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viernes, 25 de julio de 2014

Yogurt

El origen del yogurt se sitúa en Turquía aunque también hay quien lo ubica en los Balcanes, Bulgaria o Asia Central. Su nombre tiene el origen en un término búlgaro: “jaurt“. Se cree que su consumo es anterior al comienzo de la agricultura.
Los pueblos nómadas transportaban la leche fresca que obtenían de los animales en sacos generalmente de piel de cabra. El calor  y el contacto de la leche con la piel de cabra propiciaba la multiplicación de las bacterias ácidas fermentaban la leche. La leche se convertía en una masa semisólida y coagulada. Una vez consumido el fermento lácteo contenido en aquellas bolsas, éstas se volvían a llenar de leche fresca que se transformaba nuevamente en leche fermentada gracias a los residuos precedentes.

Debido a su agradable sabor y a la facilidad que ofrecían para su transporte y conservación, estos productos se convirtieron en elemento fundamental para la alimentación local, por lo que no es de extrañar que justo ahí se acuñaran términos como yogurt (de origen árabe) o "leche búlgara". Asimismo, fue a través del consumo habitual que estos pueblos descubrieron virtudes mayores en los fermentos, como ayudar al buen funcionamiento del sistema digestivo y contribuir a la prevención de enfermedades intestinales.

La fama y buenos comentarios sobre los derivados lácteos llegaron a otras regiones del mundo, donde también comenzaron a producirse. Así, el "dahi", originario de la India, era y es considerado alimento de dioses debido a la sensación de bienestar y adecuado funcionamiento intestinal que genera, mientras que múltiples médicos de la Grecia antigua emplearon al yogurt en el tratamiento de problemas estomacales, males del hígado y tuberculosis (enfermedad de las vías respiratorias que se manifiesta con tos persistente, expectoraciones con sangre, pérdida de peso y fiebre), considerándolo un "alimento milagroso". Por su parte, Genghis Khan, el célebre emperador mongol del siglo XIII, alimentaba a su invencible ejército con "kumis", tipo de bebida láctea con ligero contenido alcohólico.

Cabe señalar que aunque el yogurt es el alimento de su tipo más popular en el mundo, existen otros fermentos de leche cuyas características, textura y sabor dependen del proceso de elaboración, ingredientes y hasta el tipo de microorganismos involucrados. Entre las bebidas de este tipo más afamadas encontramos el "mazum" en Armenia, "masslo" en Irán, "giooddon" en Cerdeña (Italia), "filmjolk" en Suecia y "kéfir", del sur de Rusia, que comienza a ser más popular, pues es muy agradable al paladar y auxilia en el tratamiento de anemia (baja de hemoglobina o proteína que ayuda a transportar oxígeno en la sangre debido a mala absorción intestinal de nutrientes como hierro, ácido fólico y vitamina B12) así como en numerosos trastornos intestinales.

El yogurt se convirtió en el alimento básico de los pueblos nómadas por su facilidad de transporte y conservación. Sus saludables virtudes eran ya conocidas en la Antigüedad. Unos siglos más tarde se descubriría su efecto calmante y regulador intestinal. Metchnikoff, que recibió el premio Nóbel en 1908, fue el primer científico en intuir los efectos del yogurt en la flora intestinal. Demostró que el yogurt contenía bacterias capaces de convertir el azúcar de la leche -lactosa- en ácido láctico y que este ácido hacía imposible el desarrollo de bacterias dañinas en el intestino derivadas de la descomposición de los alimentos. También descubrió la enorme cantidad de vitaminas del grupo Bque contiene el yogurt.

Otro paso importante se dio en 1930, cuando el doctor japonés Minoru Shirota descubrió nuevas cepas o grupos de bacterias benéficas para el ser humano que no sólo generaban ácido láctico, sino que al consumirlas en cantidades importantes lograban alojarse en el intestino por tiempo determinado y colaborar directamente con la flora intestinal (microorganismos que se encuentran en todo el sistema digestivo y que ayudan a asimilar alimentos y prevenir infecciones). El mismo especialista inició la comercialización de bebidas con estos microorganismos en 1935, pero la Segunda Guerra Mundial frenó el arranque de su naciente industria y tuvo que esperar hasta el decenio 1950-60 para reiniciar su evolución.

El auge de los fermentos lácteos se ha elevado gradualmente desde los años 60 hasta alcanzar amplia demanda a partir de la última década del siglo XX gracias a innovaciones tecnológicas que mejoraron los procesos de fabricación, pero también debido a la creciente población de individuos preocupados por llevar una dieta saludable y a la competencia entre distintas marcas y laboratorios, los cuales se dedican a perfeccionar el cultivo de diferentes familias de Lactobacillus, como acidophilus, johnsonii, casei, fermentum, crispatus, reuteri, rhamnosus o plantarum.

Aunque la consistencia, sabor y aroma pueden variar de una región a otra, el yogurt se consume en todo el mundo. Es usado en la mayoría de los casos para postres, desayunos o platos de acompañamiento.

El yogur es un producto popular entre los consumidores, que se obtiene de la fermentación de la leche por microorganismos específicos (streptococcus, thermophilus y lactobacillus bulgaricus). Tiene la característica de ser altamente nutritivo sabroso y fácil digestión. Su consumo en la actualidad se ha llevado en aumento por lo que el mercado lo demanda. Las bacterias ácido-lácticas constituyen un vasto conjunto de microorganismos benignos, dotados de propiedades similares, que fabrican ácido láctico como producto final del proceso de fermentación.

Gracias a la elaboración del yogur y otros productos lácteos fermentados, las bacterias ácido-lácticas seguirán representando un filón de explotación como cultivos probióticos. Éstas se complementan con las bacterias presentes en nuestra flora intestinal y contribuyen al buen funcionamiento del aparato digestivo. Ante la creciente demanda de los consumidores, cada día más preocupados por la salud, el mercado internacional de estos productos no cesa de incrementarse.

La acción de estas bacterias desencadena un proceso microbiano por el cual la lactosa (el azúcar de la leche) se transforma en ácido láctico. A medida que el ácido se acumula, la estructura de las proteínas de la 33 leche va modificándose (van cuajando), y lo mismo ocurre con la textura del producto. Existen otras variables, como la temperatura y la composición de la leche, que influyen en las cualidades particulares de los distintos productos resultantes.

Una de las propiedades más destacables del yogur es su capacidad de para regenerar la flora intestinal, la cual se ve muy afectada por una mala alimentación y sobre todo, por infecciones y abuso de medicamentos como los antibióticos.

¿Qué contiene? 

PROPIONIBACTERIUM SCHERMANI 

Las bacterias propiónicas se caracterizan por su capacidad de producir ácido propiónico, y por este
motivo son muy utilizadas en el sector quesero. El Propionibacterium schermani puede producir vitamina B12 y acumular prolina en el medio donde crece.
Esta subespecie se caracteriza además por la capacidad de fermentar la lactosa. Por este motivo se recomienda su administración a los sujetos que presentan intolerancia hacia la lactosa.

STREPTOCOCCUS THERMOPHILUS 

Se reproduce en el aparato gastrointestinal humano, produce ácido láctico y es el responsable de la actividad lactásica. Esta actividad enzimática facilita la digestión de la lactosa contenida en la leche y puede reducir los síntomas de mala absorción asociados a las diarreas agudas debidas a infección. Recientemente se ha propuesto reclasificar el Streptococcus thermophiIus como Streptococcus salivarius subsp. thermophilus en base a su elevada homología de DNA y por la composición similar, en cuanto a ácidos grasos de larga cadena, con el Streptococcus salivarius. Los Streptococcus salivarius han demostrado una capacidad real contra la colonización del estómago por parte del Helicobacter pylori. Se podría aconsejar su utilización como agente probiótico contra el Helicobacter pylori.

BIFIDOBACTERIUM BIFIDUM 

Las bacterias anaerobias pertenecientes al género Bifidobacterium constituyen la flora predominante de los niños alimentados con leche materna. Se piensa que las bifidobacterias ejercen algunos de los efectos preventivos contra la diarrea relacionada con la lactancia.
Además, en animales de laboratorio las bifidobacterias reducen la difusión del virus y obstaculizan la infección por rotavirus.

LACTOBACILLUS BULGARICUS 

Se usaba tradicionalmente para preparar el yogur. Produce ácido láctico en el intestino. Estimula el crecimiento de las bifidobacterias y aumenta las defensas inmunitarias.
El L. bulgaricus, como el L. acidophilus y el B. bifidum, producen un efecto barrera sobre la translocación de E. coli. Muchos tipos de esta bacteria han demostrado capacidad de producir antibióticos. El principio activo aislado y purificado se ha llamado bulgaricana. Posee una actividad a pH ácido pero no tiene a pH neutro o alcalino.
Mantiene su actividad a temperatura ambiente, incluso después de nueve días y es activa contra Gram-positivos y contra Gram-negativos (Bacillus, Streptococcus, Staphylococcus, Sarcina, Pseudomonas, Escherichia y Serratia).

LACTOBACILLUS CASEI 

Es eficaz para equilibrar la microflora intestinal y prevenir los trastornos intestinales. Posee una potente acción antidiarreica.

LACTOBACILLUS PLANTARUM 

Produce distintos tipos de proteínas con actividad bactericida, llamadas bacteriocinas. Son generalmente activas hacia las bacterias Gram-positivas. Su función es la de equilibrar la microflora intestinal.

LACTOBACILLUS ACIDOPHILUS 

El Lactobacillus acidophilus ejerce una acción antagonista sobre el crecimiento de distintos tipos de bacterias, entre las cuales: Staphylococcus aureus, Salmone1/a typliimurinum, Escherichia coli enteropatógenas y Clostridium perfrigens. El responsable de esta interacción antagonista parece ser el peróxido de hidrógeno, producido por los lactobacilos.
Se han encontrado los siguientes efectos positivos: en el tratamiento del estreñimiento, para aliviar la diarrea provocada por la radioterapia y en los casos de deficiencia de enzimas fecales. Además, produce un fortalecimiento del sistema inmunitario y un equilibrio de la microflora intestinal El Lactobacillus acidophilus produce dos bacteriocinas: la lactacina B y la lactacina F. Las dos bacteriocinas poseen una actividad similar. Tienen actividad bactericida, pero no proteolítica, hacia distintas bacterias.

Algunos investigadores han aislado otra sustancia proteica producida por el Lactobacillus, activa contra Gram-positivos y Gram-negativos, algunos de los cuales se han mostrado resistentes hacia muchos de los antibióticos más comunes.

Las sustancias aisladas en cultivos de L. acidophilus con actividad antibiótica de interés terapéutico son la acidofilina, la acidolina y la lactocidina. La primera posee una actividad contra bacterias patógenas (Salmonella, Shigella, Klebsgella, Pseudosmonas y Staphy_Iococcus), la lactocidina ejerce una acción antagonista preferentemente hacia los Gram-negativos.

LACTOCOCCUS LACTIS 

Produce un grupo de antibióticos polipeptídicos llamados nisinas, que constituyen un factor de primaria importancia en lo que concierne a la adaptación de estreptococos lácticos en un ecosistema muy competitivo. Las nisinas y los productores de nisinas se utilizan actualmente en Europa en la industria alimentaria para controlar los procesos de fermentación.

LACTOBACILLUS SPOROGENS 

Es un fermento que tiene una elevada resistencia al calor y a los jugos gástricos, por lo tanto puede superar la barrera gástrica y alcanzar el intestino sin sufrir alteraciones. El ambiente ácido del estómago activa las esporas producidas por L. sporogens; cuando éstas llegan al intestino germinan y proliferan produciendo ácido láctico en forma L (+); este ácido ha demostrado capacidad de inhibir el crecimiento de gérmenes patógenos.

LACTOBACILLUS HELVETICUS 

Pertenece al grupo de los lactobacilos homofermentadores propiamente dichos. Está especialmente concentrado en la leche ácida, en el queso Emmental y en otros quesos de pasta cocida. Es fuertemente ácido-tolerante; en efecto, resiste a altas concentraciones de ácidos (hasta 5% con pH 3,5 y hasta 11% con pH 5,0). Algunas especies de este fermento (p.e.: el LP 27) producen una bacteriocina.

¿Qué es el Kefir? Casi como un yogurt 


Es una bebida cremosa, similar al yogur, es un fermento de origen caucasiano.
Este producto es conocida desde tiempos remotos, en Europa las leches ácidas alcanzaron difusión a partir de los pueblos nómadas asiáticos, así como de los germánicos y nórdicos, grandes consumidores de productos lácteos. Inicialmente el Kéfir se elaboraba fermentando leche de camello; luego se pasó a la leche de yegua, y posteriormente a la leche de cabra y la leche de vaca. Esta materia prima fresca sería la ideal, pero actualmente es casi imposible acceder a ella. Numerosas personas han comprobado en la práctica cómo su kéfir crece sano en leche convencional directamente ordeñada, buscando siempre la mejor calidad posible y evitando con ello contaminaciones.
A partir de su cultivo en leche, en algún momento posterior se empezó a cultivar en agua azucarada.

Las bebidas que se obtienen en los cultivos del Kéfir, tienen según tradición histórica y verificaciones científicas en laboratorios, propiedades muy beneficiosas para los humanos, tanto por los efectos preventivos como curativos.
Hay tres tipos de Kéfir, el de leche, el de agua y el de té. Del primero, el Kéfir de leche, se obtiene una especie de yogurt, del segundo, una bebida parecida a una limonada con gas, y del tercero, una bebida de hierbas. La mayoría de gente conoce más el Kéfir de leche. En realidad, los tres tipos son el mismo Kéfir, con la misma microflora, pero adaptados a medios distintos.

Un efecto característico del Kéfir es que está en constante crecimiento, puesto que son microorganismos vivos. Los nódulos que crean, se parten por gemación y pronto duplicarán su tamaño necesitando más aporte energético y espacio. Es entonces cuando se separa un poco, que se puede ofrecer a otras personas para que se beneficien con él y así con nuestra ayuda y a lo largo de la historia, han logrado colonizar un planeta de tribus y gente alternativa.

El Kéfir, sería como un cultivo, pero tradicionalmente no se compra ni se vende, sino que ha seguido un flujo de mano en mano, como regalo entre conocidos y amigos, en gesto de buena voluntad. No es casual que signifique más o menos eso, un deseo de bendición, etimológicamente en Turco ¨sentirse bien¨.

Kefir no es lo mismo que yogur...

A pesar de que es similar al yogur, la diferencia principal entre el proceso de fermentación del kéfir y del yogur estriba en que el primero fermenta la leche mediante una reacción lacto-alcohólica (la lactosa de la leche se transforma en ácido láctico y se produce anhídrido carbónico y alcohol, este último en una proporción inferior al 1%), mientras que la del yogur es sólo láctica (sólo se transforma la lactosa en ácido láctico).

El Kéfir previene putrefacciones intestinales y contribuye a la depuración del organismo. De este modo, la absorción y asimilación de nutrientes es más completa y se pueden sintetizar componentes necesarios como la vitamina k. Se debe beber diariamente, no altera la digestión y es asimilado con rapidez por la sangre.
El yogur favorece la flora intestinal pero el Kéfir es un auténtico regenerador de la misma, por ello es muy aconsejable el tomarlo después de haber tomado un tratamiento antibiótico, el Kéfir transforma la putrefacción intestinal en fermentación láctica, provee al intestino de abundante ácido láctico, cuya acción convierte en peptonas los residuos de las sustancias albúminas que llegan al colon.

El Kéfir no es un remedio universal y siempre cuando exista enfermedad, siempre se debe acudir al médico.

Propiedades nutritivas 

La fermentación del kéfir permite descomponer la leche en nutrientes más simples haciéndola más digestiva y tolerable por personas que sufren de intolerancia a la lactosa. También aporta microorganismos que regeneran la flora intestinal y compiten eficientemente contra las bacterias patógenas de nuestro intestino.
Esto permite tomar el kéfir sin necesidad de hervir o esterilizar la leche en su elaboración, de forma que permite aprovechar todas las propiedades beneficiosas de la leche cruda. 

Kéfir yogur de pajaritos, Fotografías de Lorena Villegas

Yogurt de pajarito
  • La proporción es aprox. 2 cucharadaas soperas colmadas de pajaritos por unos 350 o 400 cc de leche, para que salga bueno y algo espeso.
  • El ideal es usar leche cruda.
  • El yoghurt colado 24 hrs. después es ligeramente digestivo y el que se cuela pasadas 36 horas es astringente.
  • El colador no debe ser nunca metálico (de plástico directamente).
  • Un truco para no ser "esclavo" de los pajaritos y tener que colarlos todos los días: se pueden mantener en el refrigerador y así colarlos tres o incluso dos veces a la semana. Eso sí, se ralentiza todo el proceso y no crecen tan rápido.

Cómo cultivar "los Pajaritos"

Existe una manera fácil de generar nuestros propios "pajaritos" para tener yogurt, gratis, sano y natural.
En un frasco de vidrio previamente hervido, ponemos un litro de leche entera. Tapamos con un colador de plástico o con una gasa amarrada con un elástico. Después de eso dejamos reposar durante 3 días en un lugar oscuro y seco.
Transcurridos esos tres días, la leche se habrá cortado y si la colamos apareceran unos grumitos parecidos a la coliflor, los enjuagamos bien y ya tenemos listos nuestros"pajaritos", "búlgaros" o "Kefir" como más te guste llamarlos.

Cómo preparo el yogurt utilizando pajaritos

Ingredientes:
  • 3/4 litro de leche entera, 
  • pajaritos,
  • 1 recipiente de vidrio enjuagado con agua hervida.
Preparación:
  • En el recipiente de vidrio colocamos los pajaritos y le añadimos la leche entera y lo dejamos reposar entre 24h y 36h.
  • Colamos el yogurt y lo separamos de los pajaritos. Los enjuagamos con agua templada y continuamos de nuevo con el proceso para generar más yogurt.
Si cuidamos a los pajaritos, éstos van a ir creciendo y nos ayudarán a poder hacer más cantidad de yogurt o una fermentación más rápida.


Hacer yogurt con yogurt
  1. Caliente un litro de leche sin dejar hervir,  pero manteniendo la temperatura próxima a la de ebullición durante cinco minutos. También suelen utilizar leche en polvo.
  2. Retire la leche de la olla en la que la calentó y deje enfriar hasta que tenga una temperatura entre los cuarenta y los cuarenta y cinco grados.
  3. Vacíe la leche en un recipiente de vidrio que tenga tapa y añada dos cucharadas de yogurt natural, agitando bien para incorporar perfectamente. Tape y deje fermentar por unas seis horas aproximadamente sin permitir que la temperatura disminuya de los cuarenta grados. Transcurrido el tiempo notará que la leche ha cuajado por el efecto de los búlgaros, pero si le falta consistencia la puede dejar un poco más de tiempo hasta que alcance la deseada. En lo que se termina el proceso de fermentación se puede avanzar partiendo las frutas que se van a utilizar para hacer el yogurt de sabor, en caso de que así lo desee, como fresas, mango, durazno, piña, manzana, coco y cualquiera que sea su preferida, moliendo parte de ella en la licuadora y dejando algunos pedazos pequeños para añadir al yogurt.
  4. Destape y mezcle con sus frutas favoritas añadiendo leche condensada para ajustar al dulzor que prefiera. Procure mezclar perfectamente para obtener un color homogéneo y distribuir los trocitos de fruta dentro del yogurt.
  5. Refrigere inmediatamente para evitar que continúe el proceso de fermentación. Si lo desea puede refrigerar el yogurt natural así obtenido y agregarle las frutas y el endulzante posteriormente, lo que también le permitirá utilizarlo como fuente de búlgaros para hacer más yogurt durante ese tiempo. Este producto le puede durar hasta una semana en el refrigerador sin descomponerse y es recomendable identificar el producto con la fecha para asegurar su consumo durante ese tiempo.

miércoles, 16 de julio de 2014

Tortillas de harina de trigo (tipo Rapiditas Bimbo)


Ingredientes:
  • 1/2 kg de harina de trigo (sin leudante) 
  • 1/2 (o 125 cc) taza de aceite 
  • 1 taza (o 250 cc)  de agua tibia 
  • 1 cucharadita de sal 
Preparación:

  1. Poner la harina en un bol grande, espolvorear con la sal, hacer un hueco en el centro y añadir el agua y el aceite. Con una mano integrar de a poco los ingredientes hasta formar una masa que no se pegue. (No conviene amasar doblando la masa para que no se endurezca). Dejar descansar 10 minutos tapada.
  2. Poner a calentar una planchuela o sartén.
  3. Para formar las tortillas, tomar bolitas de masa del tamaño de una nuez, aplastar un poco con la mano sobre la mesa enharinada, (queda un medallón grueso), a continuación hay que aplastar los bordes del medallón con los dedos, al tiempo que se lo hace girar entre las manos. Finalmente, estirar con el palote enharinado, dando forma redonda a la tortilla, para dejarla lo más fina posible. Cocinarla en la planchuela o sartén hasta que comience a dorarse, dar vuelta para terminar la cocción. Tienen que quedar blanditas para poder doblarse con facilidad.


Sincronizadas de Jamón y queso
http://lacocinadevero.com/




Turrón de Quaker

En otra oportunidad hemos realizado este postre. Esta vez citaremos la receta que figura en el sitio de Facebook de Quaker

INGREDIENTES:

  • 200 gr de manteca.
  • 1 taza de azúcar (tamaño taza de té).
  • 100 gr de cacao Toddy
  • 6 cucharadas de leche.
  • 2 tazas de Avena Quaker Tradicional (tamaño taza de té).
  • Galletitas de agua saladas Argentitas

PREPARACIÓN:

  • Calentar a fuego lento, hasta disolver, 200 gramos de manteca, 1 taza de azúcar, 100 gramos de cacao Toddy y 6 cucharadas de leche. Remover hasta que esté cremosa. 
  • Luego agregar 2 tazas de Avena Quaker Tradicional. Cocinar de 2 a 3 minutos.
  • Forrar con papel manteca o celofán (con papel film también puede ser) un molde rectangular.
  • Colocar un poco de la preparación cubriendo la base del molde y luego una hilera de galletitas de agua Argentitas, y así sucesivamente.
  • Llevar a la heladera 10 minutos, demoldar y quitar el papel.
  • Finalmente llevar al freezer hasta que el turrón esté duro. 




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viernes, 4 de julio de 2014

Chuchoca y Polenta

La chuchoca es el producto total de la molienda gruesa del maíz tierno (choclo), previamente cocido y secado al sol. Semejante a la sémola en color y textura, común en la cocina de los pueblos andinos de Argentina, Bolivia, Chile y Perú, se diferencia de la polenta en que esta es el producto de la molienda gruesa del maíz secado y descortezado.

Tras la cosecha de choclos se proceden a pelar y cocer en grandes recipientes. Los que no se consumen inmediatamente con mantequilla, pasan al secado al sol, generalmente en techos o superficies altas, para evitar la depredación por animales domésticos. Tras un tiempo el maíz queda seco, con una consistencia dura y quebradiza. Pasa entonces a la faena de desgranado que suele ser una actividad de otoño cuando no hay otros trabajos prioritarios. Viene entonces a la fase del molido el cual antiguamente se hacía molinos de piedra manual, por lo que no quedaba demasiado fino y por lo tanto con una contextura semi sólida en el momento de ser consumido en sopas o principalmente cazuelas de ave o cerdo. Actualmente se muele en modernos molinillos pero se le da una gradación media para que no quede muy molido.

Chuchoca

La Polenta es un alimento, cereal, gacha o puche originario del norte de Italia, muy difundido en Argentina, Austria, Chile, Suiza, Bosnia, Croacia, Perú, Eslovenia, Portugal (principalmente en la isla de Madeira) y Uruguay, también es muy consumido en Córcega, Saboya y Niza al sur de Francia, así como en los estados de Río Grande del Sur, Santa Catarina, Paraná, Espírito Santo y São Paulo al sur del Brasil; siendo también consumida —especialmente en temporadas frescas— en Paraguay, México y Venezuela.
El puls romano

La etimología deriva de la palabra latina puls, una especie de potaje realizado con harina de centeno o con farro -un muy antiguo antecedente del trigo, de la palabra latina far o farris- deriva la palabra farina, es decir harina.

Ya en la antigüedad era muy común su consumo, mientras que los griegos preparaban un potaje semejante a partir de la harina de cebada. En tiempos del Imperio romano ya se conocía con el nombre pullmentum, y luego de allí pullenta; este plato que era uno de los principales alimentos de las legiones romanas.

La evolución de la polenta es aún más extensa en el tiempo y con mayores variaciones; inicialmente se preparaba con hierbas y desde el Imperio romano se hizo más común prepararla con harina de trigo. La flor de la harina de trigo era llamada entonces pullen.

Polenta
Sólo tras 1492, con los viajes de Cristóbal Colón, es que se hace conocer en Europa un ingrediente que sería típico de la actual polenta: el maíz. Sin embargo la difusión y aceptación del maíz entre los europeos fue bastante lenta; en Italia el cultivo de maíz se comenzó a generalizar a mediados del siglo XVII y esto principalmente en la zona Nord (norte) en donde el régimen de lluvias facilitó la siembra de este cereal.

En realidad actualmente se distinguen tres clases de polentas en Italia: la polenta gialla (polenta amarilla) realizada con harina de maíz amarillo; la polenta bianca (polenta blanca) realizada con harina de castaña y las polentas "oscuras" realizadas con alforfón. De estas tres la más difundida es la primera, o sea la polenta de harina de maíz.
Respecto a la polenta gialla, en el norte de Italia se conocen variedades tales como la polenta concia ("curtida", es decir la más sólida, frecuentemente con una corteza debido al tostado ), polenta vuncia (untuosa), polenta e formaggio (queso) gorgonzola, la polenta con hongos porcini o missultin (un pez) e polenta a orillas del lago de Como, polenta taragna, etc.
Del mismo modo su densidad varía según la región: en el Véneto y el Friuli (donde se consume con sanganè) es muy consistente, mientras que en las Marcas y los Abruzos es bastante cremosa. En el Véneto es común la poenta e osei (polenta con pajaritos).

La polenta taragna es una receta típica de la cocina valtellinesa- en las fronteras de la Lombardía con el cantón suizo de los Grisones-; su nombre deriva del tarai un largo bastón usado para removerla dentro de las "pailas" de bronce. Como otras polentas de la región alpestre de Lombardía (lo mismo que la polenta vuncia) se prepara con una mezcla de "trigo sarraceno" o "trigo negro" (alforfón) que le confiere un típico color oscuro. A diferencia de lo que se hace con la polenta vuncia o uncia, en la polenta taragna el queso es añadido durante la cocción.

En Rumania y Moldavia es plato nacional un preparado muy semejante a la polenta de maíz, tal plato se denomina mămăligă y se cocina en recipientes de hierro llamados ceaun.
En el interior de Croacia se conoce un plato muy similar al cual se le da el nombre de žganci; en los países de habla inglesa los potajes hechos con maíz suelen ser llamados hominy, en Sudáfrica comúnmente se llama "mealie pap" a una preparación semejante, en Zambia existe la nshina, en Zimbabue la sadza, en gran parte de África los potajes con maíz son llamados "fufu", en algunas islas del Caribe se conocen preparados de origen africano como el cou-cou de Barbados o el funjie de las Islas Vírgenes. Preparaciones semejantes son bastante comunes en África Oriental y Meridional, conociéndose en swahili con el nombre de ugali.
En las áreas rurales del Cono Sur existe la fariña, harina hecha con mandioca, ya a fines del s XVIII los gauchos -especialmente los de las zonas del noreste- solían llevar cuando viajaban tal fariña y preparar con ella un sencillo potaje muy semejante a la polenta, potaje que llegaba a tener la consistencia del pan y les podía ser sucedáneo en las zonas de campo. En Chile se consume la Chuchoca un preparado similar a la polenta pero con un molido más grueso que le da una consistencia especial cuando está preparada.
En el País Vasco se realiza una papilla dulce hirviendo agua con harina de maíz y añadiendo leche y azúcar, denominada morokil.
En Asturias también está muy extendido su consumo se la conoce como "fariñes" o "farrapes" y puede acompañarse bien de dulces tipo leche, canela , castañas hervidas ... o bien formando un plato más contundente con chorizo frito o panceta. En Andalucía se la conoce por "poleás" o "poleá".

Polenta



jueves, 29 de mayo de 2014

Historia y beneficios de los alimentos fermentados

No hace mucho que los alimentos fermentados han empezado a desaparecer de nuestras mesas. Hoy día, el chucrut y encurtidos modernos se hacen con vinagre en vez del método tradicional de lactofermentar con sal.
Pero existen numerosas ventajas de volver a los métodos tradicionales de nuestros antepasados, y comer más alimentos fermentados. Éstos nos aportan beneficios para la salud mediante la lactofermentación, y este proceso puede transformar el sabor de la comida de lo insulso y corriente, a una acidez refrescante impulsada por colonias de bacterias beneficiosas y un mayor aporte de micronutrientes.
La vida en el Paleolítico no era impoluta ni estaba esterilizada. No existía el jabón para lavarse las manos, la carne no venía envasada al vacío, y tampoco se almacenaba en neveras para evitar que se pusiera mala. De hecho, durante la mayor parte de la historia de la humanidad, el hombre no ha sido consciente de la existencia de los microorganismos, por no hablar del papel tan importante que éstos han jugado en nuestras vidas. No fue hasta el siglo XVII cuando se descubrieron estos microorganismos, y tardamos un par de siglos más en darnos cuenta de que podían causar enfermedades y que el hecho de hervir o calentar sustancias era capaz de atenuar o acabar con su potencial dañino.
El problema es que, como casi siempre, nos pasamos. Las muertes causadas por enfermedades infecciosas cayeron en picado, y se declaró una guerra sin cuartel a este mundo invisible: los gérmenes, bacterias y todo tipo de microorganismos nos la tenían jurada, y eliminarlos por completo de nuestras vidas cotidianas era primordial para conseguir una salud óptima. Hoy en día, todo está pasteurizado, los productores se sienten orgullosos de ello (algo parecido a lo que ocurre con los productos desnatados y “bajos en grasa”), y todo lo que pueda entrar en contacto con cualquier tipo de orificio corporal – sea mano o utensilio – se lava a conciencia con jabones desinfectantes.

“En un mundo normal, nunca tendríamos por qué pensar en reponer las bacterias que nos permiten digerir la comida. Sin embargo, convivimos con antibióticos, agua clorada, jabones antibacterianos y todos aquellos factores que están presentes en nuestra vida contemporánea que yo clasificaría como una “guerra a las bacterias”, y si no somos capaces de reponer esas bacterias beneficiosas, no podremos absorber de manera eficaz los nutrientes de los alimentos que ingerimos.” 
Sandor Katz

Puede resultar beneficioso “ponerle microorganismos a la vida”. Si tenemos en cuenta el entorno en el que hemos hecho la mayor parte de nuestra evolución y adaptación, puede que echarle al cuerpo unas pocas bacterias (de alimentos u otras procedencias), sea una parte fundamental de una vida sana. Si aceptamos el argumento de que nuestra evolución, a lo largo de millones de años, puede haber dado forma a prácticas actuales, tanto alimentarias como otras, ¿no quiere decir eso que ensuciarnos y comer bacterias beneficiosas es, desde siempre, una parte integral de nuestra existencia?

Alimentos fermentados

Nos hemos estado alimentando con comidas repletas de bacterias durante cientos, miles y millones de años. Nuestros antepasados no esterilizaban ni pasteurizaban lo que ingerían. La vida, según nuestros valores actuales, era sucia, y sufríamos de enfermedades infecciosas. Pero al menos teníamos más armas para lidiar con ellas.
Los humanos en el mundo entero han fermentado su comida desde tiempos ancestrales. Los primeros indicios de viticultura se remontan a 8000 años atrás en el área caucásica de Georgia. Y existe evidencia de que se fermentaban bebidas en Babilonia alrededor de 5000 AC, en Egipto alrededor de 3150 AC, en el México prehispánico alrededor de 2000 AC y en Sudan alrededor de 1500 AC. También existe evidencia de que se producía pan con levadura en el antiguo Egipto tan temprano como 1500 AC y que se fermentaba leche en Babilonia circa 3000 AC.
Los lácteos fermentados son una parte importante de la dieta tradicional de los Masai. En el este y el sudeste asiático se consume natto (soja fermentada), kimchi (col fermentada), salsa de pescado fermentada y pasta de gambas fermentada entre otros. En Asia Central, kefir, kumis (leche de yegua fermentada) y shubat (leche de camella fermentada). En la India existen una variedad de encurtidos fermentados y yogures. El Pacífico cuenta con el poi, que es la raíz de taro machacada y fermentada. Más cercano a nosotros, en Europa del Este tenemos la kombucha (té fermentado) y el kvass de remolacha (bebida a base de remolacha fermentada), y en el centro y norte de Europa se consume chucrut, sauerrüben (nabo o colinabo fermentado), crème fraîche y kefir, además del rakfisk (trucha en salazón fermentada).
A nuestra alimentación sin duda le faltan comidas fermentadas. Incluso en las ocasiones en las que consumimos alimentos de este tipo, suelen ser versiones “de pega” que se producen con rapidez para un consumo indiscriminado. El chucrut, por ejemplo, suele ser blando y harinoso, en vez de crujiente y ácido como debería de ser. La razón: el chucrut comercial es un impostor pasteurizado y conservado en vinagre, desprovisto de sabor y de nutrientes. En España no tengo conocimiento de que exista chucrut crudo fermentado a la venta (si fuera así, éste debería de encontrarse refrigerado). Es una suerte que resulte tan sencillo (y barato) hacer nuestros propios alimentos fermentados.

¿Cuáles son los beneficios de consumir alimentos fermentados?

En muchas sociedades la comida fermentada se ha ganado una buena reputación por sus efectos beneficiosos sobre el sistema inmunitario, la salud intestinal y el bienestar general.
Al distanciarnos de esta técnica tan antigua para conservar alimentos, también nos distanciamos de los inigualables efectos positivos para la salud que éstos nos aportan. Sally Fallon, autora del libro Nourishing Traditions, es una gran defensora de la lactofermentación, y con razones más que aparentes:

“La proliferación de lactobacilos en verduras fermentadas mejora su digestibilidad e incrementa los niveles de vitaminas. Estos organismos beneficiosos producen numerosas enzimas útiles además de sustancias antibióticas y anticancerígenas. Su principal subproducto, el ácido láctico, no sólo conserva las verduras y las frutas en un estado perfecto, sino que promueve el crecimiento de una flora bacteriana saludable en todo el intestino.”
Sally Fallon

La lactofermentación mejora el perfil de micronutrientes de muchos alimentos. Por ejemplo, la leche que se somete a este tipo de fermentación, bien de forma natural como es el caso del “requeixo”, o bien inoculando con un cultivo como ocurre con el yogur, piima, matsoni y otros lácteos fermentados, nos aporta más vitaminas en comparación con la leche cruda, y sobretodo en comparación con la leche pasteurizada y uperisada. Los lácteos fermentados muestran de manera consistente un aumento en el nivel de folato, vitamina B12 y biotina.
Los incrementos en los perfiles de micronutrientes de alimentos fermentados no se reducen al yogur y al kefir. Las verduras y frutas lactofermentadas también se ven afectadas de manera positiva. La biodisponibilidad de aminoácidos, en particular la lisina con sus efectos antivirales, y la metionina, se ve incrementada mediante el proceso de fermentación. Las verduras, como en el caso del chucrut y el kimchi, a menudo muestran un incremento en la actividad de la vitamina C y la vitamina A.
Volvamos por un momento a los lácteos. No me canso de repetir que, bajo mi punto de vista, la forma óptima de ingerirlos es la siguiente: crudos, enteros, fermentados y provenientes de ganado que se alimenta con pasto. El proceso de fermentación descompone la lactosa, atenuando de este modo un azúcar potencialmente problemático y reduciendo el contenido en carbohidratos.
En el caso del chocolate, es necesario comenzar por la fermentación de los granos de cacao. Esto le da profundidad al color y enriquece el sabor, pero sobretodo, lo que consigue este proceso es destruir los taninos astringentes que se encuentran en el cacao crudo. Estos taninos confieren un sabor amargo, y ciertas personas experimentan reacciones negativas a los mismos. Si eres muy sensible al vino tinto y te suelen dar dolores de cabeza cuando lo bebes, es posible que tengas una sensibilidad a los taninos. Los mejores chocolates negros son el producto de una larga fermentación de los granos de cacao, eliminando la mayor parte de los taninos.


La fermentación también puede hacer que ciertos alimentos previamente incomibles o incluso peligrosos se vuelvan medianamente nutritivos. Por ejemplo, se pueden reducir bastante las lectinas, el gluten y los fitatos de los cereales al fermentarlos. No estoy proponiendo que volvamos a comer pan, pero si en algún momento te quieres dar el capricho, lo ideal sería hacerlo con un poco de pan de masa fermentada tradicional.
Incluso la soja se vuelve permisible con una fermentación apropiada. El natto es un acompañamiento japonés a base de soja fermentada, y es uno de los alimentos más ricos en vitamina K2 (Menaquinona-7 o MK-7), de la que he empezado a hablar en mi anterior artículo, un nutriente que es de suma importancia para la salud ósea, dental y cardiovascular.
La vitamina K2 también se vuelve más disponible con la fermentación. El queso curado de leche cruda tiene una gran cantidad de K2 (Menaquinona-4 o MK-4), así como el hígado y la mantequilla de vacas que se alimentan de pastos verdes. De nuevo, volvemos a la fermentación: la vaca se alimenta de hierba rica en vitamina K1, la fermentación en su sistema digestivo produce la K2, y nosotros la ingerimos al consumir su hígado o ciertos productos lácteos enteros.
Además de todo esto, los alimentos fermentados son la mejor fuente de probióticos. Ayudan a restaurar el equilibrio de bacterias en el sistema digestivo. Si padeces de estreñimiento, colon irritable, intolerancia a la lactosa o al gluten, candidiasis, alergias o asma, puedes estar seguro de que está relacionado con una falta de bacterias beneficiosas en el sistema digestivo. Los fermentos mejoran la función digestiva y nos ayudan a absorber los nutrientes, vitaminas y minerales que ingerimos. No se trata de algo mágico o milagroso, en realidad es muy sencillo: al introducir bacterias beneficiosas en nuestros cuerpos estamos restaurando un equilibrio de la flora intestinal que solía ser la norma para quienes se alimentaban con comida real y tradicional y se exponían a las bacterias de manera regular. Los alimentos fermentados simplemente abordan esa carencia que en nuestra sociedad es tan grave, pero no introducen nada nuevo a la fisiología humana.
¡Por si todo esto no fuera suficiente, fermentar es muy barato! Se puede hacer sin necesidad de accesorios sofisticados, y la mayoría de los ingredientes necesarios para estas recetas cuestan muy poco dinero.
Hemos estado consumiendo alimentos fermentados de forma voluntaria durante miles de años, y muchísimo más tiempo de forma accidental, y en mi opinión deberían de ser una parte fundamental de una alimentación ancestral, saludable y coherente.






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miércoles, 28 de mayo de 2014

Membrillos En Conserva - Compota

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Se puede servir como acompañamiento de cualquier carne roja, también se puede servir como postre con una cucharada de crema chantilly o helado, con queso Manchego o Mar del Plata.
Recomendamos no pelar el membrillo, ni sacar las semillas. Están equipadas con la pectina natural, si uno quiere tener mejor resultado, cortar los membrillos en rodajas de 1 cm. la noche anterior, poner en una olla y cubrir y añadir el resto de los componentes.

Ingredientes
  • 5-6 u. Membrillo grande, bien lavados y secados
  • 2 Frascos para preservar los membrillos (500 ml)
  • 1 1/2 lt. Agua
  • 1 taza Azúcar morena
  • 5 u. Anís Estrella
  • 7-8 u. Clavo de Olor
  • 3 ramas Canela 
  • 1 u. Limón cáscara y jugo
  • Unas cuantas hojas de romero fresco

Preparación
  • Precalentar el horno a 356°F-180°C, cortar el membrillo, sin pelar, en rodajas de 1 cm. de espesor.
  • Colocar el agua en un bowl, agregar al azúcar morena, la canela, el anís estrella, el clavo de olor, la ralladura y el jugo de limón.
  • Colocar las rodajas de membrillos mezclar y vaciar todo a una bandeja de horno.
  • Colocar por encima las hojas de romero y cocinar en el horno durante unos 45 minutos o hasta que el membrillo esté blando.
  • Retirar del horno y en caliente, colocar en los frascos, decorar con romero y el anís estrella, rellenar con el almíbar y cerrar los frascos apretando bien. Conservar en un lugar oscuro y fresco.


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lunes, 10 de febrero de 2014

Tomaticán

El Tomaticán es un guiso colonial, originario de la Capitanía de Chile. En la actualidad se consume principalmente en Chile y en la zona de Cuyo Argentina, zona que fuera parte de Chile durante la colonia.
Se trata de uno de los mejores representantes de la criolla de Chile, y de Cuyo al conjugar los ingredientes que traían los conquistadores españoles durante el siglo XVI y con los alimentos propios de la gastronomía mapuche autóctona.
Algunos aseguran que es una receta azteca que adoptaron los huarpes; otros, que la trajeron los europeos y se fusionó con lo criollo.

Tomatican Chileno

Ingredientes:
  • 2 choclos (desgranados)
  • 2 tomates (cortados en cubos pequeños)
  • 500 grs. de tapapecho o sobrecostilla (cortada en trozos pequeños)
  • 1 cebolla (corte pluma)
  • 2 papas (cortadas en cuartos)
  • 2 cucharadas de aceite
  • 1 diente de ajo
  • Sal
  • Pimienta
  • 1 taza de agua o caldo
Preparación:
  1. En una sartén con el aceite, freír la cebolla y, luego, añadir la carne. 
  2. Cocinar por 5 min. aprox. y agregar el tomate, el choclo, el diente de ajo, las papas y un poco de agua o caldo y aliñar con sal y pimienta. 
  3. Dejar cocinar por 20 min. a fuego medio, controlando que no se seque (de ser así, agregar otro poco de agua o caldo).
Consejos:
  • Al servir, acompañar con arroz o puré de papas.
Asi lo hicimos nosotros


Ingredientes
  • 2 cebollas cortadas en pluma
  • 250 grm de carne (posta, asiento) se cortan en tiritas
  • 2 tazas de choclo(maíz) picado
  • 4 tomates
  • 1 pimiento verde
  • orégano, ají color, ajo, pimienta y sal
Preparación
  • Sofreir la carne con cebolla y pimiento y aliños
  • Agregar el tomate y dejar cocinar por 15 minutos
  • Agregar el choclo dejar cocinar por unos 10 minutos (pueden cocinarlo con la coronta o marlo de choclo para que de sabor y luego lo retiran)

Tomatican Argentino

Ingredientes
  •  Aceite de oliva  
  • Cebolla 5  
  • Morrón rojo 2  
  • Salsa de tomate 1 litro  
  • Tomates 5  
  • Sal  
  • Azúcar 1 cdta  
  • Orégano  
  • Huevos 6  
  • Cebolla de verdeo 3  
  • Pan lactal 6 rodajas
  •  Pimienta
Procedimiento
  1. Transparentar las cebollas en una sartén con oliva, agregar los tomates en cubos y sin semillas ni piel (hacer una cruz en la parte trasera del tomate llevar a agua hirviendo por 20, 30 segundos, llevar a agua fría para cortar la cocción, sacarle la piel y las semillas y cortar en cubitos). 
  2. Agregar la salsa de tomate. 
  3. Adicionar la miga triturada de pan lactal, la cebolla de verdeo y los huevos. 
  4. Condimentar con sal, pimienta, orégano y pimentón dulce.


Ingredientes
(4 personas)
  • 100 g de grasa vacuna
  • 1kg de tomate fresco
  • 2 cebollas
  • ½ pimiento verde
  • 100 g de pan rallado
  • 5 ó 6 huevos
  • Sal y pimienta
  • 200 g de puré de tomate
Preparación
  1. En un disco de arado se dispone primero la grasa vacuna. Una vez derretida se ponen a freír por orden de cocción, primero el pimiento, en unos minutos la cebolla y luego el tomate fresco todos cortados rústicos, es decir, primero en rodajas y luego transversalmente. 
  2. En cuarto lugar se agrega la salsa de tomate y se deja todo cocinando un rato. 
  3. Cuando está bien amalgamado se agregan sal y pimienta blanca, tomillo, los huevos apenas ligados y al final el pan rallado.
  4. Queda con mucha consistencia, como una salsa espesa.

domingo, 9 de abril de 2000

Secretos de salud de los Hunzas

Los Hunzakuts o personas Hunza, son un pueblo étnicamente Burusho indígenas del valle de Hunza, en las montañas de Karakorum del norte de Pakistán. Ellos son descendientes de los habitantes del antiguo principado de la Hunza. El Burusho dicen ser descendientes de los soldados que vinieron a la región con el ejercito de Alejandro Magno ejército en el siglo 4 antes de Cristo.
Los Hunzas son ismaelitas musulmanes.
Grupos de investigación de ADN a la gente de Hunza los relaciona con Sinti Romani (gitanos) y los altavoces de Bartangi (lenguaje de Pamir), principalmente debido al marcador M124 (que define ADN-Y haplogrupo R2a), que está presente en alta frecuencia en las tres poblaciones. Sin embargo, también tienen una  contribución genética de Asia oriental, lo que sugiere que al menos algunos de sus antepasados ​​se origina al norte del Himalaya.
La leyenda local dice que Hunza puede haber estado asociado con el reino perdido de Shangri-La.
Se hacen llamar los Hunzas (pronunciado Hoonzas) y viven en lo que ha llegado a ser conocido como el techo del mundo - los picos de las montañas del Himalaya. Para ser más precisos, el país Hunza, está situado en el punto extremo norte de la India, donde las fronteras de Cachemira, China, India y Afganistán convergen. Se dice que este pequeño grupo de personas, con domicilio en un valle inaccesible unos 3.000 metros (9.000 pies) sobre el nivel del mar, son más o menos completamente aislado del mundo exterior.
Se suele caracterizar a los Hunza por una supuesta longevidad y larga esperanza de vida.
También se dice que son las personas más felices de la tierra.
Otro punto importante a entender es que la salud de los Hunzas no se caracteriza por la simple ausencia de enfermedad, aunque eso en sí mismo es un gran logro. Los Hunzas parecen poseer una energía inagotable y entusiasmo, y al mismo tiempo son sorprendentemente serenos. En comparación con la media de Hunza, un occidental de la misma edad - incluso uno que se considera muy conveniente - parece enfermizo. Y no sólo parece enfermizo, en realidad esta enfermo.


La longevidad excepcional

La esperanza de vida del occidental medio es de unos 70 años. La esperanza de vida de la media Hunza cae sobre una escala completamente diferente - que estas personas llegan tanto la madurez física e intelectual en la venerable edad de cien años! Este hecho pone de relieve el carácter relativo de lo que nos referimos como normal.
Como veremos un poco más adelante, la forma en que estamos condicionados a percibir el envejecimiento tiene un efecto determinante en la forma en que desarrollamos.
A cien años de edad, un Hunza se considera viejo ni siquiera ancianos. Aún más extraordinario es el hecho de que Hunzas permanecen sorprendentemente juvenil de todas las maneras, sin importar su edad cronológica es.
De acuerdo con un número de fuentes, no es raro que los 90 años de edad los hombres Hunza de tener hijos. Mujeres Hunza de 80 o más aspecto de no más de una mujer occidental de 40 - y no sólo cualquier mujer, pero uno que está en excelente forma.
También nos obligan a hacer la siguiente pregunta: ¿hay alguna técnica secreta que permite a estas personas a vivir tanto tiempo, y se quedan tan saludable? La respuesta es sí - los Hunzas saben algo que nosotros no. Pero no es sólo un secreto, hay muchos.
La primera, y sin duda el más importante de estos secretos se refiere a la nutrición. Curiosamente, el enfoque de Hunza se asemeja a la esbozada por Hipócrates, padre de la medicina moderna, que vivió hace más de 2000 años en la antigua Grecia. El precepto básico de su noción común de lo que constituye una dieta adecuada es simple: los alimentos que usted come es su mejor medicina.
Hay un dicho moderno, acuñado en los años sesenta: "Tú eres lo que comes".
Entonces, ¿qué comen los Hunzas?
Bueno, la base de la dieta de Hunza, que en gran medida es dictada por las condiciones climáticas y geográficas más duras de su país de origen, se puede resumir en una palabra: la frugalidad.
Hunzas comer sólo dos comidas al día. La primera comida que se sirve a las doce del mediodía, a pesar de los Hunzas son cada mañana a las 05 a.m. Esto puede parecer sorprendente, ya que la mayoría de los expertos en nutrición, aquí en el estrés al oeste de la importancia de un buen desayuno, a pesar de que nuestro estilo de vida es relativamente sedentaria compararon a la de los Hunzas, quien entablar exigente trabajo físico durante toda la mañana con el estómago vacío.
A diferencia de la mayoría de los occidentales, Hunzas comer principalmente para el establecimiento y mantenimiento de la salud y no para el placer, aunque son muy meticulosos al preparar su comida, que, por cierto, pasa a ser delicioso.
Además, los alimentos Hunza es completamente natural, sin aditivos químicos de ningún tipo. Desafortunadamente, ese no es el caso en lo que la mayoría de nuestros alimentos se refiere. Todo es tan fresco como pueda ser, y en su estado original, sin sal. El único "tratamiento" consiste en el secado de algunas frutas frescas en el sol, y la fabricación de mantequilla y queso de leche. No hay productos químicos o fertilizantes artificiales se utilizan en sus jardines. De hecho, es contra la ley de Hunza para pulverizar jardines con pesticidas. Renee Taylor, en su libro secretos de la salud de Hunza (Prentice-Hall, 1964) dice que la Mir, o gobernante de Hunza, se encargó recientemente por las autoridades paquistaníes para rociar las huertas de Hunza con pesticidas, para protegerlos de una invasión prevista de insectos. Pero el Hunzas no quiso saber nada de ella. Se negaron a usar el pesticida tóxico, y en su lugar rociaron sus árboles con una mezcla de agua y ceniza, que protegía adecuadamente los árboles sin envenenar la fruta y todo el entorno, en una palabra, los Hunzas comen como viven -. Orgánicamente.
El Hunzas, a continuación, comer muy poco. Pero, ¿qué es lo que comen?
Pues bien, una gran parte de su dieta se compone de granos: cebada, mijo, alforfón y trigo.
También se alimentan de frutas y verduras en una base regular. En su mayor parte, estos se consumen frescos y crudos, aunque algunas verduras se cuecen durante un tiempo corto. Sus frutas y verduras preferidas son las patatas, judías verdes, guisantes, zanahoria, nabo, calabaza, espinaca, lechuga, manzanas, peras, melocotones, albaricoques, cerezas y moras. También tienen un especial cariño a huesos de albaricoque. (Puede obtener semillas de albaricoque en su tienda de alimentos saludables, quedan sólo los secos los que no tienen todas las enzimas importantes aniquilado). Las almendras se comen todo, o se utilizan para hacer aceite a través de un proceso que se ha transmitido de generación en generación.
La leche y el queso son importantes fuentes de proteínas de origen animal. Carne, aunque no elimina por completo, se consume sólo en muy raras ocasiones, reservado para ocasiones especiales como bodas o fiestas. Este hecho es sin duda una de las razones por las que los Hunzas tienen tales sistemas digestivos sanos. Incluso cuando se sirve la carne, las porciones son muy pequeñas: la carne se corta en trozos pequeños y guisado por un largo tiempo. Carne de vaca y cordero se usan muy poco - pollo es su fuente más común de proteína animal.
Lo importante a recordar es que aunque los Hunzas no son totalmente vegetariana, la carne constituye una mínima parte de su dieta diaria.
En general comen carne sólo una vez por semana, si es que a menudo, y vivan más tiempo y mantenerse saludable que nosotros.
Como granos, frutas y verduras, yogur es también un elemento básico de la Dieta Hunza. Yogurt, que repone la flora intestinal, es muy beneficioso para el organismo humano. Búlgaros, que también comen un montón de yogur, son otras personas que viven hasta una edad avanzada. Bulgaria cuenta con 1.666 centenarios por cada millón de habitantes, mientras que aquí en el oeste el número es sólo el 9 por millón de habitantes.
Las nueces, avellanas, almendras, hayucos, etc. también comprenden una parte importante de la dieta de Hunza. Junto con fruta, o mezclado en ensaladas, frutos secos constituyen a menudo una comida completa.
No hay discusión de la dieta Hunza estaría completa sin mencionar su pan especial, llamado 'chapati ", que se come junto con cada comida. Puesto que se utiliza tan a menudo, sería lógico concluir que se trata de un factor determinante - o al menos una muy importante - en la causa de su sorprendente longevidad (Hay un par de recetas incluye a continuación)..
Los especialistas consideran que es este pan especial que dota a 90 años de edad, los hombres de Hunza con su capacidad para concebir hijos, algo que no tiene precedentes aquí en el oeste. De hecho, el pan chapati contiene todos los elementos esenciales. Se puede hacer a partir de trigo, mijo, trigo sarraceno o harina de cebada, pero lo que es más importante es que la harina es todo, es decir que no es refinado, y no ha tenido su germen quitado, una práctica común aquí en el oeste. Es esta parte de un grano que le da su poder de reproducción, así como su color marrón. Por desgracia, los occidentales tienden a asociar la blancura de la harina con la pureza, algo que es completamente falso. Además, dejando las marcas intactas germinales almacenamiento de productos a base de harina más difícil. Esto presenta un problema para la industria alimentaria, que prefiere el uso de harina blanca refinada a pesar de que ha sido despojado de la mayor parte de sus nutrientes.
El germen de los granos tiene propiedades nutritivas sorprendentes. Por un lado, que contiene todo el contenido de un grano de vitamina E. Esta vitamina desempeña un papel importante en el mantenimiento de las funciones sexuales en los seres humanos y los animales, y como ustedes saben, la actividad sexual, lo que está directamente relacionado con el buen funcionamiento del sistema hormonal, es vital para la salud.


Pan Hunza

La Preparación de estos panes no toma mucho tiempo, alrededor de una hora en total. La primera cosa es comprar un poco de harina recién molida. Una mezcla de trigo y el trigo sarraceno es excelente. Utilice un tercio de harina de trigo, y dos tercios de harina de trigo sarraceno.
El típico pan hunza es hecho cada día a partir de granos trigo, cebada, trigo sarraceno (alforfon) y mijo. Estos deliciosos panes sin levadura son una parte importante de una dieta nutritiva de granos, frutas, frutos secos y verduras. Beben grandes cantidades de agua fresca proveniente de los glaciares, de color lechoso, rica en minerales y polvo de roca.

Pan Chapati Hunza

Ingredientes
-20 chapatts-
  • 2 tazas de harina de trigo integral, o mezcla de harinas
  • Sal vegetal 1/2 cucharadita de sal marina yodada (A pesar de que tienen una dieta rica en minerales, yodo es rara en lugares alejados del marinos y peces)
  • 1/4 a 1 taza de agua
Preparación
  1. Mezclar la harina y sales juntos. 
  2. Añada el agua suficiente para hacer una masa muy rígida. 
  3. Amasar la masa sobre una superficie ligeramente enharinada hasta que quede suave y elástica. 
  4. Cubrir con un paño húmedo, dejar de lado durante 30 minutos. 
  5. Divida la masa en una bolas pulgadas. 
  6. Enrolle en rodajas muy finas, cerca de 8 pulgadas de diámetro. 
  7. Hornear durante 10 minutos en una plancha caliente ligeramente engrasada a fuego lento. 
  8. Gire a menudo. 
Pan de Mijo hunza

Ingredientes
  • 1 taza de harina de mijo
  • 1 taza de zanahoria rallada
  • 1 cucharada de miel
  • Sal vegetal 1 cucharada / sal yodada
  • 2 cucharadas de aceite vegetal
  • 2 huevos
Preparación
  1. Combine en Bowl: Harina de miel de aceite zanahorias y sal. 
  2. Mezclar bien, luego añada 3/4 taza de agua hirviendo a la mezcla. 
  3. Batir las yemas de huevo y añadir 2 cucharadas. de agua fría, continúe batiendo y agregue a la mezcla. 
  4. Incorpore los huevos batidas tieso y cocer en una sartén caliente con aceite a 350°F/180°C durante unos 40 minutos.

Los Hunzas son incondicionales de su preferencia y no comen cualquier otro tipo de pan.
La energía y la resistencia de los Hunzas probablemente pueden ser acreditados como mucho a lo que ellos no comen como lo que comen. En primer lugar, que no comen una gran cantidad de nada. El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos estima que la ingesta media diaria de alimentos para los estadounidenses de todas las edades asciende a 3.300 calorías, con 100 gramos de proteína, 157 gramos de grasa y 380 gramos de hidratos de carbono, por el contrario, los estudios realizados por médicos paquistaníes muestran que los hombres adultos de Hunza consumen un poco más de 1.900 calorías diarias, con sólo 50 gramos de proteína, 36 gramos de grasa, y 354 gramos de hidratos de carbono. Tanto la proteína y la grasa son en gran parte de origen vegetal (Dr. Alexander Leaf, National Geographic, enero de 1973).
Eso equivale a sólo la mitad de la proteína, un tercio de la grasa, pero aproximadamente la misma cantidad de hidratos de carbono que los occidentales comen. Por supuesto, los hidratos de carbono que los Hunzas comen hidratos de carbono es indefinido o complejo que se encuentra en frutas, verduras y granos, mientras que los occidentales comen en gran medida nuestros hidratos de carbono en forma de azúcar blanco nutritionless y harinas refinadas.
Tomemos un momento para resumir los principios y los ingredientes de la dieta Hunza.
  1. Primera regla: frugalidad. Aquí, en Occidente la gente come demasiado - demasiado mucho - dos o tres veces más de lo que nuestro organismo necesita en realidad. Y no estamos hablando de personas que tienen un problema de peso tampoco. Los Hunza comen sólo dos comidas ligeras al día a pesar de que realizan un trabajo físico muy laborioso.
    De hecho, una excelente manera de regenerar el organismo y dar a su sistema digestivo un descanso es ayunar, o beber solamente jugo, un día a la semana.
    Si usted decide ayunar, asegúrese de estar supervisado adecuadamente por un profesional de la salud competente.
  2. Regla número dos: hacer que las frutas y verduras frescas en una parte importante de su dieta. Coma la mayoría de las verduras crudas, o muy ligeramente cocidas al vapor. Disminuya el consumo de carnes, y tratar de preparar su propio pan chapati (si usted no tiene el tiempo, al menos sustituir el pan blanco por pan hecho de harina de grano entero).
  3. Regla número tres: un ayuno de un día a la semana, y mantener una dieta frugal basada en los principios de Hunza para el resto de la semana, será cierto para prolongar su vida y mantenerse saludable. De hecho, es probable que sentirse completamente rejuvenecido, tanto física como mentalmente.
El ejercicio físico diario

Otro gran secreto de la salud Hunza se refiere a la considerable cantidad de tiempo de cada día dedicado al ejercicio físico. La mayor parte del ejercicio se realiza al aire libre con el fin de tomar ventaja del aire puro de la montaña, que en sí mismo tiene un efecto beneficioso sobre la salud.
Aunque una gran parte de su día se pasa al aire libre, trabajando en el campo, los Hunzas hacen mucho más que eso. Por un lado, toman caminatas regulares - una caminata de 15 o 20 kilometros se considera bastante normal. Por supuesto que no caminan esa distancia todos los días, pero al hacerlo no requiere ningún esfuerzo especial. También debe tener en cuenta que los senderos de montaña son mucho más exigente que los caminos sobre terreno plano.
Una cosa que el estilo de vida de Hunza hace es probar que el ejercicio es muy importante para la salud.
Caminar durante una hora cada día, algo que la mayoría de las personas pueden manejar, es excelente para su cuerpo y su mente. De hecho, caminar es la forma más simple, menos costoso y más accesible de ejercicio que hay. Y al contrario de lo que puedas pensar, proporciona un entrenamiento completo.
Además de ejercicio físico diario, los Hunzas practican ciertas técnicas de yoga básicos, especialmente la respiración yóguica, que es lenta, profunda y rítmica, y que hace uso de toda la cavidad torácica.
Otra técnica relacionada con yoga-valiosa utilizada por los Hunzas se refiere al arte de la relajación. La mayoría de los occidentales ni siquiera son conscientes de que están viviendo en un estado casi constante de estrés.
La relajación es la clave para la salud, y los Hunzas, tanto jóvenes como mayores, lo practican con regularidad, haciendo sesiones de meditación cortos varias veces al día.
A pesar de que trabajan muy duro durante muchas horas cada día, los Hunzas estan familiarizados con el arte de la gestión de la relajación y la energía. Por un lado, tienden a trabajar a un ritmo lento y constante en lugar de en las explosiones frenéticas. Esto ahorra tiempo y energía en el largo plazo. Saben que se puede trabajar mucho más tiempo si no están tensos, nerviosos. El resultado de la tensión es una pérdida considerable de energía.
Además de trabajar poco a poco, tomar breves pero regulares descansos, durante el cual se practican diversas técnicas de meditación y relajación. Aunque estos ejercicios toman sólo unos minutos, son increíblemente eficaz para recargar energía.
No toman cafe ni encienden un cigarrilo, los cuales drenan la energía en el largo plazo, a pesar de que pueden tener un efecto estimulante temporalmente.
Cualquiera que haya tenido un poco de entrenamiento puede entrar rápidamente en un estado de relajación profunda. Para el Hunzas, la relajación es esencial. Durante sus pausas no hablan, pero en su lugar se centran hacia el interior. Tomando sólo veinte respiraciones profundas es suficiente para regenerar su mente y su cuerpo.
Para los Hunzas, sabiendo cuándo tomar un descanso y el uso del tiempo de relajarse es instintivo. Aquí, en occidente, parece que se ha perdido el contacto con nuestros instintos. El resultado desafortunado, ya menudo trágico es que el cuerpo, en un intento de reclamar el descanso que necesita tan desesperadamente, con el tiempo se niegan a funcionar por completo. En otras palabras, se enferma, sufre una crisis nerviosa o peor - un ataque cardíaco fatal.
Un día ordinario Hunza comienza temprano - alrededor de 05 a.m. En realidad, se levantan con elsol se van a la cama por la noche por el simple motivo de que no poseen los medios artificiales de iluminación - ni electricidad, ni gas, ni petroleo-. Por otra parte, están en perfecta sintonía con la naturaleza.
Las horas más profundas de regenerar el sueño se producen antes de la medianoche.
Los Hunzas no parecen preocuparse por el futuro, ni se cargan con preocupaciones sobre el pasado. Ellos viven en el momento presente. Y sólo en el presente existe esa eternidad.
La duda y el miedo al fracaso, que tienden a socavar el bienestar de muchas personas, son desconocidos para los Hunzas.
Los Hunzas parecen ser completamente inmune a este tipo de problemas de salud relacionados con el estrés. Están perfectamente adaptados a su entorno, y a su modo de vida. En algunos aspectos, son como niños, feliz en el momento presente, no está preocupado por el futuro, pero, al mismo tiempo poseen la sabiduría de los sabios. Somos el espejo de nuestros pensamientos. La serenidad y la vitalidad de los Hunzas demuestra que dominan sus pensamientos y poseen paz de mente.

Los hunza: ¿qué es verdad y qué falso del mito?

A 2.400 metros de altura, en el valle del río Hunza, en los Gilgit-Baltistán de Pakistán, habitan los wakhi y los burusho, dos pueblos a los que se les designa con el término hunzakuts o hunza.

Según muchos autores, el secreto de los hunzakuts se encuentra en una dieta basada en frutos e hidratos de carbono, sin apenas proteínas. En verano comen frutas y verduras crudas; en invierno, albaricoques secos, granos germinados y queso de oveja. Además, dicen llevar un estilo de vida muy activo, incluso las personas de más edad, y no tienen ningún problema en darse un chapuzón, aunque el termómetro marque varios grados bajo cero.

Si algo deja claro el mito de los hunza es que así como no es oro todo lo que reluce, tampoco hemos de creernos todo lo que se publica en Internet. Porque, aunque muchos medios de comunicación se han hecho eco de la supuesta eterna juventud de los hunza, en otros se recogen las declaraciones del Dr. John Clark, que estuvo 20 meses viviendo con ellos, y que en su libro Lost Kingdom of the Himalayas afirma que los hunza padecen las mismas enfermedades que otras poblaciones vecinas. Además, Clark señala que no tienen un calendario establecido y calculan su edad no por los años transcurridos desde su nacimiento, sino como una estimación de su sabiduría o su liderazgo dentro del grupo.

Es cierto que es un pueblo especial si lo comparamos con sus vecinos. Aparte de una apariencia caucásica, los hunza tienen una de las tasas de alfabetización más altas en comparación con otros distritos similares en Pakistán. Se trata de un pueblo que se caracteriza por su cordialidad, cortesía y tolerancia. Pero también existen tradiciones orales que narran los orígenes de las familias reales de la zona, enfrentadas en guerras y unidas en alianzas mediante conocidos intercambios de princesas, costumbre arraigada en todas las regiones colindantes.

La mujer mantiene una independencia y estatus dentro de la tribu ya que tiene la misión de conservar y almacenar los alimentos, función vital, pues si se gasta demasiado alimento en verano puede haber escasez durante el invierno. Y aunque los hunza son musulmanes, no exigen a las mujeres usar un velo que les cubra el rostro.


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