Para su producción se calienta la leche entre 28-32º y se coagula añadiendo un cuajo o fermento natural de ternera. Al añadir el cuajo, también se añaden las esporas del hongo penicillium glaucum, un hongo comestible. Tras separar el suero, se moldea la pasta en moldes redondos de unos 30 cms., se sala y se deja madurar dos semanas.
Para que el hongo se desarrolle correctamente dentro de la masa del queso, se pincha con agujas de acero inoxidable por un lado. Una semana más tarde se pincha por el otro lado. Luego se cura el queso en condiciones ideales de temperatura y humedad, que imitan las de las cuevas del valle de Valsassina. El tiempo de maduración puede llegar hasta tres meses, según el tipo.

Para salvaguardar los intereses de productores se creó en 1970 el "Consorzio per la tutela del formaggio Gorgonzola", que además garantiza la calidad del producto y un etiquetado estandarizado.
Para la mejor degustación del gorgonzola es mejor dejarlo a temperatura ambiente, para así disfrutar al máximo su aroma. Muy frecuentemente se acompaña de peras maduras al comerlo. Si nunca lo has probado, atrévete con el gorgonzola, no te defraudará.
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