Buscar este blog

jueves, 24 de marzo de 2016

Comidas Típicas Criollas

por HEBE ALMEIDA DE GARGIULO
hebega1@yahoo.com.ar

ELEMENTOS PARA UNA MATEADA


El Mate

En quichua la palabra quiere decir recipiente y eso es precisamente lo que nombramos: el recipiente en el que serviremos la infusión que lleva el mismo nombre. Hay muchísimos tipos, modelos y materiales. El más conocido y criollito es el “porongo o calabacita”, fruto seco de la Lagenaria Vulgata, al que se le abre una boca, se le extraen las semillas y se “cura”. A veces se pinta, se decora y también se puede recubrir por fuera con cuero, buche de gallina o de pavo y la vejiga de la oveja o del cerdo. Esta forma de proteger el recipiente de los golpes y la mano del calor, se llama “retobar el mate” y tiene una larga tradición campesina.
También suele protegerse la boca de este tipo de mate, con una virola de metal –alpaca o plata– y suele agregársele un pie, especialmente si es de las calabazas llamadas galleta, es decir, aplanada en los costados y que no se paran solas.
Hay mates de asta –hermanos del jarro chambao y del chifle– trabajados artesanalmente; de madera que puede estar recubierta por aluminio; de porcelana o loza, con asa; y el elegante mate de plata, labrado y adornado con exquisitez, orgullo de las familias tradicionales, generalmente con el nombre grabado.


La Bombilla

Dicen que en un principio fue una cañita a la que se agregaba un colador de fibras trenzadas. Actualmente han vuelto a fabricarse artesanalmente con ese material.
Después fue evolucionando hacia el metal, en distintas combinaciones y diseños, con el colador achatado (de paletilla) o esférico (coco). Las más comunes son ahora, las de acero inoxidable, las de alpaca, con las que se imita bien la plata, y las de plata trabajadas y embellecidas con lujos decorativos, hasta con la boquilla de oro, iniciales y símbolos familiares en la caña o cuello.
También han aparecido las bombillas de cuello curvo, pensadas para matear en la cama o cuando se va viajando.

La Pava

En algunas regiones llamada tetera, empezó siendo un jarrito de metal, con un aplastamiento que permitía cebar. Así siguen siendo las “calderas” de nuestros paisanos, especialmente las de los puesteros que van a las veranadas y las llevan colgadas de la montura.
La actual pava con tapa y pico vertedor, aparece como traída de España o de Inglaterra, y se parece a una pava echada. Tal vez por eso su nombre, aunque algunos lo vinculan con el vocablo aborigen “pafa”. Hoy por hoy, y ante la ausencia de los calderos de tres patas, sobre los que se colocaba la pava, con pocas brasas para mantener el agua a la temperatura debida, han proliferado los termos y ya se han integrado al ritual del mate.

La Yerbera

También llamada azucarero, es un recipiente con dos cavidades separadas, para el azúcar y para la yerba, con sus respectivas tapas. Puede ser de madera, generalmente de algarrobo, decorada con tallas artísticas y hasta pintadas y laqueadas; de formas y tamaños diversos, también se hacen de metal, de vidrio, de porcelana, de guampa... y, naturalmente, las más lujosas son las de plata que suelen tener incrustaciones, haciendo juego con la bandeja, el mate y la bombilla.
Otras yerberas hay, que se utilizan mucho en el campo, preparadas para colgarlas de la pierna del cebador, ya sea porque va montado a caballo, ya porque viaja –aunque sea en automóvil– y es más fácil para transportar. Son las yerberas tejidas al telar, a modo de diminuta alforja, con dos bolsillos, uno para la yerba y el otro para el azúcar. A veces tienen capacidad para colocar allí mismo el mate, la bombilla y hasta el pañito de mate. En su tejido se esmeran las teleras, combinando colores y motivos, a veces con los nombres inscriptos en la tela.


CEBAR EL MATE


Tal vez hay tantos procedimiento para armar un buen mate, como cebadores o teóricos del tema. Nosotros comentaremos aquellos que aprendimos desde la niñez en la casa de nuestros mayores y los que fuimos recogiendo en el trabajo de campo por las huellas de Cuyo.
En primer lugar debemos decir que la cebadura difiere si el mate ha de ser amargo, es decir cimarrón, de hombres, macho; o dulce, pueblero, de mujeres o de gringos.
Amargo: llenar el mate con yerba hasta más o menos los 2/3 de su capacidad. Taparlo con una mano y volcarlo suavemente con un movimiento giratorio y volverlo con delicadeza a la vertical, así la yerba fina habrá quedado arriba. Agregar lentamente el agua, primero no muy caliente y esperar que se absorba. Repetir la operación, esta vez con el agua caliente, pero nunca hervida. Introducir la bombilla tapando con el pulgar para evitar que salga el aire y se tape.
Cada mate reitera el procedimiento sin mover jamás la bombilla, y echando el agua siempre por el mismo lugar, hasta que necesite cambiar la yerba para mantener el aroma y el sabor.
Dulce: el mate dulce se ceba de la misma manera y agrega un poquito de azúcar, por el lado de la bombilla, para cada mate. Algunas cebadoras suelen poner azúcar junto con la yerba, cuando lo están armando.


COMIDAS CRIOLLAS

Chanfaina

Este plato se prepara con sangre y menudos de cordero, chivito, etc.

Primer tiempo: Se ponen en una cacerola 4 cucharadas de aceite o grasa; freir a fuego lento la cebolla, perejil, tomate y 2 dientes de ajo. Condimentar con orégano, ají y sal.

Segundo tiempo: Si se trata de menudos tiernos, se pican crudos y se agregan a la cacerola, juntamente con la sangre. Se añade un cucharón de caldo, dos cucharadas de vinagre de vino y una cucharada de harina deshecha en agua fría. Se deja hervir a fuego lento, aproximadamente unos veinte minutos y se sirve caliente, acompañado con vino criollo o tinto.

Nota: Si los menudos fueran de animal mayor, debe precocinarse en agua o caldo y luego continuar con la receta consignada.

Escabeche de vizcacha o de perdiz

Las carnes de caza son especialmente apreciadas en nuestro campo y también en las mesas urbanas. La manera más frecuente de prepararlas es en escabeche, el que sigue los mismo pasos que cualquier otro escabeche salvo por las características especiales de esas carnes.
Se troza en presas el animal elegido y se lava en abundante agua con vinagre; también suele dejarse en esa mezcla desde la noche anterior “así se desflema bien”.
Se coloca en una cacerola –mejor si es de hierro– alternando las capas de la carne con cebollas y zanahorias cortadas en rodajas. Se condimenta con sal, pimienta en grano (negra), dos tazas de aceite, una de vinagre de vino y un limón cortado en rodajas también. Se lleva al fuego fuerte al principio hasta que suelte el hervor y luego se baja el fuego hasta que esté todo cocido.
Algunas recetas agregan también ajo y pimientos verdes cortados en tiras. Yo suelo dorar primero las presas en el aceite y luego preparo el escabeche.
Como todo escabeche, es más sabroso al día siguiente de preparado. Además puede guardarse en frascos y pasterizar.

Locro o Pirco

Se deja en remojo la noche anterior, por separado, igual cantidad de maíz y porotos secos. Luego se hierven en abundante agua y cuando están blandos se agrega sal a gusto, huesitos de chancho y tocino. Se dejan cocer a fuego lento hasta hervir. Al momento de servir se le agrega un frito de cebolla, ajo, pimiento y tomate, coloreado con pimentón y ají molido.

Notas:

  • Se sugiere hervir aparte los porotos y el maíz porque tienen distintos tiempos de cocción.
  • Hay quien hierve los granos junto con los huesitos de cerdo para que tomen más sabor.
  • Se acostumbra tener preparado un condimento picante en una salsera aparte, para que lo agreguen quienes deseen, directamente en cada plato.
  • Al frito suele agregársele panceta cortada.
  • También se hace locro de trigo, locro de choclo y locro de chuchoca.

Chuchoca

Para preparar la chuchoca se deben colocar los choclos frescos y con toda la chala, en el horno a temperatura moderada (es ideal el horno de barro, una vez que se ha sacado el pan) y se dejan hasta el día siguiente. Luego se colocan al sol unos días, hasta que la chala se seque completamente. Después se pelan, se desgranan y se majan, sin molerlos. Así se guardan para consumir en el invierno, cuando tanto se necesita de su valor alimenticio.

Humita en la olla

El maíz fresco o choclo es muy apreciado en la mesa criolla; se consume entero cocido o asado, o rallado en humitas y pastel.
Se pelan y rallan los choclos. Aparte se pica la cebolla y se dora en grasa o manteca; se agregan tomates pelados y cortados en trozos chicos; puede condimentarse con un poco de orégano y una hoja de laurel y ají molido. Se añaden los choclos rallados, azúcar, sal, y se mezcla bien. Se agrega leche en cantidad suficiente para que el choclo se cocine totalmente; debe revolverse a menudo para evitar que se pegue.
La humita en olla es un manjar cremoso y espeso.

Pastel de choclo

Se rallan 6 choclos y se pasan por un tamiz grueso para quitar los pellejos. Se colocan en una cacerola con ½ taza de leche, 2 cucharadas de grasa (o manteca), ½ taza de azúcar y una pizca de sal. Cuando el choclo está cocido se le agregan 5 yemas de una en una, revolviendo con cuidado. Se saca del fuego y se le añaden las 5 claras batidas a nieve, sin dejar de revolver.
Se coloca en una fuente de horno previamente enmantecada y se lleva a horno suave durante media hora. Antes de servir se espolvorea con azúcar y canela molida, si se desea.
Como el pastel de papas, éste también puede llevar una base o un relleno de picadillo de carne y huevos duros.

Carbonada

No consignamos las cantidades, porque ellas dependen del número de comensales; se utilizan, junto a carne picada, cebolla, ajo, pimiento, tomate, papas, zapallo, camote, zanahoria, choclo, –si fuera la época–, perejil, unas hojas de apio, y condimentos a gusto (orégano, ají, pimienta, pimentón y por supuesto, sal).

Preparación: Hacer un frito en aceite con la cebolla picada, ajo, pimiento y tomate; condimentar a gusto y agregar la carne. Rehogar bien y agregar todas las verduras y hortalizas cortadas en daditos. Cubrir con agua y cocinar a fuego lento. Si se desea, antes de completar la cocción agregar fideitos del tipo Ave María. Se sirve en platos hondos y como único plato.

Puchero a la criolla

Ingredientes: ½ kg. de pecho de vaca; ½ kg. de carne de falda; ½ kg. de charqui (optativo); 1 gallina; 100 g. de tocino magro; 200 g. de porotos previamente remojados; 2 zanahorias; 1 cebolla; 2 dientes de ajo; unas ramas de apio; un atado de hierbas aromáticas; 3 choclos; 5 papas; 5 camotes; 1 kg. de zapallo; ½ repollo; 4 chorizos criollos; arroz o fideitos para la sopa (optativo).

Preparación: Poner en una olla grande con agua fría las carnes de pecho y de falda, el charqui y la gallina. Llevar a fuego lento y cuando suelte el hervor, espumar quitándole lo que sube a la superficie con una espumadera. Agregar sal gruesa a gusto.
Luego incorporar en el orden siguiente los ingredientes: el tocino, los porotos remojados y después de 5 minutos, las zanahorias, la cebolla, los ajos, el ramo de aromáticas, los choclos, las papas y las batatas. Dejar hervir otros 5 minutos y agregar el zapallo, el repollo y los chorizos. Terminar la cocción.
Con el caldo de la cocción del puchero, cocinar arroz o fideítos y servir en sopa (optativo).
Servir en dos fuentes; en una las verduras y en la otra, la carne vacuna, ave, tocino y chorizos en trozos.
Conviene cocinar los distintos ingredientes en el orden mencionado para que estén a punto. También pueden cocinarse las carnes en una olla y las verduras en otra.

Salsa criolla

Picar bien fino 1 cebolla, 1 pimiento verde, 3 tomates pelados y 2 dientes de ajo. Agregar 1 cucharada de perejil picado, ½ de orégano, ½ de ají molido, sal, ¼ taza de vinagre y ½ taza de aceite. Mezclar bien y servir para acompañar al puchero.

Nota: De la casa de mi abuelo, ese puchero que se ponía a fuego de leña tempranito en la mañana, recuerdo –y así lo practico en mi casa– que se ponía el agua fría con huesitos de médula (caracú) y cuando hervía, en ese momento se agregaban las carnes para que no perdieran el jugo. También se cocinaban acelgas, chauchas y otras verduras de estación. Eran momentos de alegría y grandes escaramuzas entre los chicos, la disputa por la “médula” que golosamente untábamos sobre el pan casero y le agregábamos sal.


Chilindrón (Chivo al vino)

Para hacer este plato de larga tradición en el campo cuyano, se necesita básicamente, un chivo de 5 ó 6 kilos de peso, y vino blanco en abundancia; ya se ve pues, que es típico de esta zona. Después vendrán los aderezos: 3 cebollas, 5 dientes de ajo, 2 atados de perejil, ¼ kilo de arvejas peladas, sal, orégano, pimienta, ají molido y aceite para dorar.

Preparación: se parte el chivo en presas que se van dorando una por una en aceite caliente dentro de una cacerola alta, y se retira en una fuente; en el aceite que queda, se coloca la cebolla en rebanadas, los ajos, sal y condimentos; se agregan las presas ya doradas y se deja rehogar en el fuego. Se agrega vino blanco hasta que la preparación se cubra y se deja hervir. Luego se agregan las arvejas y el abundante perejil triturado muy fino. Este último detalle es importante porque de él dependen mucho el aroma y el sabor del chilindrón.

Empanadas

Si es verdad lo que cuenta la tradición oral, el origen de las empanadas se remonta a la época de Las Cruzadas, cuando los soldados debían recorrer largas distancias por zonas inhóspitas, en las que no se podía conseguir alimento. Entonces, las mujeres idearon el modo de que la comida les durara algunos días más y fuera suficientemente nutritiva: abrían un pan por la mitad, lo llenaban con un guisado, y volvían a armarlo. Eso se llamaba comida “empanada”, es decir, adentro del pan.
De entonces a nuestras empanadas cuyanas, han variado los modos. Me interesa insistir en lo de “cuyanas” y dar la auténtica receta de estos lares, porque he escuchado comentarios, y aún leído en publicaciones serias, que se desvirtúa el contenido.
La empanada es un manjar que prestigia cualquier mesa y seguramente parte obligada del menú en toda celebración. Vamos, pues a la receta.
Moler 1 kg. de carne blanda, cortar 2 kg. de cebollas en rebanadas; poner en una cacerola, si es de hierro mejor, 3 cucharadas de grasa y hacer un frito con pimentón dulce; freír en él la cebolla, agregar la carne molida, revolver para que se mezclen bien los ingredientes y aliñar con sal, pimienta y ají molido. Se deja enfriar mientras se prepara la masa del modo siguiente:
Se ponen en una fuente 2 yemas, 1 cucharada de grasa, 1 taza de salmuera; se le agrega harina hasta formar la masa que debe sobarse bien. Se cortan pedazos, se aplastan con el bolillo hasta dejar hojas finas y redondas.
Se va colocando sobre cada hoja una cucharada grande de picadillo, se agrega una rodaja de huevo dura y una aceituna (opcional); se moja con agua la mitad del borde de la masa y se cierra aplastando con fuerza y armando un prolijo repulgo. Se colocan sobre placas untadas con grasa y se llevan a horno fuerte durante 10 ó 15 minutos.

Notas:
  • Dicen que la primitiva empanada cuyana llevaba sólo picadillo y que por obra y gracia de algunas intervenciones políticas venidas de otros lugares, se les fueron agregando el huevo y la aceituna.
  • A esta masa que hemos descripto se la llama criolla o cimarrona para distinguirla de la masa de hojaldre, que es una sofisticación importada.
  • Las empanadas más auténticas son las cocidas en horno de barro, y verdaderamente tienen un sabor especial.

Cocho o ñaco

“¡Ah, criollo fuerte, criao a cocho!” La expresión decidora y frecuente apunta a una realidad. El cocho, como lo llaman en San Juan, o ñaco, como le dicen en Malargüe (Mendoza) es un alimento nutritivo sin discusión. Consiste en una especie de harina, hecha con trigo o maíz tostados en la callana y molidos en piedra. Se cocina con leche o agua y se le agrega azúcar a gusto. Tiene el color castaño del grano tostado, y es una pasta suave, casi una mazamorra morena, que los niños comen con fruición.
Hay quienes lo agregan a la sopa para espesarla; si se prepara muy liviano, mezclado con agua fría, constituye un criollo refresco llamado “ulpo”.
Una vieja costumbre iglesiana: espolvorear cocho sobre la tajada de sandía, con un poquito de azúcar si hiciera falta. Un verdadero manjar.

Arrope de uva

Como todos los alimentos estacionales, el arrope tiene su época, que nunca debe ser anterior a fines de marzo o principios de abril, cuando la uva ya ha adquirido el máximo de su dulzor.
Colocar en una cacerola 10 litros de mosto de uva, una muñeca de lienzo con ceniza de sarmientos (puede ser de jume, o de chala de cepa), 1 hoja grande de penca machacada y 5 litros de leche. Se mezclan bien todos los ingredientes y se dejan reposar una noche entera.
Al día siguiente se habrá precipitado toda la borra y queda por encima un líquido transparente. Este líquido se trasvasa con cuidado a una paila y se pone a cocinar hasta que tome punto; debe tener la consistencia de una miel liviana y el color dorado. Se debe cuidar de espumarlo desde el primer hervor.
Una vez frío se guarda en frascos de vidrio o botijas de barro. Con él se preparan las tabletas, y la torta de trilla; se puede consumir solo, agregar al api y a muchos otros postres.
Algunas personas le agregan pedazos de batata, zapallo, orejones, etc., los que deben pasarse primero por agua con cal y luego hervir en el arrope.

Torta de trilla

Este clásico postre de la cocina sanjuanina, se remonta a épocas en que en esta zona se cultivaba el trigo. De ese entonces datan también los viejos molinos como el que cantara Buenaventura Luna.
Cuando se realizaba la cosecha, generalmente por el sistema de “mingas”, se obsequiaba a los trabajadores con una comida criolla, que podía ser una sabrosa carbonada con “pan de alza”, y el postre obligado era la torta de trilla.
Para prepararla se debe poner en remojo desde la noche anterior, ½ kilo de trigo blanco pelado y majado. Después se coloca en una cacerola con agua hasta que lo cubra y 1 cucharada de grasa. Se lleva al fuego y se cocina hasta que se consuma el agua; luego se le agrega 1 litro de leche y 200 gramos de azúcar y se deja hervir, revolviendo para que no se pegue, hasta que el trigo esté bien blando. Entonces se le añade una taza de arrope de uva y 2 cucharadas de canela molida y se sigue revolviendo hasta que tome punto, es decir, hasta que se despegue de la cacerola.
Colocarla después en una fuente honda y espolvorearla con azúcar y canela. Se sirve fría, cortada en porciones.

Arroz con leche

Poner a hervir 1 litro de leche con 7 cucharadas de azúcar y canela en rama. Apenas suelta el hervor, añadir 5 cucharadas soperas de arroz y dejarlo hervir suavemente, cuidando de que no se pegue ni se vuelque. Se sirve frío, espolvoreado por encima con canela molida.
Pueden agregársele a la cocción, trozos de cáscara de limón frescos y una chaucha de esencia de vainilla. Es un postre preferido por los niños.

Pastel de zapallo

Se hace un puré con 2 kilos de zapallo hervido, 100 gramos de azúcar, 50 gramos de harina (o fécula de maíz), 2 huevos medio batidos y una pizca de sal. Se vierte la mitad del puré en una fuente de horno enmantecada, luego se coloca una capa de rodajas de queso mantecoso y encima el resto del puré. Se espolvorea con azúcar y canela molida y se lleva a horno caliente.

Sopaipillas

Esta especie de torta frita son características y se llaman entre nosotros “sopaipillas”. Son infaltables a la hora del mate, especialmente si la tarde está fresca o lluviosa.

Preparación: Formar una masa con 1 kilo de harina, 1 huevo, 1 cucharada de polvo de hornear, 1 cucharada de grasa tibia y ½ taza de leche. Estirarla bien y cortarla en ruedas, rombos o tiras alargadas. Freír en aceite o grasa caliente. Al retirarlas, escurrirles el exceso de aceite sobre un papel absorbente y espolvorearlas con azúcar.

Torta al rescoldo

Seguramente a este manjar apunta aquel refrán de “A falta de pan, buenas son tortas”. Es como el pan del pobre, que no lleva levadura y no necesita de horno, sino apenas de un poco de arena calentada al rescoldo.
Para 1 kilo de harina, debe contarse con ¼ kilo de grasa fina, 250 cm. de agua y 1 cucharadita de sal. Se tamiza la harina con la sal y se mezcla la grasa con la mano, hasta obtener una harina gruesa; se agrega el agua necesaria de modo que quede una masa no muy blanda. Se amasa un buen rato y se deja descansar unos 15 minutos antes de armar las tortas. Mientras, debe calentarse la arena en brasas: se cubren las brasa con arena, se colocan encima las tortas y se cubren con otra capa de arena; esta última debe ser abundante, pues sobre ella deben ir nuevas brasas. Cubrir todo con arena y dejar cocinar aproximadamente 20 minutos, después de los cuales se sacan las tortas y, una vez frías, se raspan para quitar todo vestigio de arena.

Tortitas jachalleras

Ingredientes: 3 docenas de huevos frescos (3 claras y todas las yemas); 1 cucharada sopera de azúcar por cada huevo: 1 taza de levadura casera, 1 cucharadita de polvo de hornear; 1 copa de licor de anís; 1 cucharada de grasa de pella derretida por cada huevo; 2 kilos de harina de trigo.

Preparación: Batir 3 claras a punto de nieve. Agregar de una en una todas las yemas y se sigue batiendo. Añadir la levadura, el polvo de hornear, el anís y el azúcar. Seguir batiendo. Agregar muy suavemente la harina y la grasa. Amasar por lo menos ½ hora hasta que la masa no se pegue en las manos ni en el recipiente. Dejarla reposar un rato y luego dividirla en las porciones que formarán cada tortita. De esta preparación deben resultar 36, una por cada huevo.
La masa de cada tortita debe sobarse un buen rato y con mucha fuerza. Este paso puede durar alrededor de una hora. Luego se arman redonditas, se colocan en bandejas y se llevan a horno de leña, preferentemente calentado con leña débil. Deben hornearse durante aproximadamente 2 horas, así adquieren esa consistencia seca que las caracteriza.
Estas tortitas son uno de los productos más requeridos en Jáchal por cuantos llegan al lugar. Su fama ha trascendido la provincia y se exponen como símbolo de habilidad culinaria y refinamiento de paladar.

DULCES

De alcayotas

Hervir las alcayotas enteras por un espacio de una hora, tratando de que estén cubiertas por el agua. Se reconoce el tiempo de cocción cuando la cáscara, que ha cambiado de color, se hunde a una ligera presión con los dedos. Dejar enfriar y luego, con un cuchillo quitarles la cáscara. Quedará una fruta blanca, fibrosa, en forma de ovillo. Cortarla a lo largo para sacarle del centro, la membrana consistente que encierra las semillas y se cortan los extremos duros de las fibras. Luego se separan las fibras con las manos, como aflojándolas. Se dejan escurrir sobre un colador.
En una cacerola, preferiblemente una paila, se coloca 1 litro de agua y tanta azúcar como el peso de la alcayota, y se lleva al fuego. Cuando suelta el hervor se agrega la fruta y una chaucha de vainilla y se deja hervir con un hervor fuerte, cuidando que no se queme. Se le agrega la cáscara de un limón y se deja hervir hasta que tome punto.
Es frecuente agregarle nueces o almendras.

De leche

Este dulce que caracteriza el paladar argentino, es muy apreciado, especialmente por los niños y muy usado en tortas y tabletas. Cuando nuestros criollos se trasladan al exterior, lo que más extrañan de las comidas es la yerba para el mate y el dulce de leche.
Colocar en una paila preferentemente de cobre, 6 litros de leche con 1 kilo de azúcar y una chaucha de vainilla. Llevar al fuego y revolver con pala de madera hasta que se espese; cuando está de la consistencia deseada, se retira del fuego y se sigue revolviendo unos minutos más para que no se corte.
Si no se revuelve, el dulce se corta y queda granulado; es lo que se llama arequipa.

De camote (batata)

Lavar 1 kilo de camotes y hacerlos hervir 20 minutos. Sacarlos, pelarlos y pisarlos. Colocar en una cacerola 1 litro de agua con azúcar en la misma cantidad que la carne del camote y una chaucha de vainilla. Darle punto.

De membrillo en panes y jalea

Una antigua tradición sanjuanina se manifiesta en el orgullo de las señoras al presentar sus dorados panes de dulce de membrillo. Hay como una verdadera competencia de perfección artesanal. La preparación cuya receta transcribo, la aprendí de mis mayores, especialmente de la tía Rosa, esa soltera hacendosa y querendona que tanto colaboró en mi adaptación a la cocina criolla.
Hay algunas ligeras variantes entre las recetas que he recogido, pero el procedimiento en general es el mismo. Claro que hablamos de aquel dulce que se hace con todos los recaudos que se trasmitieron por generaciones, sin desconocer que ya hay quienes procesan el fruto en moderas máquinas y después lo cocinan en el horno de microondas. Nosotros lo hacemos igual que las abuelas y pretendemos que nos resulta igual de rico.

Ingredientes: membrillos, azúcar, agua.

Elementos imprescindibles: olla grande, fuentes (mejor si son de vidrio o enlozadas), paila de cobre, rallador, espumadera, cuchara de madera y moldes de variadas formas.
Preparación: Poner a hervir abundante cantidad de agua en una olla. Lavar bien los membrillos, quitándoles la pelusa y los palitos y hojas que pudieran tener. Cuando el agua suelta el hervor, echarlos en la olla por unos pocos minutos, hasta que al hacer presión sobre la cáscara, se note que el dedo se hunde Se debe tener cuidado en esta etapa, porque si se cocinan de más, puede alterarse el color del dulce.
Retirar con la espumadera y colocarlos de inmediato en agua fría. En tanto puede repetirse la operación, según la cantidad de membrillos disponible. Una vez fríos se pelan con cuidado y se guarda la cáscara. Luego se rallan uno por uno, y se reserva también la semilla.
Una vez obtenida “la carne”, se pesa y se agrega la misma cantidad de azúcar –kilo por kilo–. Se mezcla muy bien, preferentemente con las manos y se deja reposar, por lo menos hasta el día siguiente. Si se va a demorar más tiempo en darle punto debe guardarse la pasta, bien tapada, en la heladera.
Calentar la paila de cobre y, por pequeñas porciones, darle punto. Esto es, cocinar revolviendo con la cuchara de madera, hasta que comience a desprenderse de las paredes y del fondo de la paila. Entonces termina la cocción y deben llenarse los moldes, sin dejar aire. Es importante, también en esta etapa, no dejarlo tiempo de más en el fuego porque se oscurece; tampoco debe interrumpirse el trabajo de revolver, porque puede pegarse y quemarse.
Ya en los moldes, debe dejarse orear por unos días. Puede conservarse en el mismo molde, siempre que no sea de aluminio; si no, se desmoldan los panes sobre papel manteca y se guardan para el privilegio de saborearlos hasta el otoño siguiente, cuando recomienza la faena.
Un recuerdo de infancia, renovado ahora en la risa y el placer de mis nietos, se remonta a las caprichosas formas de los moldecitos, que nos permitían comer una paloma, un cocodrilo, tal vez un sapo, un guanaco o un chuschín. Estos eran preparados especialmente para los niños, pues de los otros moldes se obtenían muchas porciones.

CONSERVAS

Tomates enteros

Se eligen tomates de la variedad “perita”, enteros y sanos. Se tienen preparados todos los implementos a saber: una olla o cacerola grande, una espumadera, los frascos lavados y secos, las tapas, la máquina para tapar y un tacho grande para pasteurizar.
Poner a hervir agua en la olla y apenas suelte el hervor, echar los tomates –como para escaldar–, sacarlos de inmediato con la espumadera e ir colocándolos en un recipiente con agua fría. Repetir la operación hasta terminar con la fruta.
Pelar los tomates y colocarlos con prolijidad dentro de los frascos. Conviene no tapar de inmediato, pues el contenido suele reducirse con el paso de las horas; entonces es preferible ir guardándolos en la heladera, como para que reposen.
Si hiciera falta, rellenar los frascos con más tomates y luego taparlos. Las tapas deben ser nuevas y no presentar fallas. Cada frasco, cuidadosamente envuelto en papeles de diario o trapos en desuso, debe colocarse dentro del tacho o recipiente para pasteurizar. Ubicados los frascos sin que dejen espacios libres para evitar que se golpeen al hervir, se cubren con agua fría y se ponen a hervir. Desde que suelta el hervor, se cuentan 30 minutos y se le retira el fuego. Los frascos no deben sacarse del recipiente hasta que no estén totalmente fríos, pues la diferencia con la temperatura ambiente puede quebrar el vidrio.
Esta preparación puede enriquecerse agregando a los frascos, junto con los tomates, algunos dientes de ajo, pimientos asados y pelados y trozos de berenjena y de cebolla. Se logra así una suerte de “portuguesa” muy agradable, sobre todo para acompañar los asaditos del invierno.

Aceitunas negras

Se colocan las aceitunas en una bolsa permeable o calada, que permita la caída del aceite. Se cubren con sal gruesa abundante; se les ubica un peso en la parte superior de la bolsa y se cuelgan en un lugar que permita caer el líquido sobre tierra o en un recipiente al efecto.
Todos los días debe moverse la bolsa con suavidad pero con firmeza, de modo que las aceitunas se desplacen y no se rompan.
Al cabo de aproximadamente 20 días –depende del clima–, la carne de la fruta habrá disminuido su espesor, quedando más cerca del carozo y habrá perdido el sabor amargo; entonces están listas para comer. Pueden saborearse así como están o agregarles ajo bien picado y vinagre.







Material tomado del sitio de la Federacion Gaucha Argentina

miércoles, 2 de marzo de 2016

Paté de garbanzos en escabeche

Ingredientes:
  • Aprox. 200 gramos de garbanzos en seco
  • 1 taza de aceite de oliva vírgen
  • 1/2 taza de vino blanco
  • 1/2 taza de vinagre de vino
  • 2 dientes de ajo
  • 4 ó 5 hojas de laurel
  • 1 cucharadita de pimienta negra en grano
  • 2 cucharaditas de pimentón dulce
  • 1 cebolla
  • 1 zanahoria
  • Sal marina integral al gusto
  • 1/2 cucharadita de bicarbonato
Procedimiento:
  1. Hidratar las legumbres durante al menos 12 horas. 1/2 cucharadita de bicarbonato para ayudar a reblandecer, limpiar y purificar las legumbres.
  2. Escurrimos los garbanzos, desechamos el agua de remojo y los lavamos con agua nueva.
  3. En una cacerola de tamaño adecuado vertemos 1 taza de aceite de oliva vírgen, 1/2 taza de vino blanco y 1/2 taza de vinagre (de vino blanco preferiblemente). Agregamos las hojas de laurel, los granos enteros de pimienta negra y 2 dientes de ajo también enteros y con su piel. Lo llevamos al fuego para que comience a calentarse a potencia baja.
  4. Mientras se va calentando nuestra base de escabeche, vamos pelando y troceando la cebolla y la zanahoria para añadirlo también.
  5. Lo dejamos todo junto durante unos 8 ó 10 minutos a fuego lento y finalmente echamos nuestros garbanzos bien limpios y escurridos.
  6. Añadimos nuestro punto de sal, 1 taza de agua, las 2 cucharaditas de pimentón dulce y mezclamos bien.
  7. Permitir que cueza lentamente a fuego medio-bajo durante al menos 2 horas, procurando conseguir que el garbanzo quede muy blandito y que el caldo haya reducido como mínimo a la mitad.
  8. Una vez tengamos nuestros garbanzos bien cocinados, los escurrimos y reservamos el caldo del escabeche aparte.
  9. Retiramos de los garbanzos las hojas de laurel y los ajos enteros, para quitarles su piel (si no sería muy desagradable encontrarnos con ella en el paté) y añadir el ajo sin piel y muy blandito a la mezcla. También ponemos aproximadamente 1/2 taza del caldo de escabeche que habíamos reservado.
  10. Triturar hasta conseguir una crema lo más fina posible y al mismo tiempo espesa y muy consistente, por ello no debemos añadir más que 1/2 taza de caldo, puesto que no queremos un puré caldoso, si no un buen paté.




viernes, 26 de febrero de 2016

Ajos encurtidos

Ingredientes básicos
  • 1/2 kg (1 libra) de ajo seco
  • 1 1/4 tazas de vinagre blanco (substituto: vinagre de manzana)
  • 3/4 taza de agua
  • 1 cucharada de sal kosher o sal para encurtir (la sal de mesa volverá turbio el líquido de encurtir)
  • 4 chiles jalapeños o habaneros (opcional, pero es mejor si ya están encurtidos)
  • 1/2 limón
  • 4 frascos de envasado de 500 ml (1 pinta)
Especias para encurtir
  • 2 cucharadas (30 ml) de semillas de mostaza
  • 1 cucharada (15 ml) de granos de pimienta enteros
  • 1 cucharada (15 ml) de clavos de olor enteros
  • 1 cucharada (15 ml) de cilantro molido
  • 4 ramitas de tomillo
  • 4 hojas de laurel
Preparación:
  1. Prepara los frascos para encurtir. Antes de empezar, debes asegurarte de no introducir bacterias en tus frascos de envasado.
    Coloca los frascos y sus tapas en agua hirviendo durante 10 minutos para esterilizarlos.
    Una vez esterilizados, ponlos en una toalla limpiada sobre la encimera de tu cocina, para que sequen con el aire.
  2. Pon una olla grande con agua en la hornalla a fuego bajo. Puedes dejarlo calentarse mientras preparas el ajo y la solución de encurtido para envasar.
  3. Pela el ajo. Cuando tratas con grandes cantidades, pelar 1/2 kg (1 libra) de ajo puede ser tedioso. Debes pelarlos con eficiencia.
  4. Blanquea el ajo. Rompe los bulbos y sumérgelos en agua hirviendo durante 30 segundos. Retíralos y ponlos en agua fría para detener la cocción. Separa las cáscaras de los dientes de ajo en el agua. Estas saldrán fácilmente después de haberlas blanqueado.
  5. Prepara el escabeche. Mezcla el agua, el vinagre y la sal en una olla y ponla a hervir. Asegúrate de que la sal esté disuelta por completo.
    Utiliza una olla de acero inoxidable, teflón, porcelana o vidrio. No uses una olla de cobre, ya que mucho cobre presente en el agua podría hacer que el ajo se vuelva de color verde o azul.
  6. Llena cada frasco con las especias y hierbas de tu preferencia. 4 frascos de envasado de 500 ml (1 pinta) serán suficientes para contener 1/2 kg (1 libra) de ajos. En cada frasco, coloca 1/4 de tus especias elegidas, junto con 1 ramita de tomillo y 1 hoja de laurel.
  7. Llena los frascos uniformemente con los dientes de ajo restantes. Ten cuidado de no atiborrarlos; todo el ajo debe estar sumergido por completo en la solución de encurtido.
  8. Añade suficiente solución de encurtido para cubrir completamente el ajo en cada frasco, luego coloca por encima una rodaja de limón para mantener el ajo que esté debajo de la solución de encurtido. Limpia las boquillas de los frascos para eliminar los restos de dicha solución. Cierra firmemente la tapa, pero no la ajustes demasiado. El proceso de calentar y enfriar los frascos creará un sellado hermético.
  9. Envasado: Pon en marcha el "envasador" (la olla con agua que estaba calentandose). Aumenta la temperatura de la estufa donde se encuentra el envasador para que el agua hierva a fuego lento. Introduce los frascos con ajo en el envasador.
    Si es necesario, añade más agua hirviendo al envasador para hacer que el nivel del agua llegue al menos a 2,5 cm (1 pulgada) por encima de la parte superior de los frascos.
    Coloca un bandeja con patas de metal en el fondo del envasador para que los frascos descansen por encima. Estos podrían romperse si se asientan en el fondo del envasador, debido al calor directo de la estufa.
    Deja los frascos en el envasador (hirviendo a fuego lento) durante 15 minutos. El proceso de calentar la solución de envasado y luego enfriarlo, creará un sellado al vacío en el espacio vacío, lo cual conservará el ajo.
    Retira los frascos del agua caliente y déjalos enfriar por completo. Ten cuidado de no inclinar los frascos al momento de retirarlos. Asegúrate de que estén bien sellados con este truco sencillo:
    Una vez que hayan enfriado del todo, presiona en el centro de cada tapa para ver si se mueve hacia arriba y hacia abajo. Si ello sucede, significa que el frasco no está bien sellado.
    Reinicia el proceso de envasado con los frascos que no se sellaron si tienes muchos como para gastarlos rápido. Usa tapas nuevas en dichos frascos y déjalos en el envasador durante otros 15 minutos.
Notas
  • El ajo encurtido también podría ponerse azul o verde si el ajo que utilizaste no estaba maduro o no del todo seco. Las variedades de ajo de cáscara roja también podrían volverse azules o verdes una vez que estén encurtidos. Los cambios de color en el ajo no indican que este se encuentre en mal estado y aún pueden ser comestibles.
  • Si has envasado tu ajo y a la hora de abrir el frasco no oyes un silbido proveniente del vacío en el frasco, considera no ingerir su contenido. Esto probablemente significa que dicho contenido no se envasó de forma adecuada y podría provocar botulismo.
  • Hay dos formas básicas de pelar muy rápido una gran cantidad de ajos:
    Agítalos. Rompe los bulbos de ajo y coloca los dientes de ajo en un bol de metal. Invierte otro bol de metal idéntico sobre el primer bol para crear un sello cerrado. Sujeta firmemente los boles con ambas manos y agita enérgicamente hasta 30 segundos. Los dientes de ajo estarán pelados por completo.

miércoles, 24 de febrero de 2016

Mitos y Verdades Sobre la Soya

Aquí aclaramos los mitos de los "Dictócratas de la alimentación" y revelamos la validez científica detrás de la alimentación rica en nutrientes de nuestros sabios antepasados.
  • Mito: El uso de la soya como un alimento data de hace muchos miles de años.
    Verdad: La soya se utilizó por primera vez como un alimento durante la tardía dinastía Chou (1134-246 aC), sólo después de que los chinos aprendieron a fermentar la soya para hacer alimentos como tempeh, natto y tamari.
  • Mito: Los asiáticos consumen grandes cantidades de alimentos de soya.
    Verdad: El consumo promedio de alimentos de soya en Japón y China es de 10 gramos (aproximadamente 2 cucharaditas) por día. Los asiáticos consumen alimentos de soya en pequeñas cantidades como condimento y no como un sustituto de alimentos de origen animal.
  • Mito: Los alimentos de soya modernos proporcionan los mismos beneficios para la salud que los alimentos de soya tradicionalmente fermentados.
    Verdad: La mayoría de alimentos de soya modernos no son fermentados para neutralizar las toxinas en la soya y se procesan de una manera que desnaturaliza las proteínas y aumenta los niveles de carcinógenos.
  • Mito: Los alimentos de soya proveen la proteína completa.
    Verdad: Al igual que todas las legumbres, la soya es deficiente en azufre que contiene aminoácidos metionina y cistina. Además, el procesamiento moderno desnaturaliza la frágil lisina.
  • Mito: Los alimentos de soya fermentados podrían proporcionar vitamina B12 en la alimentación vegetariana.
    Verdad: El compuesto que se asemeja a la vitamina B12 en la soya no puede ser utilizado por el cuerpo humano. De hecho, los alimentos de soya hacen que el cuerpo requiera más B12.
  • Mito: La fórmula de soya es más segura para los niños.
    Verdad: Los alimentos de soya contienen inhibidores de tripsina que inhiben la digestión de proteínas y afectan la función pancreática. En animales de laboratorio, la alimentación con alto contenido de inhibidores de tripsina provocaron un retraso en el crecimiento y trastornos pancreáticos. Los alimentos de soya incrementan la necesidad del cuerpo de vitamina D, que es necesaria para tener huesos fuertes y un crecimiento normal.
    El ácido fítico en alimentos de soya resulta en una biodisponibilidad reducida de hierro y zinc, que son necesarios para la salud y el desarrollo del cerebro y el sistema nervioso. La soya también carece de colesterol, que también es esencial para el desarrollo del cerebro y el sistema nervioso.
    Las megadosis de fitoestrógenos en la fórmula de la soya han sido implicadas en la tendencia actual de desarrollo sexual prematuro en las niñas y desarrollo sexual retardado en los niños.
  • Mito: Los alimentos de soya podrían prevenir la osteoporosis.
    Verdad: Los alimentos de soya podrían causar deficiencias en calcio y vitamina D, ambas necesarias para tener huesos saludables. El calcio a partir de caldos de hueso y vitamina D de mariscos, manteca de cerdo y carnes de órganos previenen la osteoporosis en los países asiáticos – no los alimentos de soya.
  • Mito: Los alimentos de soya modernos protegen contra muchos tipos de cáncer.
    Verdad: Un informe del gobierno británico llegó a la conclusión de que hay poca evidencia de que los alimentos de soya protejan contra el cáncer de mama o de cualquier otra forma de cáncer. De hecho, los alimentos de soya podrían resultar en un mayor riesgo de cáncer.
  • Mito: Los alimentos de soya protegen contra enfermedades cardiacas.
    Verdad: En algunas personas, el consumo de alimentos de soya bajará el colesterol, pero no hay evidencia de que reducir el colesterol con proteína de soya mejore su riesgo de tener enfermedades cardiacas.
  • Mito: Los estrógenos de la soya (isoflavonas) son buenos para la salud.
    Verdad: Las isoflavonas de la soya son disruptores endocrinos fitosanitarios. En niveles alimentarios, podrían prevenir la ovulación y estimular el crecimiento de células cancerosas. Comer tan sólo 30 gramos (aproximadamente 4 cucharadas) de soya al día podría causar hipotiroidismo con síntomas de letargo, estreñimiento, aumento de peso y fatiga.
  • Mito: Los alimentos de soya son seguros y beneficiosos para las mujeres en sus años posmenopáusicos.
    Verdad: Los alimentos de soya podrían estimular el crecimiento de tumores dependientes de estrógenos y causar problemas de tiroides. La función tiroidea alterada está relacionada con dificultades en la menopausia.
  • Mito: Los fitoestrógenos en los alimentos de soya podrían mejorar la capacidad mental.
    Verdad: Un reciente estudio encontró que las mujeres con niveles más altos de estrógeno en la sangre tenían los niveles más bajos de función cognitiva; En los japoneses y personas que viven en los Estados Unidos, consumir tofu en la mediana edad se relaciona con la aparición de la enfermedad de Alzheimer en la edad adulta.
    Mito: Las isoflavonas de soya y las proteínas aisladas de soya tienen un estatus de GRAS (generalmente reconocidos como seguros).
    Verdad: Archer Daniels Midland (ADM) recientemente retiró su aplicación a la FDA por el estatus de GRAS de las isoflavonas de soya debido a la creciente protesta de la comunidad científica. La FDA nunca aprobó el estatus de GRAS para la proteína de soya aislada debido a la preocupación sobre la presencia de toxinas y carcinógenos en la soya procesada.
  • Mito: Los alimentos de soya son buenos para su vida sexual.
    VerdadNumerosos estudios en animales muestran que los alimentos de soya causan infertilidad en los animales.Consumir soya aumenta el crecimiento del cabello en los hombres de mediana edad, lo que indica niveles bajos de testosterona.
  • Mito: La soya es buena para el medio ambiente.
    Verdad: La mayoría de la soya cultivada en los Estados Unidos es transgénica, diseñada para permitir que los agricultores utilicen grandes cantidades de herbicidas.
  • Mito: La soya es buena para las naciones en desarrollo.
    Verdad: En los países del tercer mundo, la soya sustituye los cultivos tradicionales y transfiere el valor agregado del procesamiento de la población local a las corporaciones multinacionales.

La Soya Para Lactantes: Píldoras Anticonceptivas Para Bebés

Los bebés alimentados con fórmula a base de soya tienen de 13,000 a 22,000 veces más compuestos de estrógeno en su sangre que los bebés alimentados con fórmula a base de leche. Los bebés alimentados exclusivamente con fórmula de soya reciben el equivalente estrogénico de por lo menos cuatro píldoras anticonceptivas por día.
Los niños varones experimentan una oleada de testosterona durante los primeros meses de vida, cuando los niveles de testosterona podrían ser tan altos como las de un hombre adulto. Durante este período, los bebés están programados para expresar características masculinas después de la pubertad, no sólo en el desarrollo de sus órganos sexuales y otros rasgos de masculinidad, sino también en el asentamiento de patrones en el cerebro característicos del comportamiento masculino.
En los animales, los estudios indican que los fitoestrógenos de la soya son potentes disruptores endocrinos. Alimentar a los niños con soya - que inunda el torrente sanguíneo con hormonas femeninas que inhiben la testosterona - no puede ser ignorado como una posible causa de los dañados patrones de desarrollo en los niños, incluyendo los problemas de aprendizaje y trastorno por déficit de atención.
Los niños varones expuestos al DES, un estrógeno sintético, tenían testículos más pequeños de lo normal en la maduración y los monos tití bebés alimentados con isoflavonas de soya tuvieron una reducción en los niveles de testosterona en hasta un 70 por ciento en comparación con los alimentados con leche.
Casi el 15 por ciento de las niñas blancas y el 50 por ciento de las niñas afroamericanas muestran signos de pubertad, como desarrollo de los senos y vello púbico, antes de la edad de ocho años. Algunas niñas están mostrando desarrollo sexual antes de la edad de tres años.
El desarrollo prematuro en las niñas se ha relacionado con el uso de la fórmula de soya y la exposición a imitadores ambientales de estrógeno como PCBs y DDE. El consumo de fitoestrógenos, incluso a niveles moderados durante el embarazo podría tener efectos adversos en el feto en desarrollo y momento de la pubertad más tarde en la vida.

¿Qué Productos de Soya Son Buenos?

La única soya con beneficios para la salud es la soya orgánica que ha sido fermentada correctamente y estos son los únicos productos de soya que recomiendo consumir.
Después de un largo proceso de fermentación, los niveles de fitatos y "anti-nutrientes" de la soya se reducen y sus propiedades beneficiosas están disponibles para su sistema digestivo.
Los principales productos de soya fermentados que recomiendo son:

  • Tempeh, un pastel de soya fermentada con una textura firme y rugosa, con sabor parecido al de hongos.
  • Miso, una pasta de soya fermentada con una textura salada y mantecosa (comúnmente utilizada en la sopa de miso).
  • Natto, semillas de soya fermentada con una textura pegajosa y fuerte, un sabor similar al queso.
  • Salsa de soya, que tradicionalmente se hace al fermentar las semillas de soya, sal y enzimas; tenga cuidado porque hoy en día muchas variedades en el mercado se hacen artificialmente usando un proceso químico.

Tenga en cuenta que el tofu no está en esta lista. El tofu no esta fermentado y por lo tanto no se encuentra entre los alimentos de soya que recomiendo.

martes, 23 de febrero de 2016

Natto

El Nattō (納豆?) es un derivado de la soja, resultado de la fermentación de la semilla de soja. Alimento milenario procedente de Japón, muy nutritivo y de fácil digestión. A pesar de tener un sabor no muy adaptado a los paladares occidentales, se va conociendo cada vez más en nuestras cocinas, principalmente también por sus cualidades nutricionales.
Contiene vitaminas, enzimas así como aminoácidos esenciales, pero quizá su principal virtud es un extracto del mismo llamado Nattokinasa que según se menciona en estudios científicos en su país de origen, actúa como potente agente anticoagulante capaz de disolver coágulos de sangre (trombos).
Es preciso mencionar que debido a esta virtud, se debería consultar con el médico la ingesta de este alimento en el caso de estar bajo tratamiento con medicamentos anticoagulantes habituales por la posible interacción que se pudiera dar.
Se seleccionan los granos de soja más pequeños y de color blanco o amarillo. Se cuecen al vapor y se dejan enfriar hasta que estén templados (aprox. 45 º C), entonces se les añade las bacterias "bacillus subtilis natto", las cuales fermentan los granos.
A continuación se mantienen a unas determinadas condiciones de temperatura y humedad (cámaras de fermentación) durante unas 20 h.
Después esa mezcla se madura en la nevera (refrigeración) durante un par de noches; finalmente se obtiene una especie de pasta que es lo que se conoce como Natto.

Antes el natto se fermentaba almacenando la soja cocida en paja procedente de arroz, porque la paja contiene el bacilo culpable. En la actualidad se utilizan directamente sus esporas para fermentarla. Para hacerlo en casa se puede comprar las esporas, pero también puedes hacerlo mezclando la soja con un paquete de natto industrial.

La Wikipedia cuenta que durante la fermentación es importante prevenir el crecimiento de bacterias que produzcan ácido láctico, incluso puede que germine alguna bacteria inocua, así que hay que tener cuidado, limpiar bien y cocer en agua hirviendo todos los utensilios que usemos en su preparación:
“To make nattō at home, you need a bacterial culture of B. subtilis. B. subtilis nattō is weak in lactic acid, so it is important to prevent lactic acid bacteria from breeding. Some B. subtilis nattō varieties that are more odorless are usually less active, raising the possibility that minor germs will breed. Bacteriophages are anathema to B. subtilis. After a bacteriophage has infected a B. subtilis colony, minor germs may breed in the soybeans, particularly in boiled soybeans.”
Ingredientes:
  • 500 gr. de semillas de soja.
  • Una cajita de natto de unos 40-50 gr. (a la venta en tiendas japonesas).
  • Un poquito de azúcar para facilitar la fermentación.
Precauciones:
  • Es importante limpiar a conciencia todos los utensilios que vayas a utilizar para hacer natto.
Proceso:
  1. Lava bien las semillas bajo un chorro de agua fría.
  2. Pon la soja en remojo con tres veces su volumen en agua durante 12 – 20 horas.
  3. Cuece al vapor en olla express durante 15 minutos y deja enfriar hasta que puedas volver a abrirla. Si no tienes olla express, vas a tardar al menos 6 horas, así que si puedes, pídesela a tu vecina.
  4. Cuando baje hasta unos 50º C añade la cajita de natto industrial, mezcla bien y mantén la soja entre 37º y 42ºC durante unas 24 horas. Se puede utilizar un controlador de temperatura enchufado, pero también se puede hacer en el horno al mínimo de temperatura, o incluso cerca de un radiador.
  5. Deja “madurar” en la nevera durante al menos un día antes de tomarlo (dejarla al menos 3 días).
  6. Y ya puedes degustarlo aliñado como más apetezca: mostaza, salsa de soja, cebolleta, yema de huevo
  7. Congela fenomenal, así que puedes preparar paquetitos pequeños para poder descongelar poco a poco.
En el libro sobre fermentaciones industriales, Industrialization of Indigenous Fermented Foods cuentan añaden un pequeño cambio sobre el proceso: En el punto 4, Para facilitar la síntesis del nattobacillus, durante las primeras 4 horas mantén la temperatura a 52ºC. Después baja y mantén entre 37º y 40ºC. E introducen un paso más de maduración de 24 horas  (a 20ºC) antes de enfriar entre 0-5ºC.


http://www.umami-madrid.com/2012/11/12/como-hacer-natto-caser/


¿Sin "bacillus subtilis"? - A parecer aquí solo cuece la soja  determinada temperatura por largo tiempo pero sin el bacilo con lo cual no parece ser "natto".

Todo lo que hay que hacer es lo siguiente:
  1. Remojar los frijoles de la soja en agua durante lunas doce horas o un poco más.
  2. Después se cuecen los frijoles durante un par de horas para que estén bien cocidos y suaves.
  3. Luego se ponen en un recipiente para la fermentación.
  4. Mantener los frijoles a una temperatura de 40 grados centígrados que es la clave para asegurar la fermentación de calidad. Un método es tener una yogurtera de yogur en casa, que hará que el proceso lo más simple: verter los frijoles cocidos y encender la máquina.
Remojar y hervir los frijoles puede ser un poco lento, pero después de haber hecho "natto" casero es definitivamente una adición.

http://blogs.mis-recetas.org/adoro-la-cocina-japonesa/2013/12/28/un-truco-para-hacer-natto-casero-soja-fermentada/




viernes, 19 de febrero de 2016

(no)Queso en Horma de Girasol - Fermentado con Nodulos de Kefir

Ingredientes:
  • Semillas de Girasol (800 Gr.).
  • Un poco de agua.
Preparación:
  1. Semillas de Girasol activadas, en remojo durante toda la noche, descartamos el agua de la activación.
  2. Agregamos agua a las semillas activadas y procesamos hasta obtener una crema homogénea.
    El excedente de agua será filtrado, en un paso posterior.
  3. En una bolsita de tela, (como las de filtrar leches vegetales), colocaremos unas cucharadas de nódulos de Kefir.
    Con unos 800 gramos de semillas de Girasol utilizamos 9 cucharadas soperas de nódulos.
  4. Vertemos la crema de semillas de Girasol en un frasco de vidrio y colocamos la bolsita de nódulos de Kefir sumergida en el medio de la mezcla.
    Tapamos el frasco y lo dejaremos entre 24 y 48 horas en un lugar de luz tenue y clima estable.
    Con un clima fresco el tiempo de fermentación será mayor y con calorcito, la fermentación se producirá mas rápido.
  5. Este queso estuvo unas 30 horas a unos 20-25 ºC aprox., durante el tiempo de fermentación, se ven claramente unas burbujas alrededor del frasco, la mezcla crece, y en la parte inferior del frasco se separa la parte mas líquida de la preparación.
  6. Volcamos la mezcla fermentada en un bol y retiramos la bolsita de nódulos de kefir.
  7. Debemos descartar el excedente de agua. Estrujamos la preparación hasta que queda seca como para modelar las hormas, utilizando una bolsa para leches vegetales.
  8. Agregaremos sal de roca a gusto y limón (para esta cantidad de semillas usamos el jugo de un limón mediano entero).
  9. Podemos también agregar la sal y el limón y dejar la mezcla reposando sobre coladores suspendidos, para que drene el suero, el líquido, durante unas horas (la noche).
  10. Moldeamos la pasta seca con unos moldecitos para hamburguesas y las colocamos sobre las rejillas plásticas que vienen con el deshidratador.
  11. Dia a dia se ve como se seca la superficie de cada horma.
  12. Finalmente un poco de aji molido y orégano por encima.

Valeria Serrudo y Paula Cerutti


Print Friendly and PDF



jueves, 18 de febrero de 2016

Ensalada de Flor de Yucca y diente de león

Las yucas son plantas suculentas del género Yucca, compuesto por una cincuentena de especies de la familia Agavaceae nativas de Norte y Centroamérica, características por sus rosetas de hojas con forma de espadas y por sus racimos de flores blancas. No debe confundirse con la yuca o mandioca comestible (Manihot esculenta).
Su atractivo aspecto y rusticidad —al ser nativas de regiones áridas y aptas para la conservación del agua, requieren poco riego— hace que las yucas se cultiven ampliamente como ornamentales; aunque los tallos y frutos de muchas especies sean comestibles, es raro su uso en ese sentido.
Los pétalos de la flor de Yucca son carnosos, suaves, parecidos a las hojas tiernas de un alcaucil.

Ingredientes:
  • Petalos de Yucca
  • Hojas de Diente de Leon (Taraxacum officinale) cortadas
  • Tomates Cherry en rodajas

Por Valeria Serrudo

Tahini

El tahini, tahin o tahina es una pasta, o crema/salsa (según la consistencia que busquemos), elaborada a partir de semillas de sésamo, se utiliza en muchas recetas de Oriente.
El Tahini tradicional se hace con semillas tostadas, (el color es algo más oscuro).
En cambio éste obviamente es crudo (raw), asi que, dependiendo de su forma de elaboración se logran colores, texturas y sabores diferentes

Ingredientes:
  • Semillas de sésamo – 2 tazas
  • Aceite de oliva – 1 taza
  • Agua - 1 taza
  • Sal de roca – 2 cucharaditas
Procedimiento:
  1. Molemos las semillas de sésamo
  2. Agregamos el resto de los ingredientes hasta lograr una textura cremosa.
Variaciones:
  • Hay recetas donde no agregan agua (solo semillas de sésamo y sal) y simplemente con la procesadora potente pero apagándola cada tanto para que no caliente mucho, el sésamo primero queda en forma de harina, después empieza a soltar aceite, y finalmente se vuelve una pasta.
  • Siempre que se usan semillas es bueno remojarlas para que se activen y liberen sus inhibidores enzimáticos que son sustancias antinutrientes (bloquean la absorción de vitaminas, minerales, etc.) y alergénicas. Son moléculas que contienen las semillas para evitar que se desencadene el proceso de germinación antes de tiempo. Así, están protegidas para que la germinación se produzca sólo cuando en la naturaleza se den las condiciones óptimas de humedad y calor que necesitan. Cuando las remojamos, los inhibidores pasan al agua (agua que no beberemos).
    Las semillas multiplican sus nutrientes al activarse, porque se preparan para la Vida.
    Las activamos previamente a una preparación, y si la receta las necesita secas, las deshidratamos hasta que estén bien secas y crujientes/crocantes, y así las conservamos en frascos de vidrio hasta el momento de consumirlas o utilizarlas en una receta.
    El sésamo lo dejamos en agua 3 o 4 horas.
  • Podemos variar la cantidad de agua buscando una consistencia más liquida del Tahini, según para lo que lo queramos utilizar; también podemos disminuir la cantidad de aceite.
  • Podemos agregar limón, así como también un toque dulce (como un dátil o algunas pasas de uva)
  • Podemos utilizar aceite de sésamo en vez del aceite de oliva.
  • Podemos agregar pimienta negra, o nuez moscada o jengibre, algas, etc.
  • Podemos "saborizar" la pasta, crema o salsa.
Sésamo y sal de roca; el sésamo bien molido hasta que genere su propio aceite.
Se aligera con un poco de agua

Por Valeria Serrudo

Print Friendly and PDF



miércoles, 17 de febrero de 2016

Lasaña de Coco

Ingredientes:

  • Láminas de coco
  • Tahini
  • Perejil crespo (puede ser el comun)
  • Tomatitos cherry
  • Algas nori
  • Brotes de alfalfa (opcional)

Procedimiento:

  1. Simplemente iremos intercalando distintas capas de laminas de coco con tahini y las verduras.
  2. Al final volcamos el jugo de los tomates cherry para humedecer las láminas de coco. 


Por Valeria Serrudo


Print Friendly and PDF



martes, 16 de febrero de 2016

Laminas de coco

Ingredientes:
  • 1 Coco y su agua.
Procedimiento

  1. Colocamos la pulpa de coco en la licuadora o procesadora, y agregamos agua de coco (la mínima cantidad necesaria para que el electrodoméstico procese).
    Si agregamos mucha agua tendremos una mezcla muy líquida para llevar a deshidratar.
  2. Procesamos hasta lograr una crema homogenea.
  3. Volcamos la pulpa de coco procesada sobre una lámina antiahderente (para llevar a deshidratar).
  4. Estiramos, la marcamos y la llevamos a deshidratar al Sol, o en un deshidratador electrico (41ºC).
  5. Cuando pierde la humedad superior, las daremos vuelta, ya no utilizamos la lámina antiadherente.
    Las apoyamos directamente sobre la rejilla, para que el aire circule por debajo también 
Tiempo de Deshidratado
  • El tiempo que tardan es relativo según la temperatura del día, el viento (si estamos deshidratando al Sol), la humedad que le haya quedado a la preparación, según el espesor de la mezcla estirada, etc.
Nota:
  • Las laminas quedan algo frágiles, se rompen al manipularse con cierta facilidad).

Por Valeria Serrudo
BlogBooker

Turn your Blog into a PDF Book/Archive.


BlogBooker