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viernes, 19 de julio de 2024

Jocoque

El jocoque o jocoqui es un producto lácteo basado en el leche fermentada, habitual en la gastronomía de México. Jocoque es una palabra proveniente del nahuatl.
En su forma más artesanal, se obtenía al dejarse leche en un recipiente de barro cerca de una fuente de calor, ya sea chimenea, estufa o fogón, por lo cual tomara una consistencia diferente, ya que sufría espontáneamente un tipo de cuajado. Sin embargo, actualmente su producción implica la utilización de leche pasteurizada a la cual se inocula con una mezcla de cultivos lácticos, los cuales al producir ácido láctico provocarán el cuajado de la leche, aplicándose un desuerado mediante filtración para aumentar su consistencia.
El jocoque puede ser condimentado con especias como el tomillo o la menta. y en algunas ciudades se elabora y mezcla con otros ingredientes, como chiles, cebolla, zanahoria, pepino, etc.
Su apariencia es de color blanco y algunos autores lo ubican como un tipo de queso fresco. Se produce en volúmenes muy importantes en el estado de Sinaloa,así como en partes del estado de Jalisco, Oaxaca y el centro de la República Mexicana. La variedad de jocoque seco o deshidratado en años recientes ha tenido mucho auge en todo el país, ya que se usa como una botana al acompañarse con tostadas o totopos de maíz. Este 'jocoque seco' es similar al labneh de origen árabe.
Se le describe como una especie de queso de yogur de color blanco elaborado con leche de oveja, de vaca y ocasionalmente de cabra, muy típico de las cocinas de Oriente Medio. Tiene una consistencia entre el yogur y el queso, y a veces (depende del país) puede tener una textura pastosa. Con el motivo de preservarlo durante más tiempo, se puede dejar secar en forma de bolas de tres a cuatro centímetros de diámetro y sumergirse en una conserva con abundante aceite de oliva.

Elaboración paso a paso y orígen del jocoque

Utensilios 
  • olla de barro, 
  • termómetro,
  • pala de madera, 
  • colador.
Pasos
  1. Vaciar un litro de leche y poner a fuego lento
  2. Mantenerla a 30 grados centígrados
  3. Sacar del fuego cubrir con una manta y tapar dejar reposar por tres días a que fermente
  4. Colar, vaciar y sazonar con sal al gusto con una pala de madera hasta que se haga una mezcla uniforme
  5. Regresar a la olla de barro y reposar un día mas.
ORIGEN DEL JOCOQUE

Como en muchos otros casos el origen del jocoque como muchas otras cosas más de la gastronomía es incierto, hay quien adjudica su creación al México prehispánico pues existe desde entonces un vocablo náhuatl: xocotl que significa agrio y existía un vocablo similar azteca para referirse ala leche agria fermentada en las vasijas de barro y que utilizaban como alimento acompañado con tortilla recién hecha y chile. Otra versión mas adjudica la creación del jocoque a los árabes quienes en su migración a este país trajeron entre sus costumbres esta preparación de leche agria pero este jocoque siendo de una densidad mas espesa y seca acompañado con pan pita. Sea cual sea su verdadero origen lo cierto que en algunos estados de la republica se popularizo tanto que aun hoy en nuestros días lo encontramos en los mercados a la venta por aquellos productores que aun lo hacen de manera artesanal junto con otros productos lácteos populares como las adoberas, las panelas y el requesón, lo tienen a la venta en su característica ollita de barro que le da ese sabor único del jocoque mexicano.

Ingredientes
  • 1 litro de leche
  • 100 gramos de yoghurt natural
Preparación
  1. Hierve la leche y deja que se enfrie hasta llegue a 45 grados centígrados.
  2. Mezcla la leche con el yogurt y coloca en un recipiente de cerámica y coloca dentro de un trapo grueso para mantener el calor.
  3. Deja reposar por 2 horas en el verano o 4 horas en el invierno sin mover. Pasado el tiempo retira del trapo y lleva al refrigerador y deja por 2 horas antes de consumir.


domingo, 25 de septiembre de 2022

𝐂𝐚𝐥𝐝𝐨 𝐝𝐞 𝐫𝐞𝐬

Ingredientes

  • 1 kilo de carne de res con hueso (de preferencia chambarete; osobuco, caracu) y cocida
  • 4 dientes de ajo
  • ½ cebolla
  • 2 elotes partidos en 4 partes
  • 1 chayote sin corazón, pelado y partido en cubos (papa del aire)
  • 3 zanahorias peladas y partidas en rodajas
  • 250 gramos de ejotes (chauchas, porotos verdes)sin colitas
  • 1 taza de garbanzos cocidos
  • 2 calabazas partidas en cubos
  • 2 papas partidas en cubos
  • 2 ramas de cilantro fresco
  • Agua
  • Sal

Preparación

  1. Colocar la carne, el elote, la cebolla, el ajo y el cilantro.
  2. agrega el agua y deja que hierva hasta que la carne esté tierna
  3. saca la espuma y la grasa que se vaya formando, además quitar el ajo, la cebolla y el cilantro, agrega las papas, zanahorias y los chayotes deja cocinar por aprox. 25 minutos
  4. por ultimo agrega el resto de las verduras en la olla y sazona con sal cuece y revisa que las verduras no estén sobre cocidas (o sea muy blanditas)

viernes, 23 de septiembre de 2022

Jericalla

La jericalla es un postre típico de Guadalajara y es pariente del flan y del créme brulée, ya que se cocina como un flan y lleva los mismos ingredientes, pero su preparación es diferente a este, mientras que la jericalla se parece al créme brulée en cuanto a que es una natilla (aunque la jericalla es más “durita”) y están doradas de la parte superior, sólo que la jericalla no lleva azúcar por encima.
Por su parte, el flan más común se elabora combinando la leche, azúcar y yemas de huevo, horneando esta mezcla en baño María y bañándola con caramelo. Uno de los más populares es el flan napolitano; por lo general se licúan de seis a ocho huevos, una lata de leche evaporada y una de leche condensada; la mezcla se vierte sobre un molde solo o con caramelo y se hornea en baño María. 
Entonces la única diferencia que notamos es que al flan se le agrega caramelo y a la jericalla se le flamea la superficie sin azúcar para que tome un color dorado, otro punto importante es que la jericalla tiene una textura más parecida a la natilla.

Ingredientes

  • 1 litro de leche
  • 1 raja de canela
  • 1 taza de azúcar
  • 5 huevos
  • 2 cucharadas de leche en polvo
  • 1 cucharada de esencia de vainilla

Preparación

  1. Pre calienta el horno a 200 grados centígrados.
  2. Pon la leche, azúcar, vainilla, la leche en polvo  y canela en una olla a fuego medio.
    Permite que hierva durante 4 minutos, revolver de vez en cuando para que el azúcar se integre bien  y apaga el fuego para que se enfríe un poco hasta que quede tibia.
  3. Después, bate los huevos y agregarlos  a la leche tibia y mezclar bien con un batidor.
  4. Colar toda la leche  y verter  la mezcla en moldes tipo flaneras. 
  5. Coloca éstas dentro de un molde para hornear grande con la mitad de agua caliente a fin de crear un “baño María” y hornea aproximadamente 40 minutos, hasta que la superficie se haya dorado.
  6. Revisa constantemente y si es necesario, agrega más agua caliente al “baño María” para evitar que se seque y pegue,deje enfriar y refrigere.

martes, 24 de mayo de 2022

Cazuela

Los mapuches preparaban “corri achawal”, suerte de caldo de ave (pavo o gallina araucana) que lleva papas, zapallo, choclo o chuchoca, porotos verdes, pimentones, quínoa, ají, hierbas silvestres. Podía llevar carne de guanaco, pudú o huemul denominándose "corri ilo".​ Probablemente por metonimia los españoles denominaron como "cazuela".

La olla podrida u olla poderida, posible hermana mayor de la cazuela. En América, ha quedado la noticia semi-legendaria de que en un improvisado almuerzo ofrecido en 1826 al almirante Manuel Blanco Encalada se le sirvió, entre otras exquisiteces, una cazuela de capón castellano, plato que, como la olla podrida, pudo ser introducido en América por los conquistadores a partir del siglo XVIII.

La cazuela es un plato típico en las gastronomías de Argentina, Chile, Ecuador, España, Francia, Italia, México, Perú, Portugal y otros países íberoamericanos. Recibe ese nombre por el tipo de recipiente en el que está cocinado,​ que suele ser una vasija de la familia de las ollas, de cuerpo bajo y vidriado en su interior.​ Como recipiente que preserva el calor cumple un doble servicio de cocinado y vajilla de mesa; en la cocina se hace uso preferente para contener aquellos platos que se introducen al horno.

Cazuelas latinoamericanas

La cazuela es uno de los platos gastronómicos más populares de América Latina, del que se encuentra la más amplia variedad según el país en el que se le pruebe, pero el origen presenta varias versiones.

La cazuela argentina

En Argentina la cazuela es considerada un plato tradicional,​ con muchas presencia en algunas gastronomías regionales, como la cuyana.

En su forma clásica la cazuela argentina es cazuela de pollo o gallina, cocinada con choclos, papas, arroz, arvejas, cebollas, zanahorias, tomates y condimentos.

Ingredientes

  • 1 kg. De Pollo
  • 1 Cebolla
  • 2 Papas
  • 2 Zanahorias
  • 2 Choclos
  • 300 gr. Chauchas
  • 2 litros de Caldo de verduras
  • Aceite de oliva
  • Laurel.
  • tomillo
  • perejil
  • orégano al gusto
  • 1 cucharada de Pimentón
  • Sal al gusto
Preparación
  1. El primer paso de está preparación lavando y cortamos el pollo en varios pedazos.
  2. En una sartén con aceite sofreímos los trozos de pollo.
  3. Procedemos a pelar y picar la cebolla, la zanahoria y las papas y seguidamente lavamos muy bien.
  4. Ahora, en una olla debemos sofreír la zanahoria y cebolla.
  5. Seguidamente, agregamos el pollo junto con las hierbas. Después, vertemos el caldo de verduras en la preparación.
  6. Dejamos cocinar por media hora y añadimos las chauchas, después el choclo y las papas. Debemos dejar que se cocine por 20 minutos más.
  7. Finalmente, sirven la preparación en cazuelas y además puedes agregar salsa picante para un mejor sabor.

En Argentina también se prepara cazuela de mariscos, especialmente en las ciudades con puertos marítimos, como Mar del Plata. La cazuela de mariscos argentina se cocina con los mariscos habituales en sus costas marítimas: mejillones, calamares, langostinos y camarones, cocinados con cebolla, tomate, ajo, morrón y zanahoria.

Otras cazuelas presentes en la gastronomía argentina son la cazuela de cordero patagónico en la Patagonia,​ donde también se prepara con luche o alga, la cazuela de guanaco (servida en pan de campo con chicharrones), así como cazuelas características del Noroeste, como la cazuela de cabrito y la cazuela de llama.

La cazuela chilena

La cazuela es en Chile un plato típico, elaborado con una presa de carne de vacuno, de pollo, de pavo, de ganso o de gallina de campo, más verduras variadas: zapallo, choclo, papa. A veces se le añade arroz, chuchoca u otras verduras.

Las cazuelas chilotas se elaboran con algún tipo de carne o mariscos, papas picadas, pueden llevar repollo, algas y otras verduras como zanahorias o arvejas. Algunas cazuelas chilotas son la cazuela de cordero con luche (espinazo de cordero y luche), la cazuela de cholgas secas (cholgas y repollos) o "cazuela chilota" y la cazuela de chancho ahumado con repollos.

Se cree que el plato se originó un día de improvisado almuerzo ofrecido al almirante Manuel Blanco Encalada, a quien se le sirvió una cazuela de capón castellano.[cita requerida] Pero hay así mismo una cazuela aún más antigua, que se remonta a los tiempos de la olla podrida, un plato introducido en Chile por los conquistadores españoles y que desde el siglo XVIII alcanzaría popularidad y variedad de presentaciones transformándola en la cazuela.

No solo en América Latina presenta la cazuela una gran variedad, sino incluso en Chile es imposible hablar de una única cazuela. Así encontramos que en el norte son típicas las cazuelas de vacuno o llama, y que en la mayoría de las veces lleva quinua en lugar de arroz. En la zona central predomina la cazuela de vacuno y ave, acomapañada de arroz, destacando en esta zona la cazuela de pava espesada con chuchoca. Un poco más al sur, en Chillán, es tenida por la más exquisita de todas las cazuelas chilenas. Aún más al sur, a la altura de Chiloé, encontramos las ricas cazuelas de chancho y cordero que además de las verduras comunes llevan luche picado, es decir un plato de alto poder reconstituyente e indicado contra el frío.

La cazuela ecuatoriana

Es un plato típico de la costa ecuatoriana y se prepara únicamente de mariscos, cocido al horno, con una masa hecha a base de plátanos verdes rayados, con la consistencia de un budín. La masa es pre-cocida a fuego lento, sobre un sofrito hecho de cebolla picada y tomate, condimentada con ajo, comino, achiote, culantro y maní molido. Luego esta masa es colocada en moldes de barro (greda), en los que previamente se había colocado trozos de pescado o camarones. Los moldes de barro son luego introducidos al horno hasta su completa cocción. La cazuela ecuatoriana de mariscos se sirve, generalmente, acompañada de arroz blanco, limón y ají.

La cazuela mexicana

En el norte de México existen varios guisos de carne de res que reciben este nombre. En la cocina de Sinaloa se cuece carne para puchero con ajo y hierbas de olor, el caldo se condimenta con tomate y cebolla. Las verduras más utilizadas son ejote, calabacita, elote y zanahoria. En cambio, en Sonora y Durango se utiliza carne seca con chile verde, papas, tomate, cebolla, ajo y cilantro.

La cazuela peruana

La cazuela de pescado y la cazuela de cordero son platos típicos de la costa peruana y se preparan con camote, papas, carne de cordero, choclo, zapallo, ají verde, y otras verduras.

jueves, 5 de mayo de 2022

Jocoque

El jocoque o jocoqui es un producto lácteo cuya base es leche de vaca fermentada, habitual en la gastronomía de México.

En su forma más artesanal, se obtiene dejando la leche en un recipiente de barro cerca de una fuente de calor, ya sea chimenea, estufa o fogón, por lo cual toma una consistencia diferente, ya que sufre espontáneamente un tipo de cuajado. Sin embargo, actualmente su producción implica la utilización de leche pasteurizada a la cual se inocula con una mezcla de fermentos lácticos, los cuales al producir ácido láctico provocarán el cuajado de la leche, aplicándose un desuerado mediante filtración para aumentar su consistencia.

El jocoque puede ser condimentado con especias como el tomillo o la menta. En algunas ciudades se elabora y mezcla con otros ingredientes, como chiles, cebolla, zanahoria, pepino, etc.

Su apariencia es de color blanco y algunos autores lo ubican como un tipo de queso fresco. Se produce en volúmenes muy importantes en el estado de Sinaloa, así como en partes del estado de Jalisco, Oaxaca, Michoacán y el centro de la República Mexicana. La variedad de jocoque seco o deshidratado en años recientes ha tenido mucho auge en todo el país, ya que se usa como una botana al acompañarse con tostadas o totopos de maíz. Este 'jocoque seco' es similar al labneh de origen árabe.

El labneh se describe como una especie de queso de yogur de color blanco elaborado con leche de oveja, de vaca y ocasionalmente de cabra, muy típico de las cocinas de Oriente Medio. Tiene una consistencia entre el yogur y el queso, y a veces (depende del país) puede tener una textura pastosa. Con el motivo de preservarlo durante más tiempo, se puede dejar secar en forma de bolas de tres a cuatro centímetros de diámetro y sumergirse en una conserva con abundante aceite de oliva.

Según el Pequeño Larousse Ilustrado (2003), “Jocoque es un alimento semejante al yogur; que se prepara a partir de leche agriada” [sic]. También, se define como: “una preparación alimenticia, de gusto ácido hecha de leche, que se toma siempre frío. Pasaría por el yogurt vernáculo; su nombre deriva del náhuatl xococ, que significa cosa agria” (Del Bajío,1987).

De hecho, esta definición, aunque ampliada, es semejante a la registrada por Santamaría (1992) en su conocido Diccionario de Mejicanismos. En esta obra el estudioso afirma que “el vocablo jocoque deriva del azteca xococ que significa agrio; se aplica a la preparación alimenticia hecha con leche cortada o nata agria, a manera de crema espesa; no es muy agradable. Dícese también Jocoqui”.

Curiosamente, no obstante que el término Jocoque es conocido por mucha gente en el país, por lo que puede considerarse popular, es un tanto ambiguo pues para diferentes personas puede significar cosas distintas, por ejemplo:

  • Una leche ácida, coagulada, de consistencia muy suave y textura homogénea
  • Una crema delgada (sin mucha grasa), elaborada al separar la nata de leche cruda en reposo, tras dejarla fermentar varios días en un ambiente relativamente fresco, y batirla un poco para impartirle un cuerpo más homogéneo.
  • Una cuajada láctea, relativamente desuerada, procedente del corte y escurrido del coágulo resultante de la leche por cuajado ácido-láctico.

Es decir, con el mismo término se puede denotar una leche acidificada y coagulada naturalmente, una crema agria, o una especie de queso semi-sólido fresco, ácido, untable o “cuchareable”. Lo común en estos tres productos es que se experimenta una fermentación láctica por las bacterias que pueblan la leche.

Los productos mencionados generalmente se elaboran con leche cruda (bronca) en diversos lugares del país, principalmente en las rancherías y pueblos, por ejemplo de Jalisco, Colima, Michoacán, Guanajuato, Querétaro, Hidalgo, Tlaxcala, Puebla y Oaxaca; pero también en localidades del trópico (v.g. de Tamaulipas y Nayarit), y en poblaciones de zonas áridas como Coahuila, Durango y Chihuahua.

Ahora bien, la microflora responsable de la fermentación de la leche o de la nata crudas está constituida por bacterias ácido-lácticas (BAL, o LAB, por sus siglas en inglés) nativas, entre las que destacarían seguramente las siguientes especies y sub-especies:

  • Lactococcus lactis ssp. lactis
  • Lactococcus lactis ssp. cremoris
  • Lactococcus lactis ssp. lactis biovar. diacetylactis
  • Leuconostoc mesenteroides ssp. cremoris
  • Leuconostoc lactis (Leuc. mesenteroides ssp. dextranicum)
  • Streptococcus salivarius ssp. thermophilus (Str. thermophilus)
  • Lactobacillus delbrueckii ssp. bulgaricus (Lb. bulgaricus)

El predominio de algunas de estas especies de BAL depende, en mucho, de las temperaturas de fermentación del producto. Así, los lactococos y leuconostoc, al fin bacterias mesófilas, dominarían a temperaturas entre 20 y 30°C; mientras que el Streptococcus thermophilus y el Lactobacillus bulgaricus crecerían mejor a temperaturas por arriba de 35°C, ya que son termófilos (Jouzier et Cohen-Maurel,1986).

En realidad, en un jocoque de leche cruda, que es el caso más común en la elaboración artesanal del producto, la microflora láctica fermentativa sería seguramente una mezcla de BAL mesófilas y termófilas en la que junto con las especies citadas, probablemente coexistirían otras bacterias acidolácticas, amén de microflora no láctica diversa. Es quizá por esa mezcla de microflora autóctona que en el jocoque (sobre todo en el de nata) a menudo se desarrolla un flavor (aroma-sabor) muy agradable y delicado.

Existen múltiples métodos para elaborar jocoque rústico; el más simple consiste en colar leche cruda fresca y tibia (v.g. a la temperatura de la vaca en ordeña), depositarla en un recipiente de barro, poner éste en un lugar fresco y permitir que se desarrolle una fermentación láctica entre 20 y 30°C durante varias horas. Ya formado el gel, batirlo suavemente con una cuchara y agregarle un poco de sal (ó azúcar, si se acostumbra). Este producto fluido, ya frío, se consume como bebida, directamente, o en licuado, con fruta.

En la figura 1 se muestra un método para elaborar jocoque en su versión crema, tal como se aplica en algunos lugares de Michoacán y Jalisco.


En los métodos comentados para elaborar jocoque, se parte de leche cruda, pero el producto también se puede obtener a partir de leche sobre-pasteurizada (es decir, tratada más intensamente que por pasteurización) o hervida. En estos casos, tras enfriar la leche y/o colectar la crema por desnatado, es imprescindible “sembrar” éstas con un inóculo lácteo que contenga bacterias ácido-lácticas (BAL), nativas o seleccionadas (de cultivos lácticos comerciales). Una opción es sembrar una pequeña porción (v.g. 5%) de buen jocoque fluido en leche ya tratada térmicamente y enfriada a unos 20-30°C, y luego efectuar la fermentación; otra es emplear una pequeña porción de queso fresco bien desmenuzado con un poco de leche como inóculo.

Otra versión de jocoque puede elaborarse a partir de crema obtenida por centrifugación, es decir, con una descremadora. En tanto, un jocoque con mayor cuerpo, e incluso semisólido, puede obtenerse por corte cuidadoso y escurrido prolongado del gel láctico, tras la fermentación de la leche.

El jocoque, en cualquiera de sus modalidades: como leche coagulada y batida ligeramente, como crema de distinto contenido de grasa, o la quizá menos extendida, como cuajada láctica un tanto escurrida (que se asemeja al fromage frais -queso fresco- francés) es un producto netamente popular en el país. Con este término mucha gente lo conoce; sobre todo aquellas personas que habitan en el medio rural, y aun en asentamientos urbanos, pero que proceden del campo o mantienen elementos culturales (vg. culinarios) rurales. Su origen, difícilmente documentado, pudiera situarse desde la Colonia. Actualmente el producto, genéricamente, posee una identidad regional; así, es concebido como leche ácida, en ciertas áreas de México, pero como crema ácida o cuajada más o menos desuerada en otros. Lo que es común en estas versiones del producto es lo agrio, cualidad bien adjetivada por el término náhuatl xococ de donde proviene su nombre castellanizado: jocoque, o jocoqui.

Por lo anterior, llama la atención la definición que de jocoque se hace en el título cuarto, capitulo XVII de la Ley General de Salud (Secretaría de Salud,1989): “Se entiende por jocoque, el producto obtenido por tratamiento por gérmenes lácticos de la leche pasteurizada, fresca, limpia y sana, semidescremada o descremada. El número de gérmenes utilizados en su preparación es ilimitado, pero no deberá contener gérmenes patógenos. Este producto deberá contener no menos de 8.5% de sólidos totales de la leche, y una acidez titulable no menor de 0.65%, expresado en ácido láctico” (Articulo 387).

Esta definición, amén de considerar el empleo de leche pasteurizada, propio de un proceso más tecnificado, solamente incluye al producto como leche fermentada, no a los otros tipos. A la luz de la definición normativa, ¿qué sería el jocoque-crema? ¿qué, el jocoque escurrido?

Por lo demás, el mencionado artículo es impreciso y vago, porque ¿qué es “tratamiento con gérmenes lácticos”? (debería decir fermentación, en todo caso). Adicionalmente, ¿qué gérmenes lácticos?, ¿mesófilos o termófilos? En fin, seguramente el artículo refleja el grado de desconocimiento del producto, o lo que por él se entiende popularmente.

En todo caso, aunque se afinara la definición de “jocoque” y se estableciera una norma técnica a la manera de la del yogur [sic] concibiéndolo como una leche fermentada, seguramente pasaría mucho tiempo para borrar el término de la mente de muchos mexicanos, arraigado secularmente, que seguirían entendiendo por él varios productos lácteos diferentes.

Curiosamente, la imprecisión de lo que es este producto se ha extendido más allá de nuestras fronteras, así una definición de jocoque circulando actualmente en la internet asienta que: “Jocoque is a mexican style of sour cream with equal or less fat content than american sour cream. Some labels describe it as salted buttermilk, but it is thicker; some call it a thin sour cream”. **Esta definición por lo menos incluye al jocoque-crema.

Otros Tipos de Jocoque

La Buttermilk

El producto de tal nombre se obtenía del suero de mantequilla procedente del batido de crema fermentada con cultivos lácticos mesófilos que incluían todas o algunas de las siguientes bacterias: Streptococcus lactis ssp. lactis, Streptococcus lactis ssp. cremoris, Leuconostoc mesenteroides ssp. cremoris; es decir, se trataba de una leche fermentada ácida, o ácido-aromática (por el diacetilo producido por Leuconostoc ) (Pederson, 1979). En realidad la buttermilk natural era el suero (o mazada) obtenido tras el batido de crema para mantequilla, fuera ella dulce o ácida, y cuya composición se aproxima a la de la leche descremada.

Desde hace algunas décadas, en Estados Unidos de América, se empezó a elaborar un producto también llamado buttermilk cultivada (cultured buttermilk) a partir de leche entera (de vaca), parcialmente descremada o descremada. Esta leche fermentada contiene hasta un 12 a 13% de sólidos totales, y puede incluir leche descremada en polvo para ajustar los sólidos no grasos a un 9.5%, aproximadamente (Tuckey and Emmons, 1967).

Este producto incluye en su proceso, como pasos principales, el ajuste de sólidos de leche, una sobrepasteurización a 85-88°C por unos 30 minutos, enfriamiento a 21-22°C, inoculación con un iniciador industrial de BAL acidificantes (vg. Lactococcus lactis ssp. lactis y cremoris), acompañadas o no de alguna cepa aromatizante (vg. Leuconostoc mesenteroides ssp. cremoris ); luego, una fermentación láctica (en unas 12-14h) hasta un pH de al menos a 4.5, o acidez titulable del orden de 80-85 grados Dornic (0.80-0.85% de ácido láctico); posteriormente, un enfriamiento con agitación cuidadosa (sin incorporación de aire), hasta unos 4-5°C y finalmente envasado y conservación.

Precisamente, un producto semejante al descrito, ya de fabricación industrial, se conoce también como “jocoque” en México, tal como lo confirman García-Garibay y Gómez-Ruiz (2000). De hecho, esta leche fermentada se ha elaborado y comercializado desde hace años con una marca famosa, originalmente de una empresa mexicana, y ahora neozelandesa. En esta versión del jocoque posiblemente está inspirada la definición contenida en la Ley General de Salud (título cuarto, capítulo XVII).

El Jocoque Árabe

En el país también es conocido un lacticínio fermentado semisólido, pastoso, que puede ser elaborado a partir de yogur blanco (natural), cuyo gel se corta o fragmenta cuidadosamente y luego se desuera en menor o mayor grado durante varias horas por auto-prensado.

En la figura 2 se presenta un diagrama de bloques para elaborar este lácteo fermentado.

Se tiene información de que el jocoque árabe (conocido también como Labneh, Lebna o Labne en el Libano y en otro paises del Medio Oriente) se elabora con un cultivo complejo formado por bacterias y levaduras, conocido entre la comunidad libanesa en México como “pie” o “búlgaros”. Faltaría investigar si estos “búlgaros” son equivalentes a los granos de kefir (granos de búlgaros), conocidos y empleados desde antaño en México.

Este producto tiene gran aceptación como ingrediente en la llamada “comida árabe”, que incluye principalmente a la libanesa, por lo que también se conoce como jocoque libanés. El empleo de este lácteo fermentado seguramente data de la inmigración “árabe” a México (que en realidad incluyó a cristianos maronitas, ortodoxos, musulmanes y judíos, etc, procedentes de Líbano, Siria, y otros países del Medio Oriente), la cual empezó a darse con relevancia en la segunda mitad del siglo XIX y continúo durante varias décadas del siglo XX (Infante y Hernández, 2000).

Posiblemente durante mucho tiempo, el jocoque árabe se elaboró dejando cuajar leche cruda de vaca, tras una prolongada fermentación láctica causada por su microflora nativa, seguida de una fragmentación cuidadosa del gel y subsecuente eliminación del suero por drenado, hasta obtener una especie de cuajada más o menos húmeda.

Conclusiones.

“Jocoque”, como término genérico, denota un conjunto de productos lácteos fermentados: una leche gelificada por acidificación láctica, batida; una crema agria, y una cuajada ácido-láctica más o menos desuerada.

Como está definido normativamente, el término jocoque resulta muy restrictivo, y aun reduccionista. En consecuencia, valdría la pena revisar su contenido.

Cada tipo de jocoque : jocoque- leche, jocoque-crema y jocoque-cuajada, como subgrupo, revela una gran variabilidad a causa de la calidad de la materia prima (vg. leche cruda o pasteurizada) y del proceso de elaboración.

Asimismo, la microflora láctica específica responsable de la fermentación no está bien caracterizada, sobre todo en el jocoque rústico, o artesanal.

Por lo anterior, se sugiere realizar investigación de campo y de laboratorio para caracterizar, e incluso estandarizar esta familia de productos, y explorar su potencialidad comercial en un contexto que demanda alimentos sanos, “naturales” y tradicionales.

Bibliografía

  • Larousse. 2003. El Pequeño Larousse Ilustrado. Ed. Larousse SA. Colombia.
  • Del Bajío A. (Comp.). 1987. La crema y nata del refrán. Leche Industrializada Conasupo S.A. de C.V. México.
  • Santamaría J.F. 1992. Diccionario de Mejicanismos. (5g Ed.) Ed. Porrúa. México.
  • Jouzier X. et Cohen-Maurel E. 1986. Manuel de référence pour la qualité du lait. FNPL. París, France.
  • Secretaría de Salud. 1989. Ley General de Salud. Ed. Porrúa. México.
  • Pederson S.C. 1979. Microbiology of food fermentations. 2nd Edition. AVI. USA.
  • Tuckey L.S. and Emmerson B.D. 1967. Cottage cheese and other cultured milk products. Pfizer & Co. Inc. NY. USA.
  • García-Garibay M. y Gómez-Ruiz L. 2000. “Leches fermentadas en México”, en Cuadernos de Nutrición. Vol.23 No. 4. México.
  • Infante V. L y Hernández F.L. 2000. Sabores del mundo árabe. Ed. Clío. México.

https://es.wikipedia.org/wiki/Jocoque
https://web.archive.org/web/20080215234149/http://www.alfa-editores.com/carnilac/Febrero%20-%20Marzo%2005/TECNOLOGIA%20El%20Jocoque.htm

viernes, 8 de octubre de 2021

Frijoles con epazote y chiles chipotle

Las alubias (o frijoles) son sin duda uno de los ingredientes más comunes y característicos de la cocina mexicana. En esta receta te proponemos hacer unos frijoles con epazote y chiles chipotle.

Ingredientes

  • 500 g de frijol oscuro (pinto, bayo, negro)
  • 3 litros de agua
  • 2 dientes de ajo picaditos
  • 1 cebolla pequeña picadita
  • 1 pizca de epazote
  • 1-2 chiles chipotle picado y limpio de pepitas (opcional)
  • 3 o 4 cucharaditas de moka de sal

Preparación

  1. Dejamos las alubias en remojo durante 8 horas antes de cocinarlas.
  2. Ponemos las alubias o frijoles con su agua en una olla y encendemos el fuego con potencia alta. Añadimos el chipotle, el ajo y la cebolla picados y mientras vigilamos nuestra olla. 
  3. En cuanto rompa a hervir bajamos el fuego para que el hervor sea muy suave y así evitar que nuestras alubias acaben partiéndose. El tiempo de cocción depende de muchos factores, empezando por el tipo de alubia, su antigüedad, el tipo de agua y por supuesto si las hemos remojado anteriormente o no. De forma orientativa decir que unas alubias previamente remojadas estarán hechas en una hora u hora y media. Si no las hemos remojado, añadid media hora a estos tiempo. La alubia está hecha cuando se puede aplastar fácilmente ya sea con un tenedor o incluso con los dedos. El truco es comprobar cada cierto tiempo la dureza del frijol y cuando esté ya hecho, añadimos el epazote y la sal y dejamos que hierva un par de minutos más. 
  4. Luego, ya podemos retirar las alubias del fuego y servirlas o reservarlas.

Nota

  1. Si quisiéramos hacer una salsa espesa, sacamos unas cucharadas de alubias y las trituramos con una batidora. Devolvemos el puré a olla y mezclamos. Si durante la cocción los frijoles se quedasen cortos de agua, se debe añadir más, en pequeñas cantidades.

miércoles, 16 de junio de 2021

Como Utilizar el Cuajo


La actividad del cuajo está muy influenciada por la temperatura, el pH de la leche y por la cantidad de cloruro de calcio (CaCl2) añadido a la misma.

Temperatura

La actividad del cuajo crece al aumentar la temperatura utilizada en la producción del queso.

Figura 1 Gráfica que ilustra la actividad relativa para diferentes tipos de cuajo en un intervalo de temperatura comprendido entre los 28°C y 34°C, asumiendo el 100% de actividad a 31°C.


Adicion de CaCl2

La adición de CaCl2 a la leche facilita la coagulación y aumenta la actividad de la enzima. Aún así, el efecto sobre la actividad del cuajo depende el pH, con mayor efecto alrededor de un pH de 6,6 – efecto menor con pH superior o inferior a los indicados.


Dosificación

La dosificación de cuajo recomendada en la leche es de aproximadamente 30 ml por 100 kg de leche destinada a la producción de queso; de este modo el tiempo de coagulación es de aproximadamente 30 – 40 minutos, dadas las siguientes condiciones técnicas en la leche al momento de añadir el cuajo.

Para calcular la dosificación, cuando el pH y la temperatura difieren de los indicados más arriba, utilice la tabla 1. Si la cantidad de CaCl2 añadido es diversa de 0,15 g/litro, utilice la tabla 2 para obtener un factor de actividad correspondiente a la cantidad de CaCl2 añadido y al pH. Multiplique la dosis indicada en la tabla 1 por el factor derivado de la tabla 2 y así obtener la dosis recomendada.



Ejemplo

A la hora de añadir el cuajo el pH es de 6,5, la temperatura de 31ºC y se han incorporado 0,2 g/litro de CaCl2 a la leche.

De la tabla 1 se obtiene una dosis recomendada de 11 ml/100 kg de leche y la tabla 2 indica un factor de 0,89. Se multiplica 11 por 0,89 para obtener una dosis recomendada de 9,8 ml/100 kg.

Es importante considerar que otros parámetros, tales como el contenido de proteínas en la leche, la composición de las proteínas, el contenido de células somáticas y el tratamiento término total experimentado por la leche desde la granja hasta la caldera, influencian en menor medida la actividad del cuajo. La dosis también se puede ajustar en función del tipo de queso que el quesero desee producir. Las dosis indicadas en la tabla 1 y los factores que figuran en la tabla 2 deberían considerarse una estimación que se debe ajustar por parte del quesero durante el proceso de elaboración.


Todos los estudios se han llevado a cabo con CaCl2 anhidro.

El cloruro de calcio alimentario, distribuido por Sacco bajo el nombre de GEOREN 37, posee un contenido de CaCl2 equivalente a 520 g/litro.

Por tanto, la conversión de las tablas es inmediata.

Ejemplo: 0,15 g de CaCl2 por litro de leche equivalen a:

1000

0,15 x ———— = 0,15 x 1,923 = 0,29 ml / litro de leche = 29 ml di GEOREN / 100 kg de leche

520


Estudio llevado a cabo empleando cuajo líquido de tipo A especial (175 Imcu, 92% Chy, 8% Pep):
Fuerza: 175 IMCU/ml
Composición: quimosina 92% y pepsina bovina 8.


https://www.caglificioclerici.com/es/el-cuajo/como-utilizar-el-cuajo/

martes, 3 de noviembre de 2020

Chogosta, la tierra comestible para hacer postres

Pero en el municipio de Jáltipan (al sur de Veracruz), esta práctica es normal para cualquier persona de cualquier edad, y puede constatarse gracias a la existencia de la chogosta.

Ésta consiste en un barro comestible, que en épocas prehispánicas era especialmente socorrido como golosina y por sus beneficios al cuerpo. Actualmente, por desfortuna, la chogosta es mucho menos consumida, pero existen algunos lugares donde sí se le frecuenta y en donde se utiliza para elaborar postres.

Conseguir tierra apta para volverse chogosta implica todo un método. De entrada, cabe dejar en claro que no cualquiera puede prepararse de esta forma. Se le busca de forma puntual en manantiales que tengan barro rojo en el fondo.

Los chogosteros, o personas que se dedican a acopiar esta tierra comestible, empiezan a escarbar una vez que encuentran los manantiales correctos. El lodo apto para chogosta es de color entre blanco y rosa, y cuando lo identifican (en una distancia del suelo entre dos y 10 metros) proceden a separarlo en cubetas.

Chogosta, la tierra comestible de Veracruz que se utiliza para hacer postres

Pero en el municipio de Jáltipan (al sur de Veracruz), esta práctica es normal para cualquier persona de cualquier edad, y puede constatarse gracias a la existencia de la chogosta. Ésta consiste en un barro comestible, que en épocas prehispánicas era especialmente socorrido como golosina y por sus beneficios al cuerpo. Actualmente, por desfortuna, la chogosta es mucho menos consumida, pero existen algunos lugares donde sí se le frecuenta y en donde se utiliza para elaborar postres.

Conseguir tierra apta para volverse chogosta implica todo un método. De entrada, cabe dejar en claro que no cualquiera puede prepararse de esta forma. Se le busca de forma puntual en manantiales que tengan barro rojo en el fondo.

Los chogosteros, o personas que se dedican a acopiar esta tierra comestible, empiezan a escarbar una vez que encuentran los manantiales correctos. El lodo apto para chogosta es de color entre blanco y rosa, y cuando lo identifican (en una distancia del suelo entre dos y 10 metros) proceden a separarlo en cubetas.

Luego se hacen bolitas con el ingrediente, hasta que queden de unos 10 centímetros de diámetro, y se dejan fermentar varias horas. Después se les mete a hornear en un horno de leña hasta por cinco días, junto con hierbas de olor para ahumar.

El resultado es una bola rígida y seca, que se desmorona como si fuera arenilla o un mazapán, y que posee un sabor ligeramente agridulce, pero con un fuerte recuerdo a tierra húmeda.

Una realidad es que esta receta tradicional se produce y come cada vez menos en Veracruz, y en general en México. El paso de los años deja a menos chogosteros activos y los que se retiran no siempre transmiten esos conocimientos a las generaciones venideras.

Xokol es uno de los nuevos restaurantes que más impresionan en la ciudad de Guadalajara, Jalisco. A la cabeza de su cocina se encuentran los chefs Xrysw Ruelas y Óscar Segundo, quienes sirven platillos de ingredientes y técnicas tradicionales, con toques modernos.“En Xokol le rendimos honor a nuestra tierra y a los ingredientes que nos brinda, haciendo un énfasis especial en los maíces nativos. Nuestra carta cambia regularmente, de acuerdo con los insumos de la temporada, y actualmente tenemos un postre hecho con chogosta”, cuenta Xrysw Ruelas, quien representará a Latinoamérica en la final del concurso S. Pellegrino Young Chef 2021.

Su postre es un helado de leche con chogosta, sobre una tierra dulce que contiene éste último ingrediente. En otras ocasiones también lo han preparado con mousse de hongos y galletas de cacao. Todo, de recolección.En Xokol no siempre hay tierra comestible, porque ésta viene desde Veracruz. No obstante, cuando sí hay los chefs recomiendan chupar todo lo que preparen con dicho insumo. El sabor de la tierra mojada, con el componente agrio y ligeramente azucarado difícilmente puede encontrarse así en estado natural.


https://gourmetdemexico.com.mx/comida-y-cultura/chogosta-tierra-comestible/

miércoles, 20 de mayo de 2020

Las tortas de Navidad de Laura Esquivel

Las recetas de "Como agua para chocolate", de la mexicana Laura Esquivel, ciertamente pierden algo cuando se las despoja del relato de los amores y dolores de Tita, su protagonista, con las que van entremezcladas.
Pero esto fue lo que hicimos aquí para quedarnos con las instrucciones para preparar las tortas de Navidad con las que Esquivel empezó su libro y con él todo un subgénero de la literatura latinoamericana.

Ingredientes:
  • 1 lata de sardinas, 
  • ½ chorizo, 
  • 1 cebolla, orégano, 
  • 1 lata de chiles serranos, 
  • 10 teleras.
Manera de hacerse:
  1. La cebolla tiene que estar finamente picada. Les sugiero ponerse un pequeño trozo de cebolla en la mollera con el fin de evitar el molesto lagrimeo que se produce cuando uno la está cortando. Lo malo de llorar cuando uno pica cebolla no es el simple hecho de llorar, sino que a veces uno empieza, como quien dice, se pica, y ya no puede parar (…).
  1. Hay que tener cuidado de freír el chorizo para las tortas a fuego muy lento, para que de esta manera quede bien cocido, pero sin dorarse excesivamente. En cuanto está listo se retira del fuego y se le incorporan las sardinas, a las que con anterioridad se las ha despojado del esqueleto. Es necesario, también, rasparles con un cuchillo las manchas negras que tienen sobre la piel. Junto con las sardinas se mezclan la cebolla, los chiles picados y el orégano molido. Se deja reposar la preparación, antes de rellenar las tortas (…).
  1. De preferencia las teleras deben ser horneadas en casa. Pero si no se puede, lo más conveniente es encargar en la panadería unas teleras pequeñas, pues las grandes no funcionan adecuadamente para esta receta. Después de rellenarlas se meten diez minutos al horno y se sirven calientes. Lo ideal es dejarlas al sereno toda una noche envueltas en una tela, para que el pan se impregne con la grasa del chorizo.

viernes, 19 de julio de 2019

Tascalate, la bebida del amor y sexo

Una bebida que es la delicia en Chiapas es el tascalate típica y tradicional con denominación de origen, que lo mismo la encuentras en los mercados, como en los grandes centros comerciales y restaurantes.
Se trata de una bebida preparada a base de maíz, cacao, achiote, chile, piñones y canela. Su preparación es muy práctica, primero se dora en comal el grano de maíz y, por separado, el cacao, seguidamente se muelen todos los insumos junto y se obtiene el polvo.
Los indígenas le daban un significado, era la bebida de la fiesta, la bebida dedicada al amor, en tanto que el famosísimo pozol estaba destinado a la virilidad, la fuerza, el valor.
El tascalate era más apropiado para la conquista del ser amado, antiguos habitantes de estas tierras consideraban que el tascalate se inició a la llegada de los españoles, pues el endulzante es más propio de la presencia de la gente que invade tierras chiapanecas que de los mismos indígenas.
El tascalate ha llegado más lejos que el pozol, aunque la fama no está en el tascalate, está desde luego en el refresco colorado, el cual se ha ido comercializando por las familias que fueron viajando o dejando su tierra, hoy está en el Distrito Federal, Monterrey, Jalisco, Oaxaca, Veracruz, Campeche, Tabasco y Puebla.
El tascalate se prepara tostando y moliendo tortillas de maíz hasta convertirlas en polvo, después se mezclan con el cacao tostado también en polvo y con el resto de los ingredientes, el producto es un polvo de color anaranjado que se mezcla con agua o leche a la que se puede agregar azúcar, se acostumbra servirlo frío. El polvo también se prepara y se empaqueta para su comercialización.
Ingredientes
-5 personas-

  • Tortilla de maíz - 1 kilo
  • Semillas de cacao tostado - 250 gramos
  • Canela molida - 2 cucharaditas
  • Achiote - 1/4 de barra
  • Azúcar mascabado - al gusto
  • Piloncillo - 1 pieza
  • Agua - 1 litro

Preparacion

  1. Comenzamos rallando el piloncillo y después reservamos.
  2. En un comal caliente a fuego medio, tostamos las tortillas. 
  3. Posteriormente las cortamos.
  4. Licuamos nuestras tortillas, la canela molida y el cacao. 
  5. También añadimos 1 cucharada de piloncillo rallado, el achiote y azúcar mascabado al gusto. 
  6. Licuamos hasta que nos quede todo hecho polvo.
  7. En un 1 litro de agua, agregamos 8 cucharadas de nuestro Tascalate y revolvemos.
  8. Rectificamos el dulzor y servimos con hielo al gusto.

jueves, 18 de julio de 2019

La inventiva de nuestros antepasados y los fermentados de maíz

Dra. Ma. del Carmen Wacher Rodarte
Facultad de Química, UNAM

El maíz

El papel que jugó el maíz en la historia de Mesoamérica es fundamental para entendernos como nación, para entender nuestra historia y nuestra cultura. Quizás hoy las nuevas generaciones no lo perciben en toda su dimensión porque lo consumimos cotidianamente, pero el maíz sigue siendo la base de la alimentación de la mayoría de los mexicanos y un alimento muy especial tanto por su contenido nutrimental, como por la gran diversidad de formas en las cuales lo consumimos. Aunque existen 74 variedades de maíz, las más importantes son el blanco, el amarillo y el azul y si bien su producción data de los inicios de la agricultura, se consume actualmente gracias a que los pueblos originarios adaptaron su cultivo a los diversos nichos ecológicos característicos de toda Mesoamérica.

La nixtamalización: un proceso químico de transformación del maíz

La palabra nixtamalización es un vocablo náhuatl (nextli ,”cenizas de cal” y tamalli,”asa de maíz cocido”). Es un proceso que fue desarrollado en Mesoamérica, que posteriormente fue transmitido de generación en generación por los pueblos indígenas.

Consiste en hervir el maíz en agua con cal hasta que se desprende la cascarilla, luego se lava para eliminar el exceso de cal, se remoja y se muele. Se forma una masa, que se conoce como nixtamal o masa nixtamalizada y a partir de esta masa se obtienen las tortillas, que ha sido el principal alimento en la dieta del pueblo mexicano y la base de su supervivencia desde hace más de 3500 años.

Esta masa tiene en promedio 9 a 10 % de proteínas, dentro de las cuales existen unas que se disuelven en agua, otras en alcohol, otras en soluciones de sal y otras en soluciones alcalinas (como la de la cal). La calidad nutritiva del maíz depende del tipo de proteínas que tiene y especialmente de la proporción de aminoácidos esenciales que contenga (los aminoácidos forman las proteínas) y los aminoácidos esenciales son los que el organismo no produce, por lo que se les debe consumir en cantidades establecidas o recomendadas por organismos de salud como la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

La cocción alcalina y el remojo provocan cambios químicos en el maíz que traen como consecuencia un incremento en la fibra dietaria insoluble, hoy en día considerada como un componente clave de los alimentos, por sus funciones fisiológicas asociadas a nuestra salud. Otras consecuencias de este proceso es el aumento en la concentración de calcio y la biodisponibilidad de la niacina, (la vitamina B3) cuya deficiencia ocasiona la enfermedad conocida como pelagra (pelle: piel, agra: áspera). Destaca el hecho de que esta enfermedad no ocurre precisamente donde se consume maíz nixtamalizado.

Derivado empíricamente de los beneficios a la salud que se obtienen por su consumo, nuestros antepasados utilizaron este proceso cada vez con mayor frecuencia en la producción de alimentos. Existen muchas leyendas e hipótesis sobre cómo se explicaban el proceso a sí mismos, así como de la forma en que lo descubrieron. Se señala, por ejemplo, que inicialmente se usaban cenizas volcánicas, que posteriormente sustituyeron por cal. Las antiguas civilizaciones mesoamericanas fueron capaces de observar los efectos adversos de consumir maíz si antes de producir tortillas y otros productos derivados no se sometía al proceso de la cocción alcalina. Así, estas grandes culturas continúan impresionándonos por la maestría con la que aprendieron a transformar los productos que formaban parte de su dieta. La maestría incluye también el cómo los pueblos originarios supieron conservar el proceso e irlo transmitiendo hasta llegar a la riqueza culinaria de la que disponemos actualmente.

El pozol: biotecnología tradicional

La masa de maíz nixtamalizado es la materia prima para la preparación no sólo de tortillas, y las muy diversas formas en que las consumimos (tacos, quesadillas, totopos, chilaquiles, enchiladas, etc.) sino también de otros alimentos clave de nuestra dieta, como el atole o los tamales. Dentro de estos productos destacan particularmente los fermentados, es decir, aquellos cuya transformación requiere de la acción de los microoganismos, tal como sucede en el pan, el queso o el yogurt, por citar algunos.

Todos ellos ubicados dentro de una aplicación de la biotecnología que hoy clasificamos como antigua o tradicional, pero que, al igual que los procesos de la biotecnología moderna, requiere del eficiente trabajo de transformación que realizan los microorganismos. Dentro de estos procesos de la biotecnología antigua se encuentran los atoles agrios, el tesgüino y el pozol, todos ellos resultado de la fermentación del maíz.

El pozol (del nahuatl pozolli, espumoso) es una bebida de origen mesoamericano, con propiedades refrescantes que se elabora a partir de masa nixtamalizada, con la cual se elaboran manualmente bolas, que se envuelven en hojas de la planta del plátano. Se consume después de un día o hasta un mes de fermentación. Hasta la fecha, el pozol se sigue consumiendo en el sureste mexicano y actualmente, a pesar del proceso de mestizaje, los mayas mantienen viva esta costumbre heredada de sus ancestros. A los pueblos originarios les debemos la conservación de esta bebida, que ha pasado de generación en generación.

Como el pozol se elabora con masa de nixtamal, se desarrolla un conjunto de microorganismos muy especiales. Dentro de éstos se encuentra Streptococcus infantarius ssp. infantarius, que es una bacteria que se encuentra siempre en la masa, constituyendo uno de los misterios de la bebida.

Para resolver estos misterios, se han usado métodos modernos de estudio de los microorganismos. Estos métodos consisten, a diferencia de los tradicionales, en extraer el material genético de las bacterias que crecieron en la masa, y generar -a partir de este material- un perfil que, como si fuera una huella digital, nos muestra el conjunto de microorganismos presentes. Con esta metodología fue muy fácil determinar la estructura de la comunidad microbiana del pozol y la sorpresa fue que la huella más intensa corresponde al género Streptococcus. Esto causó sorpresa, ya que en otros alimentos de maíz predominan otras bacterias, muy particularmente las bacterias lácticas. Dentro de los Streptococcus, S. infantarius ha mostrado ser muy especial, ya que presenta características inusuales. Primeramente, utiliza el almidón para crecer, pero lo hace más rápido que otras bacterias, lo que pensamos se debe a su nivel de adaptación al nixtamal. Esto lo concluimos en parte por el hecho de que en el pozol no crecen bacterias que sí encontramos en otros alimentos de maíz que se elaboran con maíz que no se ha nixtamalizado.

Otro misterio que mi grupo de investigación ha tratado de resolver es que a pesar de que este microorganismo predomina inicialmente, la proporción de bacterias amilolíticas (aquellas que fermentan hidratos de carbono de reserva de granos, es decir del almidón), disminuye durante la fermentación con respecto a otras poblaciones. Hemos además reportado el aislamiento de bacterias capaces de usar compuestos del maíz que se encuentran en el nixtamal, pero que no están disponibles en el maíz. Me refiero a materiales derivados de la hemicelulosa, como los xilanos. Así, además de S. infantarius, otras bacterias como Weissella confusa, no crecen en almidón, pero sí en este tipo de compuestos.

Descubrimos también que otra bacteria (Leuconostoc citreum) posee una enzima inusual. Las enzimas son los catalizadores que las células necesitan para que ocurran las reacciones en la naturaleza, y lo inusual de la enzima de L. citreum es que puede producir polímeros de fructosa (inulina), importante para la salud, ya que favorece el crecimiento de bacterias benéficas en el intestino.

Otro aspecto biotecnológico de particular importancia es el que descubrieron los pioneros en el estudio del pozol, los doctores Teófilo Herrera y Miguel Ulloa, del Instituto de Biología de la UNAM y el Dr. Javier Taboada, del Instituto de Química de la UNAM. Ellos encontraron una bacteria fijadora de nitrógeno en el pozol, lo cual es inusual porque nunca se había reportado un proceso como éste en un alimento fermentado. En esa época (en la década de los 70´s) no se consideró un hallazgo significativo, hasta que recientemente, en un estudio aún no publicado, encontramos componentes protéicos que dan lugar a la fijación de nitrógeno en el pozol. Esto se hizo usando métodos en los cuales se extraen y analizan directamente las proteínas del alimento (proteómica).

El pozol: microorganismos en un ambiente complejo

El pozol es un alimento que contiene lo que se conoce como una “microbiota compleja”: un conjunto de microorganismos de muy diversas especies. A partir de la época de Pasteur y de Koch, para estudiar a los microorganismos se acostumbra usar métodos en los cuales se les cultiva sembrándolos de forma diluida en una caja que tiene una gelatina que contiene las sustancias nutritivas que requiere el microorganismo para crecer. Posteriormente, estas cajas se guardan a la temperatura que requieren los microorganismos y cuando cada microorganismo se reproduce, se acumula en montículos que denominamos “colonia”. Así, los contamos como “unidades formadoras de colonias”.

La microbiología ha evolucionado y en la actualidad se usan métodos en los cuales, en vez de cultivar los microorganismos, se extrae su material genético (el ADN) de una muestra (por ejemplo de una masa de pozol) y a partir de éste se estudian. Esto fue posible, ya que el Prof. Carl Woese de la Universidad de Yale, descubrió que si extraía el ADN de los microorganismos y lo secuenciaba (el ADN está compuesto de cuatro moléculas, que se encuentran en un orden determinado) para después comparar esta secuencia con una lista de las secuencias de microorganismos que se hayan determinado previamente, los podía identificar.

Fue así como en el pozol identificamos Streptococcus, Weissella y Leuconostoc.

Todos estos hallazgos están siendo estudiados usando las técnicas más recientes, como la secuenciación masiva y la proteómica (que han sido descritos en números previos de esta revista), para comprender cómo actúan y cómo interaccionan todos estos microorganismos.

Sabiduría tradicional

Se debe reconocer a los pueblos originarios, cuyos antecesores fueron los que preservaron esta sabiduría tradicional, que pasó de generación en generación y que se mantiene viva. Y qué mejor reconocimiento que contribuir a destacar esta sabiduría ancestral, estudiando las bases y eventualmente produciendo estos alimentos con los métodos de higiene y control que hoy en día demanda la población. Estos beneficios deben llevarse a nivel rural, de manera que los pueblos originarios sean los primeros beneficiados tanto a nivel de la salud como en el nivel económico. Se trataría de producir el alimento en condiciones que se pudieran controlar para obtenerlo en forma segura y atractiva desde el punto de vista nutrimental y organoléptico. En otras aplicaciones, dentro de las actividades denominadas de bioprospección, es posible pensar en el uso de microorganismos específicos del pozol con objetivos de producción de nuevos alimentos, aprovechando que la industria de alimentos está siempre en búsqueda de innovación y nuevos procesos. Todo esto asegurando que los pueblos originarios sean los primeros beneficiados.

Fuente: Academia de Ciencias de Morelos: http://www.acmor.org.mx/?q=la-ciencia-de-morelos-para-el-mundo

sábado, 6 de julio de 2019

La biotecnología alimentaria antigua: los alimentos fermentados


Introducción

Al principio de su historia, el hombre fue nómada, se dedicaba a recolectar alimentos, cazaba animales, recogía productos vegetales y viajaba a otros lugares donde sabía que podía obtener sus alimentos en ciertas épocas del año. Luego decidió establecerse en algún lugar determinado y se volvió sedentario.

Si bien esta transformación de la vida nómada de nuestros antepasados al sedentarismo debió darse como un proceso lento, la adaptación incluyó como un elemento central el desarrollo de la agricultura; el cultivo de plantas y la domesticación y cuidado de animales. Derivado de estas dos actividades, que hoy denominamos agrícolas y pecuarias, seguramente surgió la necesidad de almacenar los excedentes, es decir, de conservar los alimentos. Surgió también la posibilidad de cocinarlos o prepararlos de formas variadas. Dentro de estas formas quizás la más sencilla fue el secado al sol y la más compleja la fermentación. Ambas formas surgieron derivadas de la observación y la experimentación, dado que un alimento que conserva su humedad se descompone, mientras que el que quedó expuesto al sol y se secó, pudo consumirse posteriormente al recuperar su humedad. La fermentación es un proceso más complejo, ya que la transformación del alimento (el cereal, la fruta o, eventualmente, la leche) se produce por acción de microorganismos del medio ambiente, los cuales, al utilizar los componentes disponibles del alimento, pueden reproducirse transformando el sabor, el color, el olor, la textura e incluso el valor nutrimental del producto en el que están creciendo y fermentando.

Figura 1. Extracción del pulque del maguey. Imagen: An American Girl in Mexico de Elizabeth Visere McGary
Aunque los microorganismos son producto de evolución de la vida en el planeta muy anterior al homo sapiens sapiens, dado su carácter microscópico, durante siglos realizaron una actividad desconocida para los seres humanos. La analogía puede hacerse igualmente para las infecciones y enfermedades causadas por microorganismos patógenos, pues durante siglos enfermamos sin saber que se trataba de agentes infecciosos microbianos. No saber de la existencia de los microorganismos, no impidió almacenar verduras en recipientes cerrados (hoy sabemos que en ausencia de oxígeno en condiciones anaeróbicas), lo cual da lugar a la generación de ácido láctico, que no sólo permite conservar a los vegetales, sino que les confiere un sabor agradable. Sin duda alguna, este fue un proceso de prueba y error, en el que muchos productos y muchas formas de procesarlos y almacenarlos fueron descartados después de enfermar a quienes los consumían. Así, la fermentación vino a dar una muy importante variedad a la dieta, al tiempo que permitió la conservación de los alimentos.

Figura 2. El pulque es una bebida fermentada que conserva un método de elaboración original prehispánico. Imagen: Omar Barcena
No fue sino hasta el siglo XVIII que Antonie van Leewenhoek desarrolló los lentes que más tarde dieron lugar al microscopio, instrumento que permitió a los seres humanos adentrarse en el mundo invisible que nos rodea, mundo en el que los microorganismos son los habitantes centrales. Un siglo después, Pasteur relacionó los microorganismos con la descomposición y con la fermentación, y Koch, con las enfermedades. Aunque de todo esto hace menos de dos siglos, es sólo durante las últimas décadas que se ha puesto en evidencia que la gran mayoría de los alimentos fermentados cuentan con una serie de propiedades fundamentales para una dieta variada y equilibrada, quizás una de las razones por las cuales su preparación y consumo se ha mantenido hasta nuestro días. En casi todos los casos, estos productos están fuertemente arraigados a la cultura de las regiones en las que fueron desarrollados o adaptados; en otros casos los alimentos se han beneficiado de los avances científicos y tecnológicos, como la cerveza, el vino o la producción de yogurt; en otros, el proceso se mantiene con muy poca innovación: tal es el caso del pozol o del pulque en México.

Es un hecho que existe aún un enorme potencial por explotar, derivado del conocimiento de la actividad microbiológica que beneficia la salud y nivel nutricional del consumidor de productos fermentados tradicionales. También es posible pensar en que dichas actividades microbianas podrían promoverse en el mismo alimento, o bien, en el caso de algunos de sus componentes, adicionarlos a otros alimentos. Gracias a que los "secretos" de la biotecnología tradicional fueron pasando de generación en generación, hasta la fecha es posible producirlos eficientemente pero de manera artesanal, usando tecnologías sencillas que representan un importante espacio para la innovación y modernización .

¿Cómo era la alimentación en el México antiguo?

Es evidente que una buena parte del interés por conocer la cocina indígena tiene como objetivo el aprovechamiento y promoción de los productos de nuestro país, particularmente aquellos que resultan interesantes, ya sea por el uso de recursos naturales locales o por las propiedades nutracéuticas del mismo.

Figura 3. Plantío de maguey, planta de la familia de las agavaceas de la cual se extrae el aguamiel materia prima del pulque. Imagen: Ruy Sánchez
El estudio de la alimentación y el estado nutricional de los mexicanos en el pasado se hace a partir de diversas estrategias. Una de ellas consiste en estudiar los platillos que conformaban la dieta, tanto los que han resistido el paso de los siglos como los que pudieron haberse desarrollado con las plantas nativas silvestres, cultivadas y domesticadas, incluyendo la posibilidad de elaborarlos con las vasijas que disponían en aquella época. Otra estrategia es estudiar directamente las piezas y objetos de cerámica que sobreviven de la época y que se exhiben en museos y en catálogos, ya que muchos de estos objetos están adornados con dibujos de plantas, animales y alimentos. Es mediante esta última estrategia que Zizumbo-Villarreal y colaboradores (2014) determinaron cómo era el sistema alimentario durante el periodo formativo en el Oeste de Mesoamérica. Esta zona (las elevaciones bajas y medianas de Colima y sur de Jalisco) incluía 29 plantas nativas cultivadas y domesticadas, con un núcleo central conformado por el maíz, el frijol, el jitomate y el tomatillo; incluía también una amplia variedad de animales como el pato, el tiburón, la jaiba, las iguanas, los camarones, los langostinos, los guajolotes, los venados, los jabalíes, los roedores de campo y las ranas (ZIZUMBO-VILLARREAL et al., 2014), así como una amplia variedad de insectos. Dentro de los productos fermentados destacan singularmente los derivados de maíz, tanto alcohólicos (tesgüino) como no alcohólicos (pozol), los fermentados de miel y de otras frutas con azúcar, y, muy particularmente, los fermentados de aguamiel extraído de agaves.

Figura 4. Chiles, jitomates y hierbas usadas en la dieta prehispánica. Imagen: Azteca Sams
Vargas (1993) explica que nuestros grupos indígenas no son "reliquias" del pasado, sino que son muy dinámicos, y esto lo demuestra a partir de los muy diversos elementos que han integrado en su cultura, particularmente en el terreno alimentario. Hoy en día es difícil hablar de una "dieta indígena", ya que no es existe una sola dieta que sea representativa de la población indígena en su conjunto, sino que cada grupo cuenta con su propia cocina. Sin embargo, existen elementos comunes a todos los grupos étnicos, dentro de los cuales destaca en primera línea el uso del frijol, del chile y del maíz, entre otros productos.

Un aspecto digno de ser señalado es, como sucede en prácticamente todo el orbe, que la variedad de plantas de las que disponen las poblaciones rural y campesina para la alimentación es mayor que aquella de la que dispone la población que vive en las ciudades. Un ejemplo de este tipo de ejercicio lo realizaron Centurión et al. (2003) al visitar comunidades de Tabasco para obtener información sobre las diferentes plantas que consumen sus pobladores, los aspectos culturales, las costumbres y la tecnología empleada en los "procesos" que utilizan para el tratamiento de sus materias primas, incluyendo recetas en las que los productos locales se usan como ingredientes (CENTURIÓN et al., 2003).

Alimentación y cultura

"Si conoces la historia de la alimentación conoces la historia del hombre". Esta frase, pronunciada por Steinkraus (1993), resume la importancia que tiene la alimentación en la cultura, pero también la cultura en la alimentación. De hecho, un estudio sobre la evolución de los hábitos alimenticios de las sociedades indígenas antiguas con las contemporáneas demostró: 1) El consumo en la dieta de una mayor variedad de especies que sus contrapartes urbanas. 2) El profundo impacto en la dieta que tuvieron los alimentos traídos del Viejo Mundo después de la conquista. 3) Los fenómenos que ocurren cuando se juntan las comunidades locales con centros urbanos grandes.
Si conoces la historia de la alimentación conoces la historia del hombre: Steinkraus
Esto, llevado a un contexto más global, podría resumirse en un cambio brutal que da lugar al paradigma actual en el que el campo parece tener como principal destino cosechar dinero en lugar de alimentos. 4) El conocimiento profundo que tienen las comunidades locales sobre las mejores maneras de explotar su entorno, incluido el cuidado del medio ambiente. 5) El acceso sustentable a especies animales no domesticadas e incluso salvajes, así como el acceso a especies vegetales que se encuentran en su entorno natural. 6) El uso de técnicas culinarias que promueven el valor nutritivo de los alimentos naturales (VARGAS, 1993).adas, la elaboración de tofu, yogurt, jocoque y muchas otras formas más modernas de fermentar la leche.

El maíz

Figura 5. Mazorcas de maíz rojo y amarillo. Imagen: Pedro Terrades
No está de más insistir en el hecho de que el maíz, base de la alimentación en Mesoamérica, es también de gran importancia cultural. Retomemos algunas citas que refuerzan la visión indígena que fundamenta nuestra relación con el maíz: en el Códice Florentino se especifica que:
El tonacayotl, maíz es nuestro sustento es para nosotros merecimiento completo. ¿Quién fue el que dijo, el que nombró al maíz, nuestra carne, nuestros huesos? Porque es nuestro sustento, nuestra vida, nuestro ser. Es andar, moverse, alegrarse, regocijarse. Porque en verdad tiene vida nuestro sustento. Muy de veras se dice que es el que manda, gobierna, hace conquistas… Tan sólo por nuestro sustento, Tonacayotl, maíz, la tierra subsiste, el mundo vive, poblamos el mundo. El maíz es verdaderamente valioso para nosotros.
Por otro lado, en el Libro del Concejo de los Maya Quichés, se señala con respecto a nuestros orígenes: "gente de maíz y maíz de la gente" Tepeu y Gucumatz, los creadores de dicho libro, comentan sobre la creación: "Ha llegado el tiempo del amanecer, de que se termine la obra y que aparezcan los que nos han de sustentar y nutrir, los hijos esclarecidos, los vasallos civilizados; que aparezca el hombre; la humanidad, sobre la superficie de la tierra", describiendo también la esencia del cuerpo humano: "Cuatro animales (el gato, el coyote, el perico y el cuervo) consiguieron mazorcas de maíz blanco y amarillo. Molieron el maíz e hicieron 9 bebidas y de ellas obtuvieron fuerza, alimentación, músculos".

Una larga lista de sustancias se agregaría poco a poco a los ácidos cítrico y glutámico, dentro de los ingredientes básicos para la alimentación, elaborados mediante procesos industriales. Esta lista incluye hoy vitaminas, aminoácidos, gomas (como las xantanas empleadas como espesantes), el ácido láctico, edulcorantes no calóricos, como el aspartame, enzimas para una enorme diversidad de aplicaciones como el procesamiento de lácteos, la elaboración de leches deslactosadas, el procesamiento y extracción de jugos de frutas y, muy particularmente, enzimas para el procesamiento de almidón, que permitió primero el desarrollo de mieles de glucosa y, posteriormente, a inicios de los sesenta, de los mal llamados "jarabes fructosados".

Así, un paseo entre los anaqueles y refrigeradores de un supermercado permite constatar la enorme diversidad de productos que, ya sea en su elaboración o en su formulación, hacen intervenir bacterias, levaduras, hongos, o bien, las enzimas que estos microorganismos sintetizan. Ahí están las bacterias tradicionales del yogurt, pero también nuevas formulaciones de bebidas lácteas con bacterias destinadas a la microbiota intestinal. Algunas bebidas son formuladas con inulina y fructo-oligosacáridos, también destinados a nutrir la microbiota. Hay también muchos productos derivados del maíz mediante procesos enzimáticos, como cervezas, vino y jugos enlatados en los que se usaron enzimas. Y finalmente queso, tema que será retomado más adelante. 

Alimentos tradicionales fermentados

Como ya señalamos, la fermentación es una de las técnicas ancestrales más usadas para conservar, producir o transformar alimentos y bebidas, no sólo en Mesoamérica sino en todo el mundo. Esta práctica consiste en la modificación de la estructura de las materias primas como frutas, cereales, vegetales o carnes, entre otras, mediante la acción de diversos microorganismos que, a través de reacciones metabólicas, principalmente de los azúcares de estos alimentos, permiten la formación de ácidos orgánicos como: acético, láctico, butírico y propiónico, y de algunos alcoholes como el etanol y el láctico, así como la liberación de algunos aminoácidos. Estas reacciones traen como consecuencia modificaciones en el alimento, relacionadas con su sabor, olor, textura o color.

Es un hecho que el desarrollo de las técnicas de fermentación se inició mediante ensayos de prueba y error, mucho antes de que se conocieran los microorganismos. Probablemente, se llegó a la conclusión de que los cereales almacenados en lugares secos podían mantenerse sin ningún cambio por largos periodos de tiempo, mientras que si estos granos se maceraban en condiciones de alta humedad se obtenían diferentes tipos de productos, incluyendo bebidas tanto ácidas como alcohólicas. Al tratarse de alimentos inocuos –pues no generaban enfermedad alguna– y agradables al gusto, pronto se convirtieron en productos de preparación y consumo cotidiano.

En la actualidad, la mayoría de las técnicas de producción de alimentos fermentados tradicionales no han sufrido cambios, a pesar de los grandes avances en la microbiología, la biología molecular y la tecnología de alimentos.

El pozol: un estudio de caso paradigmático

Figura 6. Pozol de maíz blanco, amarillo y azul de Chiapas. Imagen: Carmen Wacher
Entre las bebidas y los alimentos fermentados autóctonos de México se encuentra el pozol, bebida de maíz de origen maya que forma parte de la alimentación básica de muchos grupos étnicos del sur y el sureste de México: chontales, choles, mayas, lacandones, tzotziles o chamulas, tzetzales, zoques, mames y zapotecos, junto con la población mestiza. El nombre pozol es de origen náhuatl, pozolli, que quiere decir espumoso. Se prepara con bolas de masa de maíz nixtamalizado (ya sea blanco, amarillo o negro) envueltas en hojas de plátano que se dejan fermentar por tiempos que varían considerablemente, ya que en algunos casos sólo se fermenta por unas horas, mientras que en otros el tiempo de fermentación es de varios días (3 a 7 días), pero puede incluso llegar a ser de hasta un mes. Las bolas de maíz fermentado se consumen disueltas en agua durante la comida, el trabajo o a cualquier hora del día como una bebida refrescante. También tiene usos medicinales, rituales y, debido a su alto grado de conservación, las bolas de pozol son utilizadas como provisiones en travesías largas. Los lacandones utilizan el pozol mezclado con miel para bajar la fiebre y controlar la diarrea. Una variante de esta preparación llamada chorote, consiste en agregar granos de cacao molidos a la masa de maíz; también se puede añadir azúcar, miel de abeja, pulpa de coco o diferentes clases de chiles secos, tostados y molidos.
El nombre pozol es de origen náhuatl, pozolli, que quiere decir espumoso. Se prepara con bolas de masa de maíz nixtamalizado (ya sea blanco, amarillo o negro) envueltas en hojas de plátano que se dejan fermentar.
Los estudios microbiológicos de estas bebidas indican que contienen gran cantidad de microorganismos benéficos como las bacterias lácticas, que son las primeras en desarrollarse y que están presentes durante todo el proceso. Éstas son las responsables de la acidificación de la masa (llega a tener un valor de pH cercano a 4), ya que producen ácido láctico, que imparte un sabor fresco y agradable al producto. De ellas destacan las bacterias amilolíticas (como Streptococcus infantarius, DÍAZ RUIZ et al., 2003) (2). Estas bacterias convierten el almidón del nixtamal (su principal carbohidrato), primero en glucosa y maltosa y posteriormente en ácidos, a diferencia de las que se encuentran en productos lácteos como el yogurt, en el que las bacterias aprovechan la lactosa, que es el azúcar de la leche, como fuente de carbono y de energía. El pozol contiene además bacterias como Achromobacter pozolis o Agrobacterium azotophilum y Aerobacter aerogenes, apenas descubiertas en los setenta del siglo XX (1) (ULLOA Y HERRERA, 1972), que tienen la particularidad de fijar el nitrógeno atmosférico, pudiendo ser las responsables del alto contenido de proteína del pozol, que resulta mayor al que se encuentra en la masa del maíz sin fermentar. Dentro de la diversidad microbiana del pozol se encuentran también bacterias del género Bacillus.

Uno de los problemas que puede presentar el llevar a cabo un proceso de fermentación de forma artesanal, es la posibilidad de que el sustrato, en este caso el maíz, se contamine con microorganismos que puedan causar algún daño al consumidor. En este sentido se han aislado del pozol hongos patógenos o potencialmente patógenos, como Candida parapsilosis, Trichosporon cutaneum, Geotrichum candidum o Aspergillus flavus, que pueden causar candidiasis, piedra blanca, geotricosis, aspergilosis y aflatoxicosis, respectivamente, aunque estos casos se han dado solamente en pozol con unas pocas horas de fermentación y no en pozol más maduro o con un grado alto de fermentación. Es decir, podría concluirse que hay un cierto proceso de competencia microbiana en el que las especies fungales son eliminadas del producto por las bacterias para beneficio final del consumidor.

La patogenicidad podría también estar asociada con las bacterias. De hecho, podría señalarse que es un hecho que así sucede, pero al igual que en el caso de la contaminación con hongos, en los alimentos en los que se encuentran bacterias potencialmente patógenas, al iniciar la fermentación generalmente se eliminan debido a la acidez o pH bajo del ambiente. En mi grupo de trabajo hemos incluso encontrado cepas patógenas de Escherichia coli, pero es muy probable que las bacterias lácticas eviten que otros patógenos se adhieran al intestino, como se ha reportado para otros alimentos (efecto probiótico).

Además, varios estudios han puesto en evidencia el que Agrobacterium azotophilum tiene actividad bactericida, bacteriolítica, bacteriostática y fungistática contra algunos microorganismos patógenos para los seres humanos, tales como Escherichia coli o Micrococcus luteus, lo cual contribuye a la reducción o eliminación de los microorganismos patógenos y a la inocuidad del producto.
Figura 7. Pozol preparado con cacao. Imagen: Yá Rodríguez
En cuanto a la aflatoxicosis, un grupo de investigación del CINVESTAV determinó en muestras tomadas de pozol, que únicamente el 17% de las muestras estaban contaminadas con aflatoxinas, de las cuales, sólo una tenía niveles arriba de 20ppb (ppb= partes por billón). En este estudio se reportó que el pozol preparado con maíz blanco, junto con el preparado con cacao, tuvieron el más alto rango de contaminación, mientras que no se detectaron aflatoxinas en el pozol preparado con maíz amarillo. La costumbre entre los indígenas es consumir los tres tipos de pozol (blanco, amarillo o negro) por igual, aunque piensan que el amarillo y el negro tienen más "vitaminas", y tienen razón. El pozol que consumen más los mestizos es el blanco y el chorote.

En cuanto al contenido químico de este alimento fermentado, se sabe que el aumento en nitrógeno proteico total que ya se señaló, se da por incremento de algunos aminoácidos como la lisina y el triptófano: aumenta además el contenido de algunas vitaminas, como la niacina y la riboflavina. En general, a través de un aminograma y de bioensayos comparativos se determinó que la proteína del pozol era de mejor calidad que la del maíz.

La microbiota de los alimentos fermentados

El pozol es la fuerza que corre por nuestras venas. (Vassallo, 2008).
Es común que los microorganismos de un alimento fermentado constituyan una microbiota compleja, constituida por una gran cantidad y diversidad de microorganismos. En los productos fermentados modernos, se ha logrado determinar aquel o aquellos microorganismos clave para el proceso fermentativo, por lo que es posible garantizar la inocuidad microbiológica del producto pasteurizando previamente la materia prima, para eliminar la mayor parte de los microorganismos, y añadiendo posteriormente los microorganismos clave, previamente cultivados en el laboratorio. Esto permite además controlar las condiciones de la fermentación, como la temperatura, y eventualmente la aereación o el pH.
La pasteurización de alimentos se realiza por lo general a 80°C durante 10 min, para añadir posteriormente los microorganismos responsables del proceso, aquellos que se sabe van a modificar el alimento para obtener una calidad uniforme.
La pasteurización de alimentos se realiza por lo general a 80°C durante 10 min, para añadir posteriormente los microorganismos responsables del proceso, aquellos que se sabe van a modificar el alimento para obtener una calidad uniforme. Es importante producir el alimento en condiciones controladas incluido el envasado posterior al proceso de fermentación, ya que se busca primeramente garantizar la inocuidad del producto, así como el que las características del alimento sean homogéneas entre lote y lote; si el color es amarillo, que no existan algunos verdes; que el sabor, el olor y el aspecto sean los mismos.

Los alimentos fermentados como riqueza microbiana.

Como consecuencia del estudio de los alimentos fermentados, no sólo se han encontrado elementos que fortalecen su importancia nutrimental en la dieta de las regiones del país en las que se consumen, sino que también se han descubierto microorganismos con actividades interesantes, tanto desde el punto de vista científico como tecnológico.

Un ejemplo en este sentido lo constituye la bacteria láctica, Leuconostoc citreum, aislada del pozol. Esta bacteria esta comúnmente asociada a la producción de un polímero de glucosa denominado dextrana. Sin embargo, se encontró que esta cepa es especial, en el sentido de que produce también fructanas, polímeros de fructosa, que son consumidos por bacterias del intestino consideradas como "buenas" con gran importancia para desarrollar la microbiota intestinal (Olivares-Illana et al., 2002). Otro ejemplo es Agrobacterium azotophilum, que produce sustancias antimicrobianas, es decir que eliminan microorganismos patógenos que pueden encontrarse en el alimento, una especie de antibiótico. Tiene también una característica inusual, ya que es fijadora de nitrógeno y no se habían reportado microorganismos con esta característica en un alimento fermentado.

Nuevas aplicaciones de la biotecnología antigua.

Actualmente se producen alimentos conocidos como Funcionales, que son los que además de tener la función de alimentar al ser humano, mejoran o mantienen su salud. Dentro de las características que dan funcionalidad a los alimentos, se encuentra la presencia de microorganismos benéficos, es decir, que se integran o benefician a la microbiota intestinal. Estos microorganismos, generalmente bacterias, se conocen como microorganismos probióticos, y se ha determinado que si se consumen en grandes concentraciones (aproximadamente 10,000,000/ml) tienen un efecto en la salud intestinal del consumidor (FAO, 1992). Por otro lado, los prebióticosson sustancias químicas que el cuerpo humano no puede metabolizar y que cuando llegan al intestino son consumidos por la población benéfica de microorganismos, siendo esta población la que mantiene al intestino sano. Existen en el mercado alimentos fermentados que contienen probióticos o simbióticos (probióticos y prebióticos). En algunos alimentos fermentados tradicionales se han encontrado bacterias con la capacidad de sobrevivir en el estómago (cuyo valor de pH es muy bajo), a su llegada al intestino, donde deben sobrevivir a un valor de pH alcalino, a la actividad de algunas enzimas del intestino, así mismo ser capaces de adherirse en el intestino y producir polímeros extracelulares. En el pulque y en el pozol se han encontrado bacterias lácticas potencialmente probióticas. Será necesario evaluar su capacidad de probióticos para que puedan tal vez ser inoculados en otros alimentos.

Mediante estudios recientes se ha demostrado que algunos de los alimentos fermentados mexicanos muestran actividad probiótica. En conclusión, los mexicanos, consumidores de bebidas tradicionales han estado contando seguramente con los beneficios de los probióticos de la misma forma que nuestros antepasados.
Los alimentos del pasado son parte importante de la herencia de los pueblos originarios, sobre la cual se puede planear la alimentación del futuro. (Agustín López Munguía, comunicación personal)

Bigliografía

CENTURIÓN HIDALGO, D., Espinosa Moreno, J., Poot Matu J.E., Cázares Camero, J.G., Cultura alimentaria tradicional de la región Sierra de Tabasco, Colección José María Pino Suárez, Estudios Regionales y de Desarrollo, Tabasco: Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, 2003, pp. 102.

DÍAZ-RUIZ, G. et al. "Microbial and physiological characterization of weakly amylolytic but fast growing lactic acid bacteria: a functional role in supporting microbial diversity in pozol, a Mexican maize fermented food", Applied and Environmental Microbiology, 2003, 69 (8): 4367-4374.

Food and Agricultural Organization of the United Nations (1992), Maize in human nutrition, 1992 [en línea]: [consulta: 18/10/13]

OLIVARES-ILLANA, V., Wacher-Rodarte, C., Le Borgne, S., López-Mungía, A. "Characterization of a novel cell-associated levansucrase from a Leuconostoc citreum strain isolated from pozol, a fermented corn beverage of Mayan origin", Journal of Industrial Microbiology and Biotechnology, 2002, pp. 28, 112-117.

STEINKRAUS, K.H., "Fermented foods of the World", en WACHER, C., Lappe, P. (compiladoras), Alimentos fermentados indígenas de México, 1993, pp.5-15.

ULLOA, M., Herrera, T., "Descripción de dos especies nuevas de bacterias aisladas del pozol Agrobacterium azotophilum y Achromobacter pozolis", Revista Latinoamericana de Microbiología,1972, pp. 14:15-24.

VARGAS, L.A., "La alimentación de los grupos indígenas de México", en WACHER, C., Lappe, P. (compiladoras), Alimentos fermentados indígenas de México, 1993, pp. 39-45.

VASSALLO, M. Mat's: La Fuerza Que Corre Por Nuestras Venas. Tesis Licenciatura en Etnohistoria, INAH, SEP, 2008.

ZIZUMBO-VILLARREAL, D., Flores-Silva, A., Colunga GarcíaMarín, P., "The food system during the formative period in West Mesoamerica", Economic Botany, 2014, 68 (1): pp. 67-84.

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