros sin bombeador ni filtro, y cuyas botellas eran llenadas, etiquetadas y encorchadas a mano, una por una, por el propio Patrich y sus hermanos.

El primer almacén que exhibió la Refres-Cola estaba en Canning y Warnes. El químico hacía el reparto a bordo del colectivo 124. “Cuando llegaba al comercio dejaba los cajones afuera, me asomaba y gritaba: ‘¡Un cajón de Refres-Cola!’. El dueño me pedía que lo bajara como si tuviera el transporte estacionado en la puerta. Entonces yo salía, esperaba un poco, y volvía a entrar con el cajón”, recuerda risueño. Luego alquiló una camioneta con chofer una vez por semana. La Refres-Cola empezó a ganar clientes y su dueño, dolores de espalda, por cargar los 12 kilos que pesaba cada cajón. Ese moderado éxito lo obligó a trasladar la “fábrica”: tras compartir una planta con otra firma en Haedo, tuvo su primera sede propia en un modesto galpón de Navarro al 4547, equipado con una llenadora de seis picos, una encorchadora manual, una bomba y un filtrador. Las ventas crecieron bastante, pero después se estancaron. Sin embargo, a Patrich le aguardaba un inesperado golpe de suerte.

El enigmático señor Pollak

Una tarde de 1955, el técnico recibió la visita de un desconocido que se presentó como León Pollak, quien le ofreció comprar toda su producción para ser su representante exclusivo.

—¿Pero usted sabe cuál es nuestra producción? —le preguntó Patrich.

—No, pero eso es un detalle menor —contestó Pollak en tono despectivo.

El dueño rechazó la oferta. No obstante, días más tarde, recibió un llamado de Raúl Pereyra, director de la agencia de publicidad Naype: Pollak le había encargado una gigantesca campaña publicitaria para difundir la Refres-Cola y él había preparado afiches para vía pública y tenía reservados espacios en diarios, revistas y radios. Pero Pollak había desaparecido y la agencia quería saber cómo recuperar el dinero invertido. “Lo lamento —se excusó Patrich—. Yo tengo una pequeña fábrica y no puedo afrontar semejante gasto.” Entonces Pereyra le propuso un pacto de caballeros: él asumiría la inversión y si la campaña daba resultado, se cobraría los costos de las ganancias. En cambio, si fracasaba, el químico no tendría que pagar nada.

El slogan ideado por la agencia destacaba la principal virtud de la bebida, era efectivo y hasta admitía cierta belleza poética: “Haga cola con Refres-Cola... y verá que resulta más”. A las semanas, esa frase empapelaba las paredes de Buenos Aires, se leía en los laterales de los tranvías, en las páginas de los diarios y se escuchaba en forma de jingle por las principales radios. La repercusión fue descomunal y la capacidad productiva de la modesta sede de la calle Navarro se vio rápidamente desbordada. “Recibimos tantos pedidos que los camioneros se llevaban las botellas sin etiquetar y pegaban las etiquetas en el camino”, rememora don Saúl.

Auge y caída

Dos años después de esa campaña, el 12 de octubre de 1957, quedó inaugurada la nueva fábrica de Refres-Cola: una planta modelo totalmente automatizada que ocupaba una manzana completa de Ciudadela; y con ella comenzó la edad dorada de la bebida, que se extendió desde fines de los ‘50 hasta principios de los ‘70. De Rivadavia 12120 partían 20 camiones por día a las órdenes de las 28 distribuidoras que hacían llegar la Refres-Cola a todo el país. Los salones de fiestas encargaban damajuanas para preparar sus propias jarras de gaseosa y hasta hubo un pedido de Aerolíneas Argentinas, que en uno de sus vuelos convidó a sus pasajeros con la cola nacional. “Pero se ve que no prosperó porque no volvieron a pedirla”, dice Patrich.

Durante los ‘60, Refres-Cola fue un habitual auspiciante de programas de radio y televisión. Su repercusión fue tal que los memoriosos aún recuerdan el rumor que afirmaba que la bebida había sido un invento de Juan Domingo Perón para amargarle la vida a los capitales foráneos, versión que el técnico desmiente a carcajadas.

Publicidad directa

Para posicionar su producto y competir con Coca-Cola, Saúl Patrich tuvo que recurrir al ingenio; y a tal fin le pidió ayuda al actor Max Berliner, con quien el técnico químico y su mujer tomaban clases de teatro en ídish en la escuela Scholem Aleijem.

De esa relación, una amistad que se mantiene hasta la actualidad, surgió la idea de montar una suerte de escena de teatro callejero en la que Berliner entraba a bares, restaurantes, cafés y almacenes a solicitar la primera cola nacional y detrás de él, separados por pocos minutos, ingresaba Patrich en su rol de vendedor.

—Por favor, una botella de Refres-Cola —pedía el actor.

—No, no tengo. Sólo me queda Coca-Cola —recibía siempre como respuesta.

—¿Cómo que no le queda? Yo quiero Refres-Cola —insistía el supuesto interesado.

Berliner recuerda: “Empezamos en la esquina de Corrientes y Canning (hoy Scalabrini Ortiz), primero por una vereda, hasta Juan B. Justo, y regresamos por la otra, hasta el mismo punto de partida”. Y agrega entre risas: “Como actor, Saúl era un poco duro, aunque evidentemente su parte no la hizo tan mal porque obtuvo un montón de pedidos”.

“El resultado final de esa gira fue 18 cajas vendidas, todo un record. Era el efecto de la publicidad directa”, rememora Patrich.

Los vaivenes de la industria a mediados de los ‘70 y la lenta aunque inexorable decadencia del almacén y el sifón, sus dos principales aliados, signaron el declive de la Refres-Cola, cuya producción continuó hasta fines de los ‘80, cuando los costos de distribución hicieron el negocio inviable. A principios de los ‘90, como un amargo signo de aquellos tiempos, don Saúl vendió la marca de la primera bebida cola argentina a una multinacional, que sólo la utilizó para una efímera campaña publicitaria. Hoy, a casi 60 años de su descubrimiento, Patrich se enorgullece: “Creé un producto nuevo y logré que entrara a todos los hogares. Esa es mi mayor satisfacción”, sostiene. Sin embargo, si bien no lo proclama, también es el responsable de un capítulo significativo en la memoria emotiva del país.

Quizás en algún bar desmemoriado todavía sea posible pedir una Refres-Cola, echar una medida en el vaso, agregar soda y brindar por eso.


Huevos encurtidos y salmuera básica para encurtidos rápidos

Ingredientes

  • 24 huevos duros, pelados
  • 1/3 taza de azúcar
  • 3 tazas de vinagre blanco
  • 1 taza de vinagre de sidra de manzana
  • 1 taza de agua
Combinación de especias y hierbas
  • 2 cucharadas de ají molido
  • 4 hojas de laurel
  • 6 dientes de ajo, pelados y triturados
  • 6 puerros, en rodajas
  • 2 cucharadas de sal marina
  • 1 cucharada de semillas de apio
  • Opcional: 1 cucharada de especias para encurtir (*)

(*) Pimienta inglesa, Semilla de mostaza, Semilla de cilantro, Pimienta negra en grano, Raíz de jengibre, Canela, Hoja de laurel, Clavos, Pimientos triturados, Eneldo, Mace, Cardamomo, Nuez moscada.

Preparación

  1. En un frasco de vidrio grande esterilizado de un galón (3,78 litros), coloque los huevos duros pelados, el ají molido, las hojas de laurel, los dientes de ajo y el puerro en rodajas. Dejar de lado.
  2. En una cacerola mediana combine la sal marina, las semillas de apio, las especias para encurtir, el azúcar, el vinagre blanco, el vinagre de sidra de manzana y el agua. Llevar a hervir. 
  3. Vierta la mezcla hirviendo sobre los huevos en un frasco de vidrio, cubra los huevos por completo. 
  4. Selle el frasco y déjelo reposar hasta que esté a temperatura ambiente. Refrigere por hasta tres semanas.
Otra combinación de especias
  • 1 clavo de olor 
  • 1 cucharadita de semillas de mostaza
  • 1 cucharadita de pimienta negra en grano
  • 1 cucharadita de jengibre fresco pelado y picado
  • 1/2 jalapeño, sin semillas y picado

Salmuera básica para encurtidos

Ingredientes

  • 1 1/3 taza de vinagre blanco
  • 1/3 taza de azúcar granulada
  • 2 cucharadas de sal kosher
  • 1 taza de agua

Preparación

  1. Mezcle 1 taza de agua y todos los ingredientes en una cacerola mediana. 
  2. Deje hervir a fuego alto, revolviendo hasta que el azúcar se disuelva. 
  3. Retírelo del calor; enfriar 10 minutos. 
  4. Vierta sobre verduras o frutas. 
  5. Cubra con una tapa hermética; enfriar 2 días. 
  6. Almacene, tapado, en el refrigerador hasta por 2 meses.

miércoles, 19 de mayo de 2021

Tipos de carbón para el horno de brasas: quebracho, encina, mixto…


Desde hace siglos, el combustible utilizado para cocinar ha sido la madera y conservando esa tradición el sector de la restauración ha ido evolucionando hasta ofrecer el mismo resultado de esas carnes con las marcas de la parrilla y el aroma del ahumado, mucho más evolucionada y consciente con el medio que le rodea.

Para sacarle el máximo partido a tu horno de brasas debemos conocer al dedillo todas las características que ofrece y cuando es el momento ideal para adquirir una herramienta como esta en tu restaurante. Es por eso, por lo que hoy abordaremos el tema de los distintos tipos de carbón (o brasas) que nos ofrece el mercado y ver todas las posibilidades según su uso.


Carbón vegetal o briquetas, ¿qué formato utilizar?

Cuando hemos decidido trabajar con un horno de brasas una de las primeras dudas que nos asalta es si emplear carbón vegetal o briquetas ya que cada una de las opciones ofrece unas ventajas y desventajas a la hora de emplearlas en nuestro horno de brasas.


CARBÓN VEGETAL

El carbón vegetal que se comercializa para un uso culinario se produce en carboneras donde mediante la quema de diferentes tipos de madera como puede ser quebracho, coco, encina, etc… se produce una deshidratación completa de la leña y se fragmenta en trozos con ese aspecto y color tan característico del carbón.

El carbón vegetal se calienta bastante rápido, alrededor de 20-35 minutos podemos conseguir unas brasas perfectas para nuestro horno. Tiene una gran capacidad calorífica lo que permite mantener unas temperaturas elevadas en nuestro horno de brasas si lo necesitamos.

Al igual que el encendido de las brasas con carbón vegetal es rápido, la duración del mismo es relativamente corta contando con una media de 30 minutos de duración donde empezará a disminuir su poder calorífico y deberemos añadir más en caso de que necesitemos mantener unas temperaturas altas.


BRIQUETAS DE CARBÓN

Por la otra parte podemos contar con briquetas de carbón que son generalmente utilizadas para uso doméstico. Su elaboración parte de los residuos de la fabricación del carbón vegetal que junto a un adhesivo, generalmente almidón, se compactan para aprovechar esa carbonilla fruto de la elaboración del carbón vegetal.

Su mayor ventaja es la forma, ya que gracias a su tamaño pueden ser fácilmente apilables y generar una capa uniforme de calor.

A continuación te dejamos un esquema de las ventajas y desventajas que ofrece cada uno de los formatos:


Ambas opciones son útiles dependiendo del uso de tu horno de brasas, si necesitas unos marcados intensos de la parrilla en la carne o si por el contrario prefieres elaboraciones más prolongadas que no requieran tanta temperatura.


Los tipos de carbón que existen

En el mundo de las brasas existen distintos puntos de vista respecto a qué tipo de madera utilizar y para qué es más conveniente, vamos a ver los tipos de carbón más comunes utilizados en nuestra industria para hornos de brasas, barbacoas, parrillas, etc…

Dependiendo de la región donde nos encontremos podemos acceder de una forma más fácil a un tipo de carbón vegetal o a otro.


Carbón de quebracho argentino blanco

  • Procede de la Parrotia Persica, también conocida como Árbol de hierro.
  • Posee gran poder calorífico y durabilidad.
  • Posee un agradable aroma y chispa.
  • Su fácil control de la brasa hace que este combustible sea uno de los carbones más utilizados.

 

Carbón de quebracho argentino rojo

  • Tiene la misma procedencia del mismo árbol que el quebracho blanco.
  • Mantiene un poder calórico y aroma
  • Ofrece menos control de chispa, lo cual puede dificultar la manipulación del cocinero.

 

Carbón de coco

  • Se consigue a partir de la cáscara de coco, mediante reciclaje al 100%.
  • Es el combustible más respetuoso con el medio ambiente.
  • Tiene gran potencia calorífica. Puede llegar hasta las 7.000 kilocalorías.
  • Quema con una formación de ceniza de un máximo del 4 %, lo cual es fácil de controlar con el dispositivo para residuos de los hornos brasa.
  • No aporta sabor ni aroma propios que desvirtúe los de los alimentos.
  • Se fabrica en cubos, lo que facilita su transporte y almacenamiento.
  • Es más caro, pero su uso se está generalizando cada vez más.


Carbón de leña de encina

  • Es el combustible más tradicional en España.
  • Es un carbón ecológico de poda controlada.
  • Se mantiene mucho tiempo encendido, lo que hace que a la larga sea más económico.
  • Permite que los alimentos se cocinen de modo uniforme.
  • Da un aroma muy agradable a los platos, sobre todo a las carnes.
  • Genera muy poca chispa, lo que le hace muy cómo para el trabajo del cocinero.
  • Carbón vegetal mixto
  • Compuesto por diferentes tipos de carbón, generalmente variedades argentinas.


¿Cómo reconocer la calidad del carbón que utilizas?

Al igual que cualquier otro producto, el carbón vegetal tiene ciertas características que nos permiten evaluar si es de calidad. Analizando cada una de ellas podremos determinar cuál es el proveedor que más nos interesa para nuestro horno de brasas.

La materia prima: dependiendo de qué leña se utilice tendrá unas características concretas como hemos podido ver en los diferentes tipos de carbón. También hay que tener en cuenta que todo el contenido sea efectivamente carbón, puesto que en algunos casos las sacas también pueden contener piedras y otros elementos extraños.

Durabilidad: dependiendo del tiempo de encendido y lo que dura resultará más económico y nos dará menos trabajo mantener unas brasas uniformes.

Aroma: cuando el carbón es de calidad desprende aromas que impregnan las carnes o pescados que utilicemos en nuestro horno es por ello por lo que si desprende poco suele ser de poca calidad.

Poder calorífico: Cada tipo de carbón vegetal ofrecerá un poder calorífico distinto dependiendo de su proceso de fabricación y es necesario valorar esta característica ya que dependiendo de los requisitos de nuestro horno de brasas será un factor a tener en cuenta.

 

Chips de madera aromáticas

Como hemos visto podemos encontrar distintos tipos de carbón para el horno de brasas eficientes en sus distintas características y variedades de madera. No obstante existe la posibilidad de aportar un aroma extra a las carnes, pescados o verduras que utilicemos en el horno debido a que podemos emplear chips de madera que aromaticen nuestros asados como queramos.


Pastillas de encendido

Otro aspecto a tener en cuenta es la manera en que encendemos las brasas. Lo más recomendable son las pastillas de encendido ecológicas y los geles de alcohol, utilizados generalmente porque no aportan ningún aroma “químico” a las elaboraciones hechas a la brasa.

https://www.repagas.com/tipos-de-carbon/

lunes, 17 de mayo de 2021

Ñoquis de Calabaza

Ingredientes

-4 porciones-

  • Calabaza mediana 1 (cocida deben quedar 500 grs)
  • Huevo 1
  • Harina 250 grs
  • Queso rallado 100 grs
  • Sal, pimienta y Nuez Moscada a gusto.
  • Para la salsa
  • Puré de tomates, crema de leche, albahaca fresca, ajo en polvo, aceite de oliva, sal y pimienta.

Preparación

  1. Pelar la calabaza, cortarla en trozos pequeños, lavarlas, secarlas y colocarlas en una fuente para horno con un poco de aceite.
  2. Hornearlas a 220 grados por 30 minutos hasta que estén tiernas.
  3. Hacer un pure con las calabazas y condimentarlas.
  4. Mezclar en un bowl el pure con el huevo, la harina y el quedo rallado hasta formar una masa pegajosa pero que se pueda hacer un bollo. Pueden agregar un poco mas de harina si se les pega mucho, pero no abusen! Para evitar que después queden muy duros.
  5. Cortar porciones de masa y hacer tiritas sobre una superficie enharinada e ir cortando en pedacitos con un cuchillo. Si los quieren con formitas, una vez cortados, los pueden pasar por un tenedor presionando suavemente con la yema de los dedos.
  6. Colocarlos en una superficie enharinada.
  7. Hervir abundante agua con un chorrito de aceite y sumergirlos en tandas, cuando floten en la superficie están listos.
  8. Escurrirlos con un colador o espumadera y colocar en una fuente con un poquito de aceite y revolver para evitar que se peguen.
  9. La salsa es muy simple, mezclamos los ingredientes en una cacerolita y se lleva a punto de ebullición, se apaga el fuego y salsa lista.

https://www.instagram.com/p/CNAoBjGDS4U/

sábado, 15 de mayo de 2021

Vinagres Caseros

El Vinagre es uno de los aderezos mas antiguos de la humanidad, además de las múltiples propiedades beneficiosas para el organismo, claro esta, cuando se habla de vinagres auténticos y naturales. A quien no le gusta aderezar una ensalada con su vinagre favorito?. Hoy en día, hay en el mercado cualquier cantidad y variedad de vinagres de diferentes sabores,  pero lo que mucha gente no sabe, es que, este producto también se puede elaborar en casa,  con muy bajo costo, es 100% natural, con sabor y aroma espectacular, además de los grandes beneficios que aportan estos vinagres, solo basta buscar documentación de cómo el Vinagre de Manzana es bueno hasta para bajar de peso, pero aquí no voy a entrar en esta materia, cada persona que haga su propia investigación y conclusión, lo que si garantizo es que estos vinagres caseros son insuperables.  Y lo bueno es que, puedes hacer vinagre con casi todas las frutas que tengan capacidad de fermentación, las mas usuales son Manzana, Peras, Piña, Plátano, Lechoza, Fresa, Mango, así como también de vinos Blancos y Tintos, Jerez, Sidras, Champán, Arroz, (que es tradicional en China y Japón, usado para Sushi entre otras preparaciones) y saborizados con hierbas o especias…

Elaborar vinagre casero puede llevar entre 30 días hasta 60 días o mas, en dos procesos. La primera fermentación, es cuando los azucares se convierten en Alcohol, La segunda fermentación, es cuando el alcohol se convierte en acido acético, que ya es vinagre. Después, a mas tiempo mas acides y mas sabor.

Utensilios

  • Use jarra de vidrio como las de la fotografía.
  • Paletas de madera o plástico, el vinagre no es amigo de los metales
  • Colador de tela, de los que se usan para café.
  • Ligas y paño o servilletas para tapar, 

Ingredientes

  • 3 Litros de Agua mineral
  • 500 gramos de Papelón, (La panela, también conocida como piloncillo, raspadura, rapadura, atado dulce, tapa de dulce, chancaca
  • Fruta  de su agrado, Manzana, Peras, Piña, Mango, Lechoza, fresa etc…

Preparación

  1. Cuando consuma frutas, guarde la conchas para hacer el vinagre (utilizaremos lo que habitualmente tiramos a la basura)
  2. Agregamos al envase, el agua, las frutas y el papelón, revolvemos y tapamos la boca del frasco con una tela o servilleta y una liga; para el proceso de fermentación el aire es importante. Tenemos que revolver dos veces al día, para oxigenar y evitar otros tipos de hongos en la fruta que esta en la superficie, Importante, ponerlo en sitio oscuro o taparlo con una toalla. Esta primera fermentación dura aproximadamente 15 días. Cuando las frutas bajen al fondo del envase, están listas para sacarlas y colar. con la manzana esto no pasa, quizás porque es mas liviana o dejan de hacer espuma.
  3. El segundo proceso, pasar el liquido colado al envase, taparlo de nuevo con tela, y a dormir, por lo menos un mes, en este proceso no necesitamos revolver, hay que dejarlo tranquilito y a oscuras, se formara la Madre del Vinagre en la Superficie, esta es una capa gelatinosa en la cual se aglomeran un conjunto de bacterias fermentadoras, con esta madre se puede hacer otros Vinagres, como por ejemplo el vinagre de Arroz, que necesita fermento o una Madre como esta, para que pueda fermentar  acidificar y convertir en vinagre de Arroz. También se puede usar esta Madre para convertir el vino tinto o blanco en vinagre.
  4. A partir de 30 días, usted ya puede sacar algo de vinagre, pasarlo por colador de tela  consumirlo y dejar que el restante siga fermentando.
Notas adicionales
  • Agregue vinagre casero a su Arroz ya cocinado con aceite de Oliva, y se sorprenderá con el sabor.
  • Use estos Vinagres para marinar  preparaciones de carnes, pollo o pescado,  antes de cocinar, potencia sus sabores
  • Se desconoce exactamente por qué sirve el vinagre de manzana para regular el azúcar, pero una teoría es que el ácido acético del vinagre reduce la velocidad a la que los carbohidratos se convierten en glucosa.
  • Por lo tanto, si los azúcares se absorben más lentamente, los niveles de glucosa en la sangre suben menos, lo cual beneficia a las personas con diabetes tipo 2.
  • Tomar vinagre antes de las comidas aumenta drásticamente la sensibilidad a la insulina y reduce los picos de insulina y glucosa, que se producen después de las comidas.
  • Se recomienda tomar una cucharadita de Vinagre de Casero con un poco de agua, unos 5 a 10 minutos antes de una ingesta algo alta en carbohidratos o azúcar.

http://pitasrock.blogspot.com/2014/02/vinagres-caseros.html

viernes, 14 de mayo de 2021

La preparación de las aceitunas luego de la cosecha


Preparando las aceitunas para ponerlas en salmuera

Cosecha las aceitunas, recogiéndolas y seleccionándolas cuando están verdes (inmaduras) o maduras. Ponlas en un balde grande y lávalas en agua fresca. Les debes sacar los deshechos de los pájaros y elegir las que no estén dañadas o que se vayan a poner feas.

El proceso de la lejía

Las aceitunas deben ser sumergidas en lejía, un proceso que les remueve el gusto amargo y las ablanda. Coloca las aceitunas en grandes frascos o vasijas. Es una buena idea que uses guantes de goma mientras hagas la solución de lejía; usa 3 cucharadas de copos de lejía por galón (3,87 l) de agua. Pon una tapa a cada uno de los frascos o vasijas, pero no los cierres ajustadamente. También los puedes cerrar con estopilla. Deja a las aceitunas así durante tres días, revolviendo de vez en cuando. Usa una cuchara de madera no de metal. Para controlar si han perdido el sabor amargo, toma una, córtala y enjuágala. Pruébala para saber si está bien. Si todavía está amarga deja que sigan remojándose en la solución de lejía por dos días más. Cuando tengas una aceituna que tenga un buen sabor, sácalas a todas de la solución y enjuágalas en agua dos a tres veces por día por una semana.

El proceso de ponerlas en salmuera

Luego de haber enjuagado las aceitunas, estás lista para empezar el proceso de la salmuera, lo que involucra remojarlas en salmuera. El proceso no es complicado, pero lleva tiempo y paciencia. Mezcla 4 onzas (120g) de sal para pickles por galón (3,87 l) de agua día. Vierte esta solución sobre las aceitunas y déjalas así por tres días, revolviendo una vez por día. Quita la salmuera y mezcla 8 onzas (226 g) de sal para pickles por galón (3,87 l) de agua. Vuelve a ponerlas en la mezcla de agua y déjalas así por cinco o seis días, revolviendo una vez por día. Entonces quítalas de la salmuera.

Almacenando las aceitunas

Las aceitunas se pueden almacenar en frascos por unos seis meses en un lugar fresco y oscuro. Para guardarlas prepáralas de la siguiente manera, pon las aceitunas en frascos de un cuarto con boca ancha. Haz una nueva mezcla de salmuera, pero esta vez con 14 onzas (396 g) de sal en un galón (3,87 l) de agua. Si quieres condimentar las aceitunas agrégales dientes de ajo, condimento para pickles o eneldo a cada uno de los frascos. Vierte la solución sobre las aceitunas y ajusta bien las tapas. Ahora tus aceitunas están listas para ser almacenadas.

Sirviendo las aceitunas

Antes de comer las aceitunas, deberás sacarlas de la salmuera y pasarlas por agua fría por 24 horas. Guarda las aceitunas en la nevera luego de que las hayas enjuagado y úsalas en una o dos semanas.

Haciendo aceite de oliva   

Las aceitunas que vienen del campo se ablentan con un potente ventilador para separar el fruto de las hojas, las ramas, la tierra…

Las aceitunas se lavan bien con agua caliente para quitarles la suciedad restante (polvo, barro, etc.).

Las aceitunas limpias se vierten poco a poco sobre la tolva del molino de “dientes” para triturarlas o molturarlas.

La masa resultante (aceite, agua, piel y hueso) cae a la batidora formada por un barril de cerveza de 50 litros y unas aspas unidas a un motor, que remueven la masa lentamente durante una hora aproximadamente y a temperatura controlada (entre 20 y 25 grados centígrados) para crear una mezcla homogénea.

Se coloca el primer capacho de fibra de coco encima de la base de la prensa, sobre la que irá cayendo el zumo recién exprimido, y que en nuestro caso es una paellera de tamaño familia numerosa de las de antes.

La masa batida se extiende sobre los capachos, por ejemplo con un cazo, creando finas capas entre capacho y capacho, de forma que la masa no se salga por los lados al prensar.

Cuando hemos completado el sandwich, llega el momento de darle a la manivela de la prensa y empezar a exprimir el zumo, que lentamente irá escurriéndose, filtrándose entre las fibras de los capachos y cayendo a la base. En este proceso es posible que necesites ayuda para darle descanso al brazo…

Este zumo denso y turbio de alto contenido en polifenoles y compuestos naturales, procedentes de las pieles y los huesos triturados que se encuentran integrados en el líquido, va cayendo a un depósito a través del orificio de la base de la prensa.

El zumo acumulado en el primer depósito, se hace circular por gravedad hacia otros depósitos colocados a diferentes alturas, de forma que los residuos más sólidos se van quedando en el fondo de cada uno, a la vez que el aceite de oliva se va purificando. Este proceso se llama decantación, y en él se emplea también agua caliente, para ayudar a separar el aceite de oliva de los residuos por la diferencia de densidades: los sólidos se van al fondo y el aceite se va arriba, quedando el agua en medio.

En nuestro caso hemos empleado un sistema de decantación con 3 depósitos, para obtener un aceite suficientemente limpio y brillante, pero a la vez denso y turbio, con un color muy verde y un sabor intenso.


Ñoquis

Ingredientes

  • 1 kg de papa
  • 300 gr de harina 0000
  • 1 huevo
  • sal y pimienta

Preparación

  1. Hervir con cáscara. Al cocerlas con cáscara evitamos que absorban agua en exceso. Hacemos un corte horizontal por todo el contorno de la papa antes de ponerlas en el agua. Cocinar hasta que al pincharlas se caigan.
  2. Las retiramos y las dejamos enfriar sólo para no quemarnos. Con el corte que hicimos, la cáscara tiene que salir muy fácil en dos partes.
  3. Pisamos las papas en caliente, agregamos sal, pimienta y mezclamos bien. Agregamos el huevo batido y la harina. No le vamos a agregar toda la harina de una sola vez, vamos a guardar un poco para ver  como avanza la mezcla porque puede ser que la papa haya absorbido más agua o que el huevo sea más chico, así que vamos a agregar la harina de a poco.
  4. Unir con la mano hasta que se pueda pasar hasta la mesada y terminar de integrar. Si en este paso ven que hace falta más harina, tenemos el resto para agregar. La idea es llegar a una masa unida y uniforme sin tocarla mucho.
  5. Cortar tiras de masa y hacer "choricitos", y cortar trocitos de unos 2 o 3 cm de ancho, pueden enharinar el cuchillo para que sea más fácil.
  6. Pasarlos por la herramienta para darle forma a los ñoquis de papa de arriba hacia abajo. También pueden usar un tenedor enharinado que también les deja una forma similar. Colocarlos en una placa enharinada sin que se toquen para que no se pegoteen. También pueden hacerlos sin la herramienta y simplemente que queden en su versión más rústica.
  7. Para la cocción, llevar de a tandas a una olla con agua hirviendo con sal. Van a ver que se caen al fondo. Cuando suben, los dejan 1 minuto y ya están listos.


lunes, 10 de mayo de 2021

Idli

Idli es un tipo de pastel de arroz, originario del subcontinente indio. Las tortas se hacen al vapor una masa que consiste en lentejas negras fermentadas (descascarilladas) y arroz. El proceso de fermentación descompone los almidones para que el cuerpo los metabolice más fácilmente. 

Idli tiene variaciones, incluido el rava idli, que está hecho de sémola. Las variantes regionales incluyen sanna de Konkan.

Un precursor del idli moderno se menciona en varias obras indias antiguas. Vaddaradhane, una obra en kannada del 920 d.C. de Shivakotiacharya menciona "iddalige", preparado únicamente con una masa de Vigna mungo (fréjol negro, frijol negro, lenteja negra, mungo o poroto mung -negro, no el verde o Vigna radiata). Chavundaraya II, el autor de la enciclopedia Kannada más antigua disponible, Lokopakara (c. 1025 d.C.), describe la preparación de este alimento empapando Vigna mungo en suero de leche, molido hasta obtener una pasta fina y mezclado con agua clara de cuajada y especias.

La receta mencionada en estas antiguas obras indias omite tres aspectos clave de la receta moderna de idli: el uso de arroz (no solo Vigna mungo), la fermentación prolongada de la mezcla y la cocción al vapor para obtener esponjosidad. Las referencias a la receta moderna aparecen en las obras indias solo después de 1250 EC. La receta moderna de idli podría haberse originado en la Indonesia actual, que tiene una larga tradición de alimentos fermentados. Los cocineros empleados por los reyes hindúes de los reinos indianizados podrían haber inventado el idli al vapor allí y llevar la receta a la India durante 800-1200 d.C. Se especula sbre un plato indonesio llamado "kedli" seria como un idli, no se ha podido encontrar ninguna receta para un plato indonesio con este nombre.

Tambien hay quien afirma que los comerciantes textiles saurashtrianos fueron quienes introdujeron el idli en el sur de la India durante los siglos X y XII. Incluso hay afirmaciones de que una mezcla de arroz y gramo Vigna mungo y luego cocido al vapor para formar pasteles tuvo su origen en Gujarat.

La obra existente más antigua que menciona idli (como itali) es Maccapuranam, data del siglo XVII. 

En 2015, Eniyavan, empresa de catering de Idli con sede en Chennai, comenzó a celebrar el 30 de marzo como el "Día Mundial de Idli". 

Para hacer Idli, 

Ingredientes

  • 4 partes de arroz crudo (arroz Idli o arroz sancochado)
  • 1 parte de lentejas blancas enteras (Vigna mungo) 

Preparación

  1. Se remojan por separado durante al menos cuatro a seis horas o durante la noche. Opcionalmente, se pueden agregar especias como semillas de fenogreco en el momento del remojo para darle un sabor adicional.
  2. Una vez que terminan de remojar, las lentejas se muelen hasta obtener una pasta fina y el arroz se muele por separado y luego se combinan. 
  3. A continuación, la mezcla se deja fermentar durante la noche durante la cual su volumen aumentará a más del doble. 
  4. Después de la fermentación, parte de la masa se puede conservar como cultivo inicial para el siguiente lote. La masa de idli terminada se coloca en moldes engrasados ​​de una bandeja idli o "árbol" para cocinar al vapor. Los moldes perforados permiten cocinar los idlis de manera uniforme. El árbol sostiene las bandejas por encima del nivel del agua hirviendo en una olla, y la olla se tapa hasta que los idlis estén listos (alrededor de 10 a 25 minutos, dependiendo del tamaño).

Dado que los idlis simples tienen un sabor suave, un condimento se considera esencial. Los idlis a menudo se sirven con chutneys (a base de coco), sambar y Medu vada. Sin embargo, esto varía mucho según la región y el gusto personal, también se suele servir con salsa picante kaara (a base de cebolla) o curry de pescado picante.

Hay varias variaciones regionales de Idlis fabricadas en el sur de la India y Sri Lanka. Con la emigración de los indios del sur y de Sri Lanka en toda la región y el mundo, se han creado muchas variaciones de idli además de las casi innumerables variaciones locales. Los ingredientes difíciles de conseguir y las diferentes costumbres culinarias han requerido cambios tanto en los ingredientes como en los métodos. El arroz vaporizado puede reducir considerablemente el tiempo de remojo. También se puede usar arroz molido comprado en la tienda o crema de arroz. Del mismo modo, se puede utilizar sémola o crema de trigo para preparar rava idli (idli de trigo). Dahi(yogur) se puede agregar para proporcionar el sabor amargo a las masas sin fermentar. Las mezclas preenvasadas permiten idlis casi instantáneos. 

Además o en lugar de la alholva, se pueden utilizar otras especias como semillas de mostaza, chiles, comino, cilantro, jengibre, etc. Se puede añadir azúcar para hacerlas dulces en lugar de saladas. Idli también se puede rellenar con un relleno de papa, frijoles, zanahoria y masala. Los idlis sobrantes se pueden cortar o triturar y saltear para obtener un plato llamado idli upma. Incluso puede preparar dahi idli combinando requesón e idli juntos y luego templando el plato. En lugar de una vaporera para estufa, se encuentran disponibles hornos de microondas y vapores idli eléctricos automáticos con un conveniente revestimiento antiadherente. La preparación de la masa con una trituradora de rocas oscilante manual puede reemplazarse por trituradoras o batidoras eléctricas (mixies). Muchos restaurantes también han presentado recetas de fusión de Idlis como manchurian ociosamente, fritos ociosos, fríos ociosos, rellenos ociosos y muchas ideas diferentes.

La fermentación de la masa idli da como resultado tanto la levadura causada por la generación de dióxido de carbono como un aumento de la acidez. Esta fermentación es realizada por bacterias del ácido láctico, especialmente la cepa heterofermantativa Leuconostoc mesenteroides y la cepa homofermantativa Enterococcus faecalis (anteriormente clasificada como Streptococcus faecalis). Las bacterias heterofermantativas del ácido láctico como L. mesenteroides generan tanto ácido láctico como dióxido de carbono, mientras que las bacterias homofermantativas del ácido láctico solo generan ácido láctico.

Tanto L. mesenteroides como E. faecalis se entregan predominantemente al rebozado por el Vigna mungo. Ambas cepas comienzan a multiplicarse mientras los granos se remojan y continúan haciéndolo después de la molienda.

L. mesenteroides tolera altas concentraciones de sal a diferencia de la mayoría de las otras bacterias. Por lo tanto, la sal en la masa y la generación continua de ácido láctico suprimen el crecimiento de otros microorganismos indeseables.


domingo, 9 de mayo de 2021

Niños envueltos de repollo

Ingredientes

  •  1 Repollo blanco
  •  500 gramos de carne de ternera cortada a cuchillo muy fino o bien, molida
  •  1 taza de Arroz
  •  4 cucharadas soperas de queso rallado
  •  1 pizca de Sal
  •  1 pizca de Pimienta
  •  1 diente de Ajo
  •  Perejil
Para la salsa
  •  1 Cebolla
  •  1 Pimiento morrón rojo
  •  1 litro de Salsa de tomate natural
  •  1 pizca de Sal
  •  1 pizca de Pimienta
  •  1 pizca de Paprika
  •  1 pizca de Salvia
  •  1 pizca de Romero
Preparación

  1. El primer paso para hacer estos niños envueltos de repollo es elegir hojas del repollo grandes, lavarlas, pasarlas unos dos minutos en agua hirviendo, y luego pasarlas por agua fría para parar la cocción, secarlas y reservarlas para usar más tarde. A este proceso se le llama escaldar las hojas de repollo y se hace para que las hojas no estén tan duras a la hora de armar los envueltos.
  2. Por otro lado, en un bol colocar la carne molida y el arroz (crudo) y salpimentarlo todo. También añadir el ajo y perejil picados y el queso rallado. Entonces colocar una parte de este relleno en las hojas y enrollarlas para formas los niños envueltos de repollo.
  3. Aparte hacer la salsa picando la cebolla y el pimentón y mezclando con todo el resto de ingredientes e hirviéndolos unos minutos hasta reducir la salsa de los niños envueltos de repollo.
  4. Mientras tanto, precalentar el horno a 180º C, colocar los niños envueltos en una bandeja o fuente de horno y hornearlos unos 30-35 minutos aproximadamente.
  5. Una vez horneados, los niños envueltos de repollo ya estarán listos para degustar. Se pueden acompañar con unas patatas al horno con romero o un poco de arroz blanco suelto, y por supuesto, la salsa reducida.

sábado, 8 de mayo de 2021

Queso mantecoso, queso cuartirolo y queso cremoso

 


Los tres quesos (mantecoso, cuartirolo y cremoso) se fabrican con los mismos elementos, la diferencia entre uno y otro es muy pequeña, unos tienen mas grasa y otros menos, pero la principal diferencia es tu técnica de elaboración.

El sabor se logra con el cultivo bacteriológico, también denominado en ingles "starter" o en español iniciador, supongamos que usan la bacteria que hace yogurt, este le imprime un sabor y una característica, por lo general el yogurt tiene "estreptococos bulgaricus" ese es el nombre de la bacteria aunque hay muchas mas, te diré por ejemplo "estreptococos cremoris, estreptococos lacticus o helveticus etc.. " cientos o miles de diferentes tipos de bacterias logran fermentaciones distintas y sabores diferentes y diferentes tipos de aspectos, sin embargo prácticamente se hacen con los mismos productos.

El cremoso es menos agrio, se derrite mucho mas fácil, el mantecoso tiene un tenor mayor graso y el cuartirolo es mas magro pero hay empresas que no les notas las diferencia y todos son casi lo mismo.

La base italiana de ese queso de postre se denomina cuartirolo, luego hicieron variaciones, pero en Francia pasa a llamarse Brieu, y en España tiene otro nombre genérico.

La diferencia esta en la temperatura de estacionamiento y el tiempo que dura el mismo, también la humedad del lugar, entonces uno sale mas elástico, o mas seco o mas agrio o mas cremoso, todas las variaciones que salgan de la mente de los maestros queseros son pequeñas diferencias en el modo de fabricar los quesos.

Que para el común de la gente no se nota pero son los secretos de la profesión, digamos que solo en España como suposición hay mas de 200 variedades de quesos, lo mismo en Italia y Francia y algunos quesos tienen mucha personalidad y otros son muy parecidos, los que tu nombraste son quesos de pasta blanda muy similares, derriten muy bien en el horno, son buenos para comerlos con dulces y se adaptan a muchos platos, es un queso poco estacionado no mas de 15 días.

Cuartirolo - Del italiano quartirolo, cuyo nombre deriva del alimentación que se le daba a las vacas durante los meses de septiembre y octubre (marzo y abril para nosotros) consistente de pastura del cuarto corte o "quartirola". Debería estar hecho con leche entera. Tiene forma cuadrada de unos 25 por 25 centímetros y 5 a 7 de alto, de color blanco y cáscara fina y blanda. . El pasto de aquella época del año hace que su sabor es de un amargo delicado. En Argentina es un clásico queso de postre.
Es un queso blando de mesa producido con leche de vaca, generalmente entera o parcialmente desnatada proveniente de dos o más ordeños. La coagulación se efectúa con cuajo animal a una temperatura en torno a los 35-40º C en 25 minutos. La rotura de la cuajada ocurre en dos tiempos separados. Después de la segunda rotura los grumos de la cuajada tienen unas dimensiones de una nuez. La salazón se efectúa en seco o en baño de salmuera. Madura en bodegas idóneas, a una temperatura de 2-8°C y una humedad relativa de 85-90%. el periodo de maduración es de 5 a 30 días para el tipo de pasta fresca, más de 30 días el producto es quartirolo lombardo maduro y así se comercializa.
Tiene forma cuadrada. El peso puede variar entre el kilo y medio y los tres kilos y medio. La corteza es de color rosa claro, que va endureciéndose conforme madura el queso hasta hacerse mohosa y de un gris rojizo-verdoso. Es un queso semisuave. Su centro se desmigaja fácilmente, especialmente cuando está fresco. La consistencia de la pasta varía conforme madura. La textura de la pasta es unida, ligeramente grumosa, eventualmente con pequeñas aberturas, friable y que se hace más compacta y mórbida conforme va madurando. El color va del blanco al blanco pajizo, puede hacerse más intenso en el queso maduro. El sabor es característico, ligeramente ácido - aromático en el queso fresco y más aromático en el maduro. La materia grasa en extracto seco no es inferior al 30% por el producto obtenido con leche parcialmente descremada. Puede usarse en ensalada y con platos fríos.

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