Buscar este blog

Mostrando entradas con la etiqueta Cuba. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cuba. Mostrar todas las entradas

miércoles, 20 de mayo de 2020

El ajiaco marinero de Leonardo Padura

La tradición de los detectives comilones le debe tanto al español Manuel Vásquez Montalbán que el italiano Andrea Camilleri decidió bautizar a su protagonista -otro enamorado de la buena mesa- Salvo Montalbano.
Y la comida también juega un papel central en la saga del detective Mario Conde, del cubano Leonardo Padura, aunque muchas veces por causa de su dolorosa ausencia.
Conde, sin embargo, de vez en cuando logra darse un banquete gracias a las artes de Josefina, la madre de su mejor amigo, "El flaco" Carlos. Y la descripción de los manjares que prepara Josefina a menudo es mejor que la de cualquier libro de recetas, como en este ejemplo de "Tiempos de cuaresma".
"Ajiaco a la marinera -anunció entonces, y colocó sobre el fogón su olla de banquetes casi mediada de agua y agregó la cabeza de una cherna de ojos vidriosos, dos mazorcas de maíz tierno, casi blanco, media libra de malanga amarilla, otra media de malanga blanca y la misma cantidad de ñame y calabaza, dos plátanos verdes y otros tantos que se derretían de maduros, una libra de yuca y otra de boniato, le exprimió un limón, ahogó una libra de masas blancas de aquel pescado que el Conde no probaba hacía tanto tiempo que ya lo creía en vías de extinción, y como quien no quiere las cosas añadió otra libra de camarones-. También puede ser langosta o cangrejo -acotó tranquilamente Josefina, como una bruja de Macbeth ante la olla de la vida, y por fin lanzó sobre toda aquella solidez un tercio de taza de aceite, una cebolla, dos dientes de ajo, un ají grande, una taza de puré de tomate, tres, no, mejor cuatro cucharaditas de sal-. Leí el otro día que no es tan dañina como decían, menos mal -y media de pimienta, para rematar aquel engendro de todos los sabores, olores, colores y texturas, con un cuarto de cucharadita de orégano y otro tanto de comino, arrojadas sobre el sopón con un gesto casi displicente. Josefina sonreía cuando empezó a revolver la mezcla-. Da para diez personas, pero con cuatro como ustedes…".

martes, 19 de mayo de 2020

El "Bucán de Bucanes" de Alejo Carpentier

La palabra barbacoa tiene origen caribeño -arahuaco o taíno, para ser más exactos- pero en "El siglo de las luces" Alejo Carpentier prefiere utilizar un vocablo de origen tupí para referirse a lo que hoy algunos tal vez describirían como una parrillada.
Se trata de la palabra bucán, también popular en el Caribe, y en el relato del escritor cubano son precisamente unos bucaneros los que se encargan de su preparación, luego de hacer pie en una isla desierta donde cazan unos cochinos salvajes.
"No tardó la caza en organizarse, y los animales traídos, conservando todavía en las trompas un furioso encogimiento de jabalíes acorralados, pasaron a manos de los cocineros. Después de limpiarlos de cerdas y pellejos negros con escamadores de pescado, tendieron los cuerpos sobre parrillas llenas de brasas, de lomo al calor, con las entrañas abiertas -tenidas abiertas por finas varas de madera. Sobre aquellas carnes empezó a caer una tenue lluvia de jugo de limón, naranja amarga, sal, pimienta, orégano y ajo, en tanto que una camada de hojas de guayabo verde, arrojada sobre los rescoldos, llevaba su humo blanco, agitado, oloroso a verde -aspersión de arriba, aspersión de abajo- a las pieles, que iban cobrando un color de carey al tostarse, quebrándose a veces, con chasquido seco, en una larga resquebrajadura que liberaba el unto, promoviendo alborotosos chisporroteos en el fondo de la fosa, y cuya misma tierra olía ya a chamusquina de verraco. Y cuando faltó poco para que los cerdos hubiesen llegado a su punto, sus vientres abiertos fueron llenados de codornices, palomas torcaces, gallinetas y otras aves recién desplumadas. Entonces se retiraron las varas que mantenían las entrañas abiertas y los costillares se cerraron sobre la volatería, sirviéndoles de hornos flexibles, apretados a sus resistencias, consustanciándose el sabor de la carne oscura y escueta con el de la carne clara y lardosa, en un bucán que, al decir de Esteban, fue "Bucán de Bucanes" -cantar de cantares".

lunes, 24 de diciembre de 2018

La Caldosa

La Caldosa, plato cubano tradicional que es elaborada con carnes, especias, viandas y una serie de vegetales. Es un modo realmente actualizado de llamar el Sancocho o el ajiaco como también se conoce entre los platos típicos de Cuba y muchos países caribeños, cada uno con su variedad y particularidad.
Si hay una comida que identifica y une a los cubanos, esa es la caldosa.
Generalmente, son los vecinos de una cuadra quienes se encargan de prepararla. A la vista de todos, a veces hasta en la misma calle, improvisan un fogón y allí mismo colocan el caldero más grande del vecindario, mientras los niños juegan y la música suena, altísima, por todas partes.
La caldosa requiere varios tipos de vianda (yuca, papa, calabaza, plátano, malanga), especias (ajo, cebolla, ají pimiento, tomate, comino) y carne (aunque la receta original establece que debe usarse una gallina, generalmente se emplea carne de cerdo por ser la más accesible).
La receta oficial fue creada el 27 de septiembre de 1979 por Kike (José Enrique Rodríguez, albañil) y Marina (Luz Marina Zaldívar Calsadilla, gastronomica y costurera), una pareja residente en la provincia de Las Tunas. Dicen que la primera vez que la sirvieron fue para recibir a su hijo, quien llegaba de la antigua Unión Soviética. Y que, poco a poco, la sabrosura del plato se fue conociendo en el barrio; luego, en el pueblo y, finalmente, en todo el país, gracias a una canción.
Nacio en la calle Lora número 64 A entre Julián Santana Ramón Ortuño y resulta que la caldosa de Kike y Marina —como se la nombra oficialmente— tiene su propio son; se trata de un tema compuesto por Rogelio Díaz, vecino del matrimonio, y estelarizado por el Jilguero de Cienfuegos, un reconocido intérprete de música campesina. Más que contagiosa, la canción ensalza la receta de los tuneros desde su primera estrofa.
Desde el municipio de Moa, Holguín recibieron una invitación, se celebraban los carnavales en esta región, convirtiéndose éste el primer municipio en todo el país que los acogió. Visitaban la casa de esta pareja muchas personas de diferentes partes del país con la simple curiosidad de conocer de este plato tan popular que había surgido.
Los ingredientes para esta caldosa se lo daba el gobierno para la elaboración en su propia casa. Al pasar el tiempo las autoridades los contactó para que fueran los anfitriones de la Casa de la Caldosa, en ese tiempo aun estaba solo el cimiento del local pero las espectativas firmes sería un éxito rotundo.
Se le dió la tarea a Kike que tenía conocimientos de albañilería  para que fuera él quien estuviera al mando de la obra y con sus propias manos ayudó a salir adelante este prestigioso lugar el cual se fundó el 18 de septiembre de 1982 actualmente lleva el nombre de La Caldosa cuya casa está ubicada a la entrada de la Ciudad de Las Tunas por la carretera de Camaguey.



Recetas

Ingredientes
  • 1 gallina grande
  • 3 yucas (mandiocas)
  • 4 bananos verdes
  • 4 malangas e igual número de papas, aunque la cantidad de viandas puede variar de acuerdo con la opción de cada  cocinero.
  • ajo
  • cebolla
  • comino
  • ají pimiento
  • mostaza
  • Todos en cantidades igualmente elegibles.
  • La variante: La Poderosa, hacer un aliño con zumo de limón, ajo y puré de tomates, el cual se agregará a la bebida una vez servida en plato o tazón grande.

  • Preparación
    1. Se sofríe la gallina con los condimentos en una olla o cazuela mediana y, una vez dorados a fuego lento, se adiciona abundante agua. 
    2. Cuando la gallina está blanda se saca de la olla para agregar a esta última las viandas, debidamente peladas y cortadas en trozos.
    3. Se deshuesa y desmenuza la gallina y, junto con las viandas también blandas, se pasan por una maquinilla para convertir la mezcla en puré y añadirlas otra vez al caldo. El tiempo de cocción depende del espesor deseado aunque, cinco minutos antes de retirar del fuego, echar, al gusto, la odorante salsa de soya.




    Ingredientes
    • 1/2 gallina
    • 2 yucas (mandiocas) medianas
    • 3 papas medianas
    • 2 platanos verdes medianos
    • 1 platano maduro mediano
    • 1 malanga (ocumo) grande
    • 5 dientes de ajo
    • 1 cebolla grande
    • 2 ajies pimientos (pimentones) medianos, rojo y verde
    • 4 cucharadas de pure (salsda) de tomate
    • 2 cucharadas de salsa de soya
    • 2 cucharadas de vingre
    • 2 cucharada de sofrito(vea la receta en salsas)
    • 1 pizca de comino
    • 3 cucharadas de manteca o aceite
    • 1 cucharada de mostaza
    • 4 litros de agua
    • 3 limones
    • La sal es a gusto
    Preparación
    1. Limpie la gallina de vísceras, lávela bien y déjela entera.
    2. Pele las viandas, lávelas, córtelas bien pequeñas y deposítelas en una vasija con agua. Lave el limón y córtelo en forma de media luna.
    3. En un recipiente adecuado, con grasa caliente, sofría la gallina por 5 minutos, agregue el ajo, la cebolla, el ají pimiento (pimenton) cortado fino, el puré (salsa de tomate), la mostaza, el vinagre, el tocino, las especias secas tostadas y machacadas , adicione el agua y deje cocinar hasta que la gallina esté semiblanda.
    4. Añada las viandas.
    5. Cuando todo esté blando, saque la gallina, deshuésela y córtela fino, o muela la carne.
    6. Agregue la gallina de vuelta a el caldo y deje cocinar hasta que las viandas se hagan puré y el caldo se espese.
    7. Eche la sal al gusto, apártela del fuego e incorpore la salsa de soya.
    8. Sírvala con las tajadas de limón en fuente, plato hondo o en jarros (vasos) de barro (greda).

    jueves, 17 de mayo de 2018

    Garbanzos con chorizo

    Ingredientes

    • 2 cebollas
    • 2 dientes de ajo
    • 2 hojas de laurel
    • 3 Zanahorias y un pimiento rojo
    • 1/2 k de garbanzos
    • 2 cucharadas de aceite de oliva
    • 1 chorizo
    • 1 cucharada de pimentón de la vera
    • Sal y pimienta
    • 2 patatas

    Preparacion

    1. El día anterior ponemos los garbanzos en agua templada con una cucharadita de bicarbonato o un puñado de sal y los dejamos en remojo durante la noche, normalmente 12 horas. 
    2. En una cazuela, echamos un chorrito de aceite, 2 cebollas muy picadas, 3 zanahorias cortadas en rodajas finas, 2 hojas de laurel,  1 pimiento rojo en trozos pequeños, 2 dientes de ajo y una cucharada de pimentón de la vera. Sofreímos durante 10 minutos para que se mezclen bien los sabores y retiramos.
    3. Cocer durante 1 hora y media, a fuego medio la primera media hora y a fuego lento la siguiente hora.
    4. En la olla introducimos las verduras, un chorizo, los garbanzos, 2 patatas en trozos grandes, 1 litro de agua y sal (al gusto de cada uno), que coja temperatura y cerramos la olla. Dejamos que se hagan en unos 15 minutos.


    domingo, 10 de septiembre de 2017

    ¿Caldosa O Ajiaco?

    Es lógico que asocien este plato con el ajiaco cubano, porque tienen ciertas similitudes, ya que también se elabora a base de viandas, carnes, especias y gran diversidad de vegetales, pero cada uno tiene sus particularidades.
    Desde su origen, pudiéramos considerar que la caldosa es un plato menos “riguroso” en cuanto a su receta, ya que generalmente se ha elaborado con los ingredientes que se disponen en el momento en que se realiza. Digamos que es una especie de ajiaco hecho en circunstancias adversas.
    Existen referencias, que podemos relacionar con la caldosa, desde las guerras de independencia, plato al que llamaban “sancocho” y con el que fueron alimentadas las tropas mambisas. Las encontramos en los diarios de campaña del General Máximo Gómez, y en el de otros generales mambises que vivieron en Santo Domingo, como Antonio Maceo, con lo que puede comprobarse que eran platos comunes a los pueblos de la región.
    Podemos suponer que dadas las características itinerantes y limitadas de una cocina en campaña, este “sancocho” fuera realizado con los ingredientes que se dispusieran en cada zona en que acamparan y no se detuvieran ante la ausencia de cualquiera de ellos. En estado de guerra no hay receta que valga y lo importante es alimentar a la tropa, así que pondrían agua a hervir y le echarían lo que encontraran a mano y en cantidades variables, según fuera el caso.
    De la calidad del “sancocho”, nos dice mucho como ha quedado registrado y se define en los Diccionarios: Despectivo y coloquial; “Cuba. Comida mal preparada, insulsa, pobre en ingredientes.” O aún peor; “Cuba. Resto de comida que se utiliza como alimento para los cerdos.” De la “caldosa” solo se refieren al “alimento que tiene mucho caldo”… nada más.
    Cada 27 de septiembre a las 12:00 am
    los vecinos cocinan con madera una
    deliciosa "caldosa" en medio de la calle.
    Si queremos establecer los antecedentes propios de la “caldosa”, nos tenemos que situar que dicho plato nació con ese nombre, en la región oriental, el 27 de septiembre de 1979 en la Calle Lora número 64 A entre Julián Santana y Ramón Ortuño, en Tunas, surgida a la llegada de Luis Enrique Pérez Zaldívar, hijo de Kike y Marina, a su regreso de la antigua Unión Soviética, donde cursaba estudios.
    A partir de ese momento, en Cuba se suele usar más frecuentemente el término “caldosa”, pues fue popularizado en los años 80, gracias a la letra de un grupo de música tradicional cubana que se refería a la “Caldosa de Kike y Marina”. Desde ese momento, la caldosa pasó a ser un plato presente en festejos familiares y de barrios.
    Con la depresión económica ocurrida en los años 90, en que se manifestó aún más la aguda carencia de suministros básicos, la caldosa pasó a tener una presencia muy frecuente en la mesa del cubano ya que, su “versatilidad” daba la posibilidad de incluir en ella “un poco de todo” de los alimentos disponibles. Por esta razón, se le aportaron ingredientes tales como el fideo, chícharo, arroz y con escasa presencia de especias y cárnicos.
    Desde sus inicios se diferenció del ajiaco también en el paso final de su elaboración, pues al final de su cocción se batían y licuaban todos sus ingredientes, hasta lograr un puré muy espeso que podía ser ingerido lo mismo con cuchara que bebiéndolo directamente de un vaso o jarro, modo de servirla por ser el más práctico.
    De cierta manera, aunque no existe una “teoría” que diferencie una caldosa de un ajiaco, en la práctica la población suele diferenciarlos según predomine la parte sólida o la densidad del caldo. Si el caldo es muy condimentado y fluido y las viandas y carnes están enteras se le llama “ajiaco”, pero si al menos una parte de la vianda se desbarató y redujo a líquido espeso, se le llama “caldosa”.
    Se afirma que la caldosa se elabora solo con carne de gallina, según la receta de “Kike y Marina”, pero es bien sabido que se utiliza cualquier tipo de carne, de cualquier animal, es decir, que este plato ha devenido en una variante del “original”.
    Hoy en día la caldosa se conoce en todas las partes del país, aunque parece que en algunos medios rurales continúan llamándole ajiaco, aunque no hay duda que la caldosa es una variante menos completa que el ajiaco.
    Si intentáramos dar una receta para la caldosa, pudiéramos definirla como:
    Como carne principal, casi siempre el cerdo, por ser la de más frecuente disponibilidad en Cuba. Una parte, preferentemente los huesos, se cocina junto con las viandas desde el inicio y la otra se cocina independiente junto con todas las especias. Cuando está blanda, una parte se desmenuza y la otra se deja entera. Ambas se colocan en el recipiente junto con las viandas a mediados de la cocción. Es posible que el anfitrión no desmenuce toda la carne, con la intención de dejar porciones enteras para cada comensal, pero cuando resultan insuficientes se le llama “suerte” a los que logran obtener su caldosa “mejorada” con un trozo de carne.
    Con una paleta de madera se agita regularmente el contenido del recipiente, generalmente un caldero, mediano o grande según la cantidad de comensales, procurando reducir a puré una parte de ellos. Si algún vegetal no se desbarata, lo sacamos y se aplasta según la proporción que se desee de sólidos y puré.
    Se suele dejar enteros los trozos de mazorca de maíz y una parte de cada tipo de las viandas que se utilizan, pero siempre cuidando que predomine el puré líquido. Aunque se cree que esta proporción ha sido dominada por criterios prácticos, ya que sobre todo en las fiestas populares, donde si era común, es más cómodo y práctico disponer solo de jarros y no necesitar cucharas para su consumo.
    En algunos artículos se comenta que en el período alimenticio más crítico del país existió una especie de “cocina popular” donde se elaboraba una caldosa colectiva para todos los vecinos y allí acudían en busca de su ración para subsistir. Esto no es cierto.

    viernes, 8 de septiembre de 2017

    Congri

    En la Revista “El curioso Americano”, Año 2, Nº3, publicada en La Habana, en Diciembre de 1894, aparece la siguiente definición de Congrí:
    “…Llaman así en la Vuelta Arriba a la mezcla de arroz y frijoles negros, que en La Habana decimos moros y cristianos. ¿De dónde procede esta voz? Es africana o tiene alguna significación referente a lo que designa con ella…” (S. de A)
    Los del “Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española” se complican menos y definen el término solo con tres palabras: Cuba. Arroz con frijoles. El “Diccionario Oxford”, en español, al menos amplía algo más: Cuba, Arroz preparado con frijoles negros o colorados.
    Aunque en ambos países evidentemente saben poco del congrí, en lo que si no tienen dudas, es en la nacionalidad e identidad gastronómica cubana del congrí, o los moros y cristianos, es decir, las mezclas de arroz blanco con frijoles colorados o negros.
    Según Nitza Villapol, quien fuera conductora por 44 años consecutivos del programa “Cocina al Minuto” en la televisión cubana, refiriendo se al congrí comentaba: “…es una joya gastronómica esta insuperable mezcla de arroz con frijoles, saboreada por viajeros de todos los rincones del mundo y unas cuantas generaciones de cubanos, que sabiamente combinan dos proteínas de origen vegetal…”
    No hay duda de que todos los cubanos saben muy bien lo que es un congrí, y también que si a la hora de servirlo, lo acompañan con yuca hervida, con el mojo obtenido de la mezcla del jugo de la naranja agria y los ajos, y además le añaden unas lascas de cerdo asado…entonces los comensales habrán participado en la conjura de la más divina comida criolla.
    El “congrí” no es lo mismo que los “moros y cristianos”, que es el plato resultado de cocinar el arroz blanco con los frijoles negros. Conociendo esto, entonces no es necesario decir “congrí de frijoles colorados”, porque ese es el verdadero frijol que lleva.
    La palabra “congrí” procede de la cocina afrocubana y su nombre está en correspondencia con ese origen. “Congrí” es vocablo venido de Haití, donde a los frijoles colorados se les dice “congó” y al arroz “riz”, como en francés. El célebre etnólogo cubano Fernando Ortiz, decía: “Congrí es voz creole haitiana que significa ‘congos con arroz’” Es decir: frijoles colorados con arroz, y se le echa trocitos de carne de puerco y chicharrones, un plato que en la región oriental cubana se adueñó de la mesa criolla desde principios del siglo XIX, luego de la gran emigración haitiana y francesa.
    Don Fernando Ortiz describe el guiso como de posible, pero no probado, origen africano en un ensayo sobre la cocina afrocubana publicado por primera vez en la Revista Bimestre Cubana en 1923. Y también nos comenta que en la década de 1868-1878 algunos, en vez de decir un plato de congrí, decían un plato de ‘voluntarios y bomberos’, aludiendo a que los voluntarios eran blancos y los bomberos todos eran negros.
    Según los estudiosos de estos temas, los “moros y cristianos” llevan los frijoles negros, porque aluden simplemente a la etapa de la dominación árabe en España, es decir, a los moros (negros o árabes) y los cristianos (blancos ). En este plato juntos y revueltos…

    Ingredientes

    • Arroz 2 libras
    • Frijol colorado 1 libra (453 gr.)
    • Ají 1 u
    • Cebolla 1 u
    • Ajo 3 dientes
    • Sal 1 cucharadita
    • Azúcar 1 cucharadita
    • Comino ¼ cucharadita (113 gr.)
    • Orégano ¼ cucharadita (113 gr.)
    • Recortería de cerdo ½ libra (227 gr.)
    • Empella (manteca de cerdo) o similar ½ libra (227 gr.)
    • Grasa 2 cucharaditas
    • Agua 6 tazas

    Preparación

    1. Lavar los frijoles y remojarlos en agua con un ají y un diente de ajo machacado desde la noche anterior o por lo menos algunas horas antes. Cocinar en la misma agua del remojo hasta que se ablanden. Separar el agua de los frijoles y medir un litro de agua o completar hasta esta medida). Sofreír la recortería para chicharrones hasta que suelte la grasa y en esta el comino y el orégano; así como la cebolla, el ají y el ajo, todo bien picadito.
    2. Añadir los frijoles, el agua de los frijoles, la sal y el azúcar. Cuando comience a hervir añadir el arroz ya lavado y dejarlo a fuego mediano bien tapado hasta que se ablande. Al momento de servir, sofreír la empella en trocitos pequeñitos en dos cucharadas de grasa hasta que se doren, incorporar los ajos machacados hasta que también se doren un poquito y verterlo todo sobre el congrí. Remover bien con un tenedor.




    jueves, 7 de septiembre de 2017

    Recetas Ajiaco 1857 – 1914

    AJIACO DE PUERTO PRINCIPE

    En una cazuela mediada de agua se echan varios trozos de tasajo salcochado y tasajo de puerco, media gallina o un pollo cortado en pedazos, aguja de puerco picada, cebolla partida y dientes do ajo mehacado, y después de hervir y de espumar el caldo, e añaden en la cazuela plátanos verdes y maduros en pedazos, sin quitarles la cáscara, un par de mazorcas de maiz tierno partidas en tres o cuatro pedazos cada una, yuca tierna, boniato, ñame, malanga, chayote y calabaza; y cuando ha hervido bien, en un majado de pimienta, comino, culantro y azafrán, se echan en el mortero unos trozos de malanga y se machaca con las especias; desliéndolo bien y sazonandolo todo, se echa en la cazuela a fin de que espese el caldo, para lo cual se deja hervir una media hora más.

    AJIACO DE MONTE

    Se hace como el anterior, pero en vez de carne de ternera y masa de puerco, se echa tasajo de vaca y de puerco y se rocían las viandas con zumo de limon. Cuídese de menearlo bien para que no se peguen las viandas ni la carne en el fondo de la cazuela.

    AJIACO CAMPESTRE

    Igual que el anterior, pero sin tasajo de vaca, sino de Montevideo, y puerco ahumado. En vez del mado de especias se le echa uno de ají, tomate, cebolla y ajo, sofritos con manteca. El caldo se espesa con calabaza disuelta en el mortero con el sofrito.

    AJIACO BAYAMES

    Desalado el tasajo de vaca y el puerco ahumado, se echan en una cazuela con manteca, se le añaden tomates y cebolla picada y zumo de limón, se sofrío y se le agrega agua, dejándolo hervir; despues de lo cual se echan las viandas en igual forma y proporcion que en los guisos ya referidos.
    AJIACO CARDENENSE

    Se cortan en pedazos un par de libras de carne de puerco, y se pican, sin que lleguen a convertirse en picadillo, friéndolos después en manteca, con tomate, cebolla, ajos y ají picados, perejil y zumo de limón; añadiéndosele agua en cantidad proporcionada, y antes que haya hervido se le echa ñame, yuca y plátanos pintones, todo partido en pedacito, y cuando ha hervido lo suficiente para ablandar las viandas, se le agrega azafrán disuelto, culantro y comino machacado y el zumo de dos o tres limones, y se deja hervir otro poco.
    El libro de recetas “cubano”,  el “Nuevo Manual del Cocinero Cubano y Español” de J. P. Legrán, publicado en 1857 en la imprenta “La Intrpida” (así aparece escrito) que estaba en Teniente Rey nº 29, en La Habana y se vendía en la Papelería “La Cruz Verde” sita en la calle Mercaderes Nº 29, en este manual ya aparecen tres recetas del ajiaco, pero en otra edición de 1914, de José E. Triay, editada por la imprenta de “La Moderna Poesía”, aparecen cinco recetasque están menos relacionadas con el “cocido español”, como sucede en la de 1857, aunque digan “al estilo cubano”.
    Este “Nuevo manual del cocinero criollo” de José E. Triay, contiene unas mil recetas de todos los platos de la cocina criolla, además de otras de las cocinas española, francesa, italiana, alemana e inglesa, que según su autor se acostumbraban a servir en las mesas de Cuba. Además contiene un interesante prólogo del Dr. Gonzalo Aróstegui y del Castillo.
    Según aparece en dicho prólogo “…este libro del Sr. Triay viene, pues, en buena hora para la renovación del gusto de la comida, que va siendo cada vez más exigente, por los viajes, la frecuentación de extranjeros y los nuevos hoteles…” “…Se advierte hoy mas lujo y propiedad en las comidas. Este refinamiento, ya alcanzado en Cuba, ha sido obra de siglos en otros países, donde se ha necesitado mucho para cambiar la tosca satisfacción de una necesidad en un placer fino y delicado…”.
    Triay, quien llegó a Cuba en 1852 con ocho años, comenzó su vida en el periodismo en 1863, como cajista de la Imprenta “La Aurora de Matanzas”. Como periodista escribió versos, crónicas, cuentos, artículos literarios, políticos y religiosos, llegando a ser Redactor Jefe de una de las publicaciones más leídas en su época: el “Diario de la Marina”.
    Del conocimiento del país y sus habitantes publicó:
    “…que en Cuba el sentimiento de amor a la patria, de satisfacción por sus alegrías, de pena por sus desgracias, vive ingénito en los pechos de sus leales habitantes y hace explosión cuantas veces siente la patria júbilos y dolores…”
    De sus experiencias “gastronómicas”, que le sirven de base a su manual, baste solo citar que se sentó en las mejores mesas y asistió a los más suntuosos banquetes de su tiempo, alguno de los cuales dirigió personalmente. En una de sus anécdotas comenta las experiencias vividas al sentarse, en varias ocasiones, a la mesa del “Conde de Casa Moré” y que ningún día bajaron de veinticinco platos los que le sirvieron, lo que Triay consideraba excesivo.



    miércoles, 6 de septiembre de 2017

    El Ajiaco Cubano

    Ajiaco es el nombre dado a un tipo de sopas típicas de la Hispanoamérica intertropical. Consiste usualmente en una sopa o guiso a base de diversos ingredientes sólidos como legumbres o tubérculos picados en trozos, y trozos pequeños de diversas carnes.
    La palabra ajiaco se supone que es de origen indígena y que con alguna palabra similar ellos llamaban al agua saturada de ají picante donde mojaban el casabe para después comerlo, pero como sea, el vocablo ha pasado a nombrar uno de los platos más sabrosos de la gastronomía cubana.
    En Cuba se le llama ajiaco criollo a la sopa preparada con carne de res y de cerdo, a la que se le agregan maíz, malanga blanca, malanga amarilla, ñame, plátanos verdes y maduros, yuca y boniato. Se aliña con ají, cebolla, ajo, sal y limón. Según una tradición oral, se dice que este caldo se confeccionaba en los barrios cubanos la noche del 24 de junio, para comenzar las fiestas del San Juan, aunque ya es frecuente que se consuma en cualquier época del año.
    Dice Esteban Pichardo, en su diccionario de voces cubanas, que ajiaco es, “cualquier cosa revuelta de muchas diferencias confundidas”. Buena definición para un plato en que carnes secas y frescas se mezclan con hortalizas y viandas, que es como llamamos en Cuba a un grupo de frutos y raíces de huerto, ricos en carbohidratos. Este autor asegura que ajiaco es voz indígena. Fernando Ortiz, en su Nuevo catauro de cubanismos, solo la recoge como voz cubana. La Real Academia de la Lengua también la incluye en su diccionario. Pichardo, cuyo diccionario se publicó por primera vez en 1836 y que en vida del autor tuvo su cuarta edición en 1875, dice que “su consumo es generalizado en tierra adentro, aunque se excusa en algunas mesas de etiqueta”.
    El ajiaco llegó a gozar de tal popularidad en el siglo XIX que fue adoptado sin reservas por los grandes señores. El riquísimo Miguel Aldama, constructor de uno de los más hermosos palacios habaneros y una de las mayores y prestigiosas fortunas de la isla, lo sirvió en vajilla de plata en el banquete que ofreció para homenajear a José Antonio Saco. La única condición que ponían era que no hubiese invitados extranjeros en la mesa. Si los había, entonces servían refinados platillos franceses. Había que cuidar las apariencias…
    En la literatura encontramos algunos referentes:
    • La cubana María de las Mercedes Santa Cruz y Montalvo, Condesa de Merlin, escritora radicada en París, tenía el ajiaco en alto aprecio. En su libro “Viaje a La Habana”, (1844), recuerda que en el primer día de su estancia en Cuba y sentada ante la mesa familiar, quisieron servirle uno de los platos mejores de la cocina francesa y ella, desdeñosa, lo rechazó a cambio de un “simple ajiaco”. Acotaba: “No he venido aquí sino para comer platos criollos”. Sobre sus preferencias por nuestra comida, ya les he comentado en varias ocasiones.
    • La escritora norteamericana Julia Howe, que estuvo en Cuba en 1859, lo menciona en su libro como un plato campesino. Al año siguiente de su visita, publicó su libro, “A trip of Cuba” y narra que durante una estancia en la provincia de Matanzas, a unos cien kilómetros al este de La Habana encontró “la novedad de un plato de la campiña cubana, una suerte de guiso compuesto de jamón, carne de res, carnero, papas, boniato y ñame. Esto se llama ajiaco y es un plato característico como la sopa de anguilas en Hamburgo o el bacalao salado en Boston”.
    • Un personaje de una novela de Leonardo Padura asegura que el ajiaco cubano, en cualquiera de sus versiones, “le saca ventaja a la olla podrida, al potpourri francés, al minestrone italiano, a la cazuela chilena, al sancocho dominicano y, por supuesto, al borsch eslavo, que casi no cuenta en esta competencia de sabores latinos”.
    Aseguraba Nitza Villapol, en su programa de televisión “Cocina al Minuto”, aseguraba que la cocina comenzó a ser cubana cuando al ajiaco se le suprimieron los garbanzos. Y aunque se desconoce cuando esto sucedió, si se puede asegurar que el ajiaco era ya en el siglo XVI un plato muy popular en Cuba. El ajiaco en sus comienzos no fue más que el “cocido español” en su encuentro con las viandas nuestras. Todavía en el siglo XIX, la olla cubana o ajiaco incluía el garbanzo en su elaboración, como se observa en recetarios de la época.
    La cubana doña Dolores Gómez de Dumois, primera mujer en Hispanoamérica en cocinar frente a las cámaras de televisión, en el programa “Cocina Frigidaire” que CMQ comenzó a transmitir en julio de 1951, asegura que entre los ingredientes principales de esta sabrosa comida se encontraban la yuca, los plátanos verdes y pintones, cebolla, ajíes, ajos, tomates, comino, sal, limón, ñame, malanga blanca y amarilla, boniato, calabaza, maíz tierno y, lo fundamental, las tres clases de carne: tasajo, falda de res y costillitas de cerdo. Es posible que las transformaciones sufridas por el ajiaco desde su aparición en la isla de deban a que no siempre los cocineros tenían a su alcance los ingredientes provenientes de la cocina española, y les resultara necesario introducir ciertos arreglos en la receta primigenia.
    El ajiaco es diferente según las regiones en que se cocine. No es lo mismo el “ajiaco habanero” que el “oriental”. Hay asimismo un “ajiaco marinero”, que nos confirma una vez más que solo existen dos grandes cocinas, la del campesino y la del pescador, de las que se derivan todas las demás. Tenemos el “ajiaco de monte”, que contaba con las tres clases de carnes y como en la época en que fue creado no existían aún los frigoríficos, se usaban para su confección tasajo de carne de res bien desalado, tasajo de cerdo ahumado y pollo o gallina frescos, además de los ingredientes de la receta conocida de Doña Dolores también incluye chayote. El ajiaco bayamés, el de Cárdenas y el ajiaco de Puerto Príncipe, con algunas variantes en la condimentación ya sea por el uso del perejil o el culantro.
    Según el afamado antropólogo cubano don Fernando Ortiz, todos deben cocinarse en cazuela sin tapar, fuego de llama ardiente, y fuego lento, para dividir en dos la cocedura… Con los aportes de los “blancos” de Europa también llegaron los de los “negros” de África y éstos nos aportaron guineos, plátanos, ñames y su técnica cocinera. Después nos llegaron los asiáticos, con sus misteriosas especies de Oriente… Con todo ello se ha hecho nuestro ajiaco… Mestizaje de cocinas, mestizaje de razas, mestizaje de culturas.
    Y como unas amigas generosamente me han traído desde Cuba unas malangas criollas… de seguro que este fin de semana, mezcladas con ingredientes españoles, comeremos ajiaco, ideal para estos días de invierno.

    Ajiaco criollo tradicional,
    (de la cocinera de Nitza Villapol).

    Ingredientes:
    (para 12 personas)
    Carnes:
    • ½ gallina
    • 1 libra de falda de ternera  (453 gr.)
    • 2 libras de masa de puerco (907 gr.)
     Viandas
    • 2 mazorcas de maíz
    • 1 libra de malanga (453 gr.)
    • 2 plátanos verdes
    • 2 plátanos maduros
    • 1 libra de yuca (453 gr.)
    • 1 libra de boniato (453 gr.)
    • 2 limones
     Sofrito
    • 2 cucharadas de aceite
    • 1 cebolla
    • 2 dientes de ajo
    • 1 ají grande
    • 1 taza de puré de tomate
    • 2 cucharadas de sal
    • 7 litros de agua
    Preparacion:
    1. Si puede incluir tasajo en la receta, que sea ½ libra. Y entonces, antes que nada, corte el tasajo en 3 o 4 pedazos y póngalos a remojar desde la noche anterior. A la mañana siguiente bótele el agua. En una cazuela grande ponga en tasajo remojado, la gallina y el agua. Déjelo hervir hasta que empiece a ablandarse. Si no tiene tasajo, entonces ponga solo la gallina. Añada la falda y el puerco. Déjelo hervir aproximadamente una hora más.
    2. Mientras se cocinan las carnes, haga el sofrito y pele las viandas en el mismo orden en que las añadirá al caldo, como aparecen en la receta. Añada el sofrito y las viandas, agregando jugo de limón cada vez que añada plátano. Tápelo y déjelo cocinar a fuego lento aproximadamente una hora más. Para espesar el caldo, aplaste 2 o 3 pedazos de viandas.


    miércoles, 2 de septiembre de 2015

    Ajiaco

    Segun la RAE (REal Academia Española):

    Ajiaco.
    (De ají).
    1. m. Salsa que se usa mucho en América y cuyo principal ingrediente es el ají.
    2. m. Especie de olla podrida usada en América, que se hace de legumbres y carne en pedazos pequeños, y se sazona con ají.
    3. m. Am. Guiso de caldo con carne, frutos y tubérculos picados en trozos y especias que varían de país a país.
    4. m. Col. Sopa espesa hecha con diversas clases de papas, pollo, maíz tierno y aromatizada con hojas de guasca.
    5. m. coloq. Cuba. Confusión, enredo, mezcolanza.

    Ajiaco es el nombre dado a un tipo de sopas típicas de la Hispanoamérica intertropical. Consiste usualmente en una sopa o guiso a base de diversos ingredientes sólidos como legumbres o tubérculos picados en trozos, y trozos pequeños de diversas carnes. Dependiendo de la zona o el país podria incluir ají o aguacate.

    Se encuentran en el Diccionario indio del gran Tolima la siguiente consideración: Ajiaco, Especie de sancocho con condimento de ají. Sostiene que su etiología está basada en la palabra del taino "axí".

    Ajiaco santafereño

    El ajiaco bogotano o santafereño consiste en una sopa de pollo que contiene diferentes tipos de papa y se puede servir sola o con crema de leche y alcaparras encurtidas, generalmente en tazones de barro cocido. El ajiaco colombiano también suele incluir mazorcas de maíz tierno. Por el importante rol cultural que juega, se le considera una tradición santafereña (por el nombre colonial de la ciudad, Santa Fe de Bogotá, antiguo nombre de Bogotá).

    El ajiaco típico bogotano tiene tres tipos de papa que le brindan cremosidad gracias a los diferentes niveles de cocción; el tipo de papa más importante en el ajiaco es la papa criolla que es pequeña y de color amarillo vivo y se deshace dándole el color amarillo que lo caracteriza (los otros dos tipos de papa que incluye la receta, son variedades regionales que se conocen localmente por los nombres de papa pastusa, r-12, y papa sabanera). El componente fundamental del ajiaco es una hierba llamada guasca; esta hierba es la que da al ajiaco bogotano su sabor más característico. Es de agregar que a diferencia de lo que pudiera creerse, el ajiaco colombiano no es picante.

    El plato suele servirse acompañado de una tajada de aguacate. Se ha vuelto común servirlo acompañado de arroz blanco aunque ello es una adición que, a pesar de su popularidad, no es tradicional.

    Algunas preparaciones incluyen también un tubérculo llamado arracacha, aunque tal práctica no concuerda del todo con la más pura tradición bogotana.

    Ingredientes:
    • 2 pechugas de pollo grandes (de 1 kilogramo cada una aproximadamente)
    • ½ kilo de papa sabanera
    • 1 kilo de papa criolla
    • 4 mazorcas
    • 1 manojo de guascas
    • 1 frasco de alcaparras en vinagre
    • 1 caja de crema de leche
    • 1 cubo de caldo de gallina
    • 2 aguacates grandes maduros
    • Sal al gusto
    Preparación:
    1. Cortamos las mazorcas en trozos medianos (4 trozos por mazorca) y las ponemos a cocinar en agua con un poco de sal a fuego alto en una olla mediana – grande llena hasta la mitad (2 litros de agua aproximadamente). Agregamos el cubo de caldo de gallina.
    2. Pelamos y cortamos en rodajas las papas sabaneras y pastusas y agregamos la mitad de las mismas a la preparación. Enseguida, pelamos las papas criollas, las cortamos en mitades y las agregamos.
    3. En este punto de la preparación lavamos muy bien y adicionamos las guascas.
    4. Lavamos muy bien las pechugas de pollo y las ponemos a cocinar en junto con los demás ingredientes.
    5. Cuando el pollo esté cocido lo retiramos de la preparación y agregamos la otra mitad de las papas sabaneras y pastusas. Bajamos la temperatura de cocción a la mitad.
    6. Desmenuzamos el pollo y lo agregamos nuevamente a la preparación cuando el ajiaco esté espeso.
    7. El plato originalmente se sirve en cazuelas, pero podemos hacerlo en platos de sopa. Ponemos la mesa con las alcaparras, la crema de leche y el aguacate en rebanadas.
    Notas:
    • Podemos acompañar este plato con pociones de arroz blanco.

    Ajiaco chileno

    Esta sopa puede ser preparada con sobras de asado. Pero si no tiene, se prepara con lomo o posta, se aliña con ajo, pimienta y sal. Luego se asa al horno y se corta en tiras de 4 cm.

    Fría la cebolla de pluma en aceite, agréguele sal, ají de color, comino y ajo molidos y una pizca de orégano; agregue a la fritanga papas cortadas a lo largo, luego la carne con su jugo y, cuando todo esté doradito y el aroma indique su punto culminante, traslade el frito a una olla, donde se agrega agua hirviendo o caldo de huesos; se deja la olla en el fuego durante 30 minutos.

    Antes de dar por terminada esta obra, se añade un ají verde despepitado, partido en dos y perejil picado.

    En el fondo de una sopera se colocan rodajas de huevo duro y sobre ellas se vierte esta sabrosa preparación.

    Ingredientes
    • 300 grs de carne asada, puede ser más
    • 2 cucharadas de aceite
    • 1 cebolla grande o 2 cebollas medianas
    • 4 papas medianas
    • 2 ajos
    • 1 trozo pequeño de pimentón rojo
    • ½ cucharadita de orégano
    • Sal, pimienta a gusto
    • Merkén
    • Ají color
    • 1 huevo por persona
    • 2 cucharadas de perejil picado
    • 1 litro de caldo de carne o 1 caluga de carne Maggi
    Preparacion
    1. Cortamos la carne en tiras y las papas a lo largo (en juliana). Reservar.
    2. Se corta la cebolla en pluma y se coloca en una olla con el aceite, se fríe por unos minutos, luego agregamos el ajo y el pimentón. Luego agregamos la carne y los aliños (sal, pimienta, ají color, orégano, merkén). Este es el momento si se usa la caluga de carne para agregarla. Luego se echan las papas y finalmente agrega el caldo de carne o agua.
    3. Se cocina por unos 20 minutos.
    4. Mientras tanto podemos pochar el huevo o simplemente cocerlo por 10 minutos.
    5. Se sirve en un plato hondo y se puede optar por colocar el huevo al principio o al final. Luego el caldo y resto de ingredientes. Se coloca encima perejil picado y merkén (optatito).

    Ajiaco cubano

    En Cuba se le llama ajiaco criollo a la sopa preparada con carne de res y de cerdo, a la que se le agregan maíz, malanga blanca, malanga amarilla, ñame, plátanos verdes y maduros, yuca y boniato. Se aliña con ají, cebolla, ajo, sal y limón. Una tradición oral cuenta que este caldo se confecciona en los barrios cubanos la noche del 24 de junio, para comenzar las fiestas del San Juan.


    Ingredientes
    Para el ajiaco
    • 1/4 Kg de tasajo.
    • 1 gallina pequeña.
    • 1/2 Kg de carne de res.
    • 1/2Kg de carne de cerdo.
    • 2 mazorcas de maíz tierno.
    • 1/4 Kg de ñame.
    • 2 plátanos verdes.
    • 1/4 Kg de malanga.
    • 1/4 Kg de yuca.
    • 1/4 Kg de boniato.
    • 2 plátanos maduros.
    •  1/4 Kg de calabaza.
    • 2 cucharadas de manteca.
    • 1 cebolla grande.
    • 3 dientes de ajo.
    • 1 ají grande.
    • 1 taza de salsa de tomate.
    • 7 litros de agua.
    • 2 limones verdes.
    • Sal al gusto.
    Para las bolitas de maíz:
    • 1 tazón de maíz rallado.
    • 1 cucharadita de sal.
    • 2 cucharadas de leche.
    • 2 cucharadas de manteca.
    • 2 dientes de ajo.
    Preparacion
    1. Corte en trozos el tasajo y póngalo en agua desde el día anterior. Sáquelo del agua y póngalo en una cazuela grande junto a la gallina cortada. Hiérvalos durante una hora. 
    2. Añádale las carnes de res y cerdo en trozos y continúe hirviéndolos una hora mas retirando la espuma que se forma y la grasa que flote. 
    3. Haga un sofrito con las sazones y súmelo al caldo hirviente. 
    4. Pele corte en trozos y añada las viandas en el orden en que aparecen en los ingredientes hasta que estas estén blandas. 
    5. El zumo de los limones se agrega ya servido y justo a la hora de comer cuando el caldo está mas fresco para evitar que pierda su sabor. Si desea un caldo mas espeso saque, trozos de malanga y ñame, aplástelos en un cucharón de caldo y devuélvalos a la cocción algo antes de apagar el fuego.
    6. Algunos cocineros le ponen bolitas de maíz al ajiaco, para esto haga una masa con todos los ingredientes, moldee las bolitas con ella y sumérjalas en el cocido. No lo revuelva hasta que las bolitas estén duras.
    Notas:
    • Muchos prefieren que la carne de cerdo sea con huesos, como trozos de cabeza o patas ya que proporcionan al conjunto mas viscosidad con lo que el resultado final es mas espeso.
    • Para la confección de un  sucedáneo del ajiaco la "caldosa" las viandas se echan a cocer picadas muy pequeñas y se remueve el caldo hasta desbaratarlas parcialmente para hacer una especie de sopón espeso muy sabroso. Se utilizan menos ingredientes que en el ajiaco verdadero, generalmente carne de cerdo y viandas.


    Ajiaco peruano

    En la cocina peruana, el ajiaco no es una sopa sino un guisado. Consiste principalmente en un preparado de aderezo peruano y ají amarillo con papa. Otras variantes incluyen olluco, caigua u otros vegetales, y algunas recetas le colocan leche y queso (tipo paria, mayormente), y servido también con culantro picado al final.

    Ingredientes:
    • 1 Kg de papas
    • 2 Dientes de ajos molido
    • 1 Cebolla mediana cortada en cuadritos
    • 4 Cucharadas de aceite
    • 1 Cucharada de ají colorado
    • 1/2 Taza de leche evaporada
    • 1/2 Taza de agua
    • 100 Gramos de queso fresco
    • 2 Huevos duros
    • Aceitunas
    • Perejil, sal y pimienta
    Preparacion
    1. Para la preparación de este delicioso ajiaco de papas, debemos sancochar las papas, pelarlas y prensarlas con la ayuda de un tenedor. Reservar.
    2. Dorar los ajos, la cebolla y el ají colorado.
    3. Salpimentar, agregar las papas, el agua y la leche. Mezclar bien.
    4. Luego, agregar el queso en cubitos y retirar del fuego.
    Notas:
    • Servir el ajiaco de papas acompañado con arroz blanco, decorar con rodajas de huevo duro y perejil picado.
    Ajiaco de Ollucos
    Ingredientes:
    • ½ kg de ollucos
    • 1 tomate chico
    • 1 cebolla chica
    • 1 cucharada de ajos
    • 1 cucharada de pimienta
    • aceite
    • sal
    • queso (sí lo desea picar culantro)
    Procedimiento:
    1. El olluco se lava bien, si desea lo hace crudo o cocido.
    2. Crudo.- sé chanca con en el mortero y si tiene una piedra de cocina sé chanca con la piedra, se le da dos chancadas que se partan en dos o tres partes.
    3. Cocido.- se cose en poco agua, se saca el olluco cocido y se aplasta con un tenedor no molerlo aplastarlo el agua del cocimiento del olluco se reserva.
    4. Aderezo: en una olla echar cebolla, aceite, ajos, pimienta, sal, este aderezo se fríe cuando este bien frito echar el olluco si es crudo se le echa agua a proporción que se cosa el olluco y si es cocido echar el agua que se reservo mover que se una bien cuidando que no se asiente sea crudo o cocido porque se quema cuando el olluco este cocido echar el culantro picado y si se desea el queso fresco desmenuzado, se sirve con arroz blanco y con pescado frito al costado (apanado con pan molido o galleta)



    Print Friendly and PDF



    BlogBooker

    Turn your Blog into a PDF Book/Archive.


    BlogBooker