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viernes, 5 de septiembre de 2014

Vinagre de manzana

Al igual que el jugo de manzana, los mejores vinagres de sidra de manzana son orgánicos, sin filtrar y cruda (no pasteurizada). 
Afortunadamente, es muy fácil y muy barato de hacer. Solo se necesita un poco de tiempo para fermentar de forma natural. Esto varía dependiendo de cuál método elija para su uso.
El primer método utiliza las sobras - Núcleos y cáscaras de manzana. El segundo método utiliza manzanas enteras.


Método uno - Haga Vinagre de recortes de manzana 
Este método utiliza restos de manzanas, como las cáscaras y núcleos. Me gusta este método porque puedo comer mis manzanas y hacer vinagre también. También es más rápido, teniendo en torno a dos meses para completar el proceso.
Usted necesitará:
  • 1 tazón grande (de 2 litros) o frasco de boca ancha  esterilizado
  • Trozos de manzana, los núcleos y las cáscaras de manzanas orgánicas
  • 1 trozo de una gasa para cubrir la jarra para mantener alejados a los insectos.
Procedimiento:
  • Primero agregue los trozos en un recipiente sin tapar para que le tome el aire y se ponga marrón.
  • Después de esto añadir los trozos de manzana a su recipiente más grande y llenar con agua. Tapar el recipiente 
  • Puede seguir añadiendo trozos unos días más, si quiere. Si usted va a hacer esto, sin embargo, asegúrese de no llenar el frasco, deje un poco de espacio para los nuevos restos. 
  • Cubrir con la gasa y colóquela en un lugar cálido y oscuro. Un armario para bombonas de agua es perfecta. 
  • Espere unos días y verá formas de espuma de color grisáceo en la parte superior. Cuando esto ocurre, dejar de añadir trozos y dejar el frasco por un mes más o menos para fermentar. 
  • Después de aproximadamente un mes, usted puede comenzar a probarlo. Cuando es lo suficientemente fuerte para usted, colar los restos de la manzana de la botella. 
  • Está bien si su vinagre está turbio, habrá un poco de sedimento de las manzanas. Está todo bien. Si no le gusta esto vuelva a colarlo a través de un filtro de papel para café y va a eliminar la mayor parte de los sedimentos.

Segundo método - Hacer vinagre de manzana con manzanas enteras

Este método utiliza manzanas enteras, orgánicas y tarda unos 7 meses para fermentar en vinagre.
Necesitarás:
  • 10 manzanas enteras cultivadas orgánicamente  
  • 1 tazón de vidrio, y más tarde un recipiente de vidrio grande (2 litros) esterilizados 
  • 1 pedazo de gasa para cubrir.
Procedimiento:
  •  Lave las manzanas y cortar en cuartos. Opcionalmente puede agregar el núcleo y la cáscara. Si usted tiene muchas sobras se puede utilizarlo para hacer vinagre de sidra de manzana por el método de uno, de arriba. 
  • Deje que el aire entre a las manzanas y se vuelvan marrones. Luego ponerlos en el recipiente más grande y cubra totalmente con agua. 
  • Cubra el tazón con la gasa y dejar en un lugar cálido y oscuro durante 6 meses. Una vez más, un armario es ideal. 
  • Después de los 6 meses, verá una espuma de color grisáceo en la superficie del líquido. Esto es normal. Colar el líquido a través de un filtro de café en el tazón, agregar mas agua y se deja durante otros 4-6 semanas, cubiertos con la gasa.




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martes, 2 de septiembre de 2014

Alfeñique

Alfeñique es una palabra que viene del idioma español en el continente europeo cuya primera etimología conocida se encuentra en la palabra sánscrita: phaṇita con la cual se alude al concentrado de guarapo; luego pasó al persa, del persa al árabe clásico como fānīd y de allí al árabe andalusí fa[y]níd con el artículo árabe al antepuesto. Entre los varios significados de la palabra alfeñique está el que describe a una pasta de azúcar utilizada para elaborar dulces tradicionales. Tal pasta de azúcar, una especie de turrón, suele ser amasada con aceite de almendras dulces.
Los alfeñiques son unos caramelos duros en forma retorcida elaborados a partir de la melaza, o también conocido como jugo o miel de caña.



Ingredientes
  • 1/2 kilogramo de azúcar
  • jugo de 1 limón
  • 2 cdas de miel
Preparación
  1. Colocamos todos los ingredientes en una cacerolita y los cubrimos con agua. 
  2. Hervimos la mezcla hasta obtener un almíbar a punto bolita, espeso pero no duro. 
  3. Retiramos la cacerola del fuego y removemos hasta que tome consistencia. 
  4. Untamos con manteca una fuente, volcamos la pasta, la emparejamos y la dejamos enfriar. 
  5. Cortamos tiritas de masa, las enrollamos como caracolitos o las atamos para formar un nudito



Ingredientes:
  • 1 ½ kg de azúcar
  • 1 clara de huevo
  • 1 cucharadita de jugo de caña de azúcar
  • 1 cucharadita de aceite de oliva
  • ½ cucharadita de vainilla
  • Azúcar pulverizada
Preparación:
  1. Mezcle todos los ingredientes con suficiente agua para formar un almíbar, cocine a fuego fuerte y sin revolver hasta que llegue al punto de hilo, esto es que al echar un poquito en un recipiente con agua fría los hilos se quiebren. 
  2. Baje de fuego y vierta sobre una superficie húmeda, mójese las manos y extienda la melcocha, luego corte en tiritas, estirare y retuerza. 
  3. Espolvoree con el azúcar, deje enfriar.


Alfeñique Mexicano

Los aztecas hacian figuras para sus ofrendas de amaranto y otras pastas comestibles, se dice que estos son los primeros alfeñiques que conocieron los habitantes de nuestro continente.
Luego las monjas de los conventos relacionaban al alfeñique como figura tradicional de los meses de noviembre y diciembre en las celebraciones del día de muertos, así como en las posadas y la cena de navidad.
Comúnmente sus formas son: Calavera, ataúdes con su calavera dentro, angelitos, animalitos y frutas.
En cada estado de la República mexicana los alfeñiques se hacen de distinta manera:
En Puebla son en forma de calaveras, cajitas de muertos o sepulcros, su ingrediente principal es la almendra, el cacahuate o la semilla de calabaza mezclada con azúcar y huevo al estilo del mazapán.
En Oaxaca las formas del alfeñique es de calaveritas, coronas, cruces y muertitos, hechos de azúcar cristalizado con miel en el centro.
Las formas de ataúd, carros con muertes, venados y calaveras de azúcar de pasta blanca son del Estado de México.
En el DF se hacen las calaveras de azúcar natural, de chocolate y paletas en forma de calaveras.
También existen otros tipos de dulces como la cajeta de camote (puré de camote morado), calabaza en tacha, el dulce de calabaza cocida con algunas frutas como guayaba y caña, el dulce de tejocote y guayaba; se les puede agregar canela, clavo o anís para darles determinado sabor.
Los dulces del Día de Muertos les fascinan a los niños, al desmontar el altar se dan un gran festín. Son por otro lado una muestra de la cultura y tradición de muchos años en México, conservémosla y no la cambiemos por la de otros países pues nos identifican y hacen únicos.

Ingredientes
  • 2 tazas de azúcar glas.
  • 1 clara de huevo.
  • 1 cucharada sopera de miel de maíz.
  • 1/2 cucharada cafetera de vainilla.
  • 1/3 de taza de fécula de maíz.
  • Colorantes vegetales comestibles( Se consiguen el tiendas de materias primas).
Utensilios
  • Recipiente de vidrio o de plástico con capacidad de 2 litros.
  • Cuchara o pala de madera.
  • Un colador.
  • Un pincel fino.
Preparación
  1. Mezcla en el recipiente la miel, la vainilla y la clara de huevo.
  2. Cierne el azúcar glas con el colador y añádela a la mezcla anterior.
  3. Una vez incorporados los ingredientes, amasa hasta formar una bola. En una mesa limpia o cualquier superficie plana espolvorea con fécula de maíz y extiende la masa hasta que quede suave y manejable (como la masa para tortillas).
  4. Forma figuras pequeñas a tu gusto como cruces, ataúdes, calaveras, platos con comida, animales, frutas o canastas con flores.
  5. Pónlas a secar sobre la mesa por tres horas. Ya que estén secas píntalas con los colorantes vegetales.
  6. Para que tus alfeñiques se conserven por más tiempo (máximo dos meses), guárdalos en bolsas de papel o de plástico en un lugar fresco y seco.
  7. También de esta misma forma se pueden elaborar adornos navideños, haciendo un orificio en la figura antes de ponerla a secar para poder colocarle un hilo y colgarla.
Alfeñique Peruano

Ingredientes:

  • 1 bola de chancaca
  • 1 tza. de agua hervida
  • 1 cda. de granitos de anís
  • Jugo de limón al gusto
  • Maní

Preparación:

  1. Lo primero que vamos a hacer es trozar la bola de chancaca y ponerla a hervir en una olla con el agua hasta que se forme una especie de miel. Luego la vamos a colar con un paño limpio para verterla en otra olla hasta que rompa hervor de nuevo hasta que se forme una mezcla mucho más espesa denominada melcocha. Cuando esté a punto es el momento de agregar el maní y el jugo de limón con el anís. Vaciamos la preparación en una bandeja engrasada, de preferencia con aceite natural, que no sea de oliva porque tiene un sabor muy fuerte y característico. Dejamos entibiar.
  2. Ahora que ya está tibio comenzamos a manipular la masa con las manos también engrasadas, las veces suficientes hasta que se vuelva blanco para luego cortarlo y servirlo en porciones o darle la forma que nosotros queramos. Eso fue todo por hoy, queridos lectores, estos son nuestros dulces peruanos, los que marcan nuestras vidas y de paso, las encantan.



Alfeñique Argentina Tucuman



miércoles, 27 de agosto de 2014

Hummus y Tahini

El hummus (árabe: حمٌص; hebreo: חומוס; griego, Χούμους) es una pasta de garbanzos con zumo de limón, una crema denominada tahina (pasta de semillas desésamo) y aceite de oliva, que según la variante local puede llevar además otros ingredientes como ajos, pimentón (generalmente vertido al servirse), etc.
Sabemos que los garbanzos se utilizan con bastante frecuencia desde hace más de 7.000 años.
Es un plato muy popular a lo largo y ancho de todo Oriente Medio, incluidos Israel, Líbano, Palestina, Turquía, Grecia, Siria, Armenia y Chipre, aunque el hummus que se consume en Grecia es bastante distinto del que se encuentra en el mundo árabe y en Israel. El hummus parece tener como origen el Antiguo Egipto y su preparación era muy diferente a la actual, servida en porciones pequeñas sobre una pieza de pan.

La tahina o tahini (en árabe, طحينية; en hebreo, טחינה; en turco, tahin) es una pasta hecha a partir de semillas de sésamo (también llamado ajonjolí) molidas que interviene como ingrediente en varios platos de Oriente Medio.

Es un ingrediente esencial del hummus (puré de garbanzos) y del baba ganush (puré de berenjenas). Puede tomarse también untada en pan y aliñada, y con frecuencia se diluye en zumo de limón y agua, con adición opcional de ajo, para formar una salsa que acompaña diversos platos, como las brochetas de carne (los llamados pinchos morunos), la carne asada (shawarma), las croquetas de garbanzos o habas (faláfel), ensaladas, etc.

En Turquía, la tahina mezclada con pekmez (algo como sirope o arrope) se consume comúnmente como desayuno de invierno.

Es el ingrediente principal del halva de tipo Mediterráneo y Balcánico.

Para hacer Tahini 

Ingredientes
  • 200 gramos de semillas de sésamo crudas (a ser posible ecológicas), 
  • 50 gramos de aceite (sésamo, girasol, semillas de uva, oliva...).
Elaboración
  1. Pon una sartén muy amplia, para que las semillas se puedan extender bien, a calentar a temperatura media-alta. Cuando esté caliente incorpora las semillas y tuéstalas moviéndolas con asiduidad para que se hagan de forma homogénea. Deja que tomen color y desprendan su delicioso aroma, entonces estarán listas.
  2. Si prefieres tostar las semillas de sésamo en el horno, hazlo a 180º C, en la bandeja bien extendidas y durante unos cinco minutos.
  3. Vierte las semillas de sésamo en el recipiente de la procesadora, para nosotros es preferible triturar cuando están calientes porque se favorece la extracción de su aceite. En principio se obtendrá una pasta muy densa, es momento de aligerarla (es opcional) añadiendo un poco de aceite.

Receta del Hummus

La receta básica del Hummus es una mezcla de garbanzos cocidos con tahina, ajo y zumo de limón en proporción variable, aunque una base habitual es: 500 g de garbanzos, una o dos cucharadas soperas de tahina, dos o tres cucharadas soperas de aceite de oliva, un diente de ajo y el zumo de medio limón. Se hace con ello un puré de cierta consistencia, al que se añaden sal y especias como comino, coriandro o alcaravea si se desea. En el momento de servir (frío o tibio), se añade pimentón. En ocasiones, previamente se frotan los garbanzos cocidos dentro de su agua de cocción para que se desprenda la piel, que se retira. El hummus queda entonces más fino.
La fina textura de este puré hace que los cocineros de todo el mundo ofrezcan diversas variantes dependiendo de las costumbres y la sencillez. Es una preparación que se sirve habitualmente expandida en un plato y fría, acompañada de porciones de pan de pita que se emplea como elemento para mojar, o de verduras y hortalizas frescas. Algunas versiones más modernas emplean en lugar de pan pita unas tortillas chip. La versión crudivegetariana simplemente sustituye los garbanzos cocidos por garbanzos germinados. Es frecuente servir este plato como un desayuno. Es un plato muy empleado en las cocinas vegetarianas, veganas y crudivegetarianas.

Ingredientes: (4 Personas)
  • Medio kilo de garbanzos (Dejar en remojo la noche anterior) ó un tarro de garbanzos cocidos
  • Zumo de 2 limones (o según gusto)
  • 3 cucharadas de tahini
  • 3 dientes de ajo, aplastado
  • 1 cucharadita de sal
  • Aceite de oliva
  • Perejil fresco
Preparación:
  1. Cocer los garbanzos con sal durante 1 hora. Escurrir los garbanzos (Reservar una taza del agua de la cocción). Pasar los garbanzos por una batidora con el agua de la cocción hasta crear un pure homogéneo.
  2. Añadir el Tahini, los dientes de ajo pelados y machacados, añadir el zumo de limón y la cucharada de sal. Mezcle entre 3-5 minutos hasta que quede una consistencia suave.
  3. Colocar en un plato para servir, y crear un hueco en el centro del humus.
  4. Agregue una pequeña cantidad (1-2 cucharadas) de aceite de oliva virgen. Adorne con el perejil (opcional). Sirva inmediatamente con pan de pita fresco, cálido o tostado, o cubra y refrigere.
Variaciones
  • Para elaborar un hummus picante, añadir un pimiento rojo de Chile o  guindilla o una pizca de pimienta de cayena o pimienta negra.
  • Otra opción para el hummus muy sabrosa es añadir encima carne picada rehogada con piñones fritos.
Hummus Almacenamiento
  • El Hummus se puede refrigerar hasta 3 días y se puede guardar en el congelador durante un máximo de tres meses. Añadir un poco de aceite si le queda un poco seco.



viernes, 25 de julio de 2014

Yogurt

El origen del yogurt se sitúa en Turquía aunque también hay quien lo ubica en los Balcanes, Bulgaria o Asia Central. Su nombre tiene el origen en un término búlgaro: “jaurt“. Se cree que su consumo es anterior al comienzo de la agricultura.
Los pueblos nómadas transportaban la leche fresca que obtenían de los animales en sacos generalmente de piel de cabra. El calor  y el contacto de la leche con la piel de cabra propiciaba la multiplicación de las bacterias ácidas fermentaban la leche. La leche se convertía en una masa semisólida y coagulada. Una vez consumido el fermento lácteo contenido en aquellas bolsas, éstas se volvían a llenar de leche fresca que se transformaba nuevamente en leche fermentada gracias a los residuos precedentes.

Debido a su agradable sabor y a la facilidad que ofrecían para su transporte y conservación, estos productos se convirtieron en elemento fundamental para la alimentación local, por lo que no es de extrañar que justo ahí se acuñaran términos como yogurt (de origen árabe) o "leche búlgara". Asimismo, fue a través del consumo habitual que estos pueblos descubrieron virtudes mayores en los fermentos, como ayudar al buen funcionamiento del sistema digestivo y contribuir a la prevención de enfermedades intestinales.

La fama y buenos comentarios sobre los derivados lácteos llegaron a otras regiones del mundo, donde también comenzaron a producirse. Así, el "dahi", originario de la India, era y es considerado alimento de dioses debido a la sensación de bienestar y adecuado funcionamiento intestinal que genera, mientras que múltiples médicos de la Grecia antigua emplearon al yogurt en el tratamiento de problemas estomacales, males del hígado y tuberculosis (enfermedad de las vías respiratorias que se manifiesta con tos persistente, expectoraciones con sangre, pérdida de peso y fiebre), considerándolo un "alimento milagroso". Por su parte, Genghis Khan, el célebre emperador mongol del siglo XIII, alimentaba a su invencible ejército con "kumis", tipo de bebida láctea con ligero contenido alcohólico.

Cabe señalar que aunque el yogurt es el alimento de su tipo más popular en el mundo, existen otros fermentos de leche cuyas características, textura y sabor dependen del proceso de elaboración, ingredientes y hasta el tipo de microorganismos involucrados. Entre las bebidas de este tipo más afamadas encontramos el "mazum" en Armenia, "masslo" en Irán, "giooddon" en Cerdeña (Italia), "filmjolk" en Suecia y "kéfir", del sur de Rusia, que comienza a ser más popular, pues es muy agradable al paladar y auxilia en el tratamiento de anemia (baja de hemoglobina o proteína que ayuda a transportar oxígeno en la sangre debido a mala absorción intestinal de nutrientes como hierro, ácido fólico y vitamina B12) así como en numerosos trastornos intestinales.

El yogurt se convirtió en el alimento básico de los pueblos nómadas por su facilidad de transporte y conservación. Sus saludables virtudes eran ya conocidas en la Antigüedad. Unos siglos más tarde se descubriría su efecto calmante y regulador intestinal. Metchnikoff, que recibió el premio Nóbel en 1908, fue el primer científico en intuir los efectos del yogurt en la flora intestinal. Demostró que el yogurt contenía bacterias capaces de convertir el azúcar de la leche -lactosa- en ácido láctico y que este ácido hacía imposible el desarrollo de bacterias dañinas en el intestino derivadas de la descomposición de los alimentos. También descubrió la enorme cantidad de vitaminas del grupo Bque contiene el yogurt.

Otro paso importante se dio en 1930, cuando el doctor japonés Minoru Shirota descubrió nuevas cepas o grupos de bacterias benéficas para el ser humano que no sólo generaban ácido láctico, sino que al consumirlas en cantidades importantes lograban alojarse en el intestino por tiempo determinado y colaborar directamente con la flora intestinal (microorganismos que se encuentran en todo el sistema digestivo y que ayudan a asimilar alimentos y prevenir infecciones). El mismo especialista inició la comercialización de bebidas con estos microorganismos en 1935, pero la Segunda Guerra Mundial frenó el arranque de su naciente industria y tuvo que esperar hasta el decenio 1950-60 para reiniciar su evolución.

El auge de los fermentos lácteos se ha elevado gradualmente desde los años 60 hasta alcanzar amplia demanda a partir de la última década del siglo XX gracias a innovaciones tecnológicas que mejoraron los procesos de fabricación, pero también debido a la creciente población de individuos preocupados por llevar una dieta saludable y a la competencia entre distintas marcas y laboratorios, los cuales se dedican a perfeccionar el cultivo de diferentes familias de Lactobacillus, como acidophilus, johnsonii, casei, fermentum, crispatus, reuteri, rhamnosus o plantarum.

Aunque la consistencia, sabor y aroma pueden variar de una región a otra, el yogurt se consume en todo el mundo. Es usado en la mayoría de los casos para postres, desayunos o platos de acompañamiento.

El yogur es un producto popular entre los consumidores, que se obtiene de la fermentación de la leche por microorganismos específicos (streptococcus, thermophilus y lactobacillus bulgaricus). Tiene la característica de ser altamente nutritivo sabroso y fácil digestión. Su consumo en la actualidad se ha llevado en aumento por lo que el mercado lo demanda. Las bacterias ácido-lácticas constituyen un vasto conjunto de microorganismos benignos, dotados de propiedades similares, que fabrican ácido láctico como producto final del proceso de fermentación.

Gracias a la elaboración del yogur y otros productos lácteos fermentados, las bacterias ácido-lácticas seguirán representando un filón de explotación como cultivos probióticos. Éstas se complementan con las bacterias presentes en nuestra flora intestinal y contribuyen al buen funcionamiento del aparato digestivo. Ante la creciente demanda de los consumidores, cada día más preocupados por la salud, el mercado internacional de estos productos no cesa de incrementarse.

La acción de estas bacterias desencadena un proceso microbiano por el cual la lactosa (el azúcar de la leche) se transforma en ácido láctico. A medida que el ácido se acumula, la estructura de las proteínas de la 33 leche va modificándose (van cuajando), y lo mismo ocurre con la textura del producto. Existen otras variables, como la temperatura y la composición de la leche, que influyen en las cualidades particulares de los distintos productos resultantes.

Una de las propiedades más destacables del yogur es su capacidad de para regenerar la flora intestinal, la cual se ve muy afectada por una mala alimentación y sobre todo, por infecciones y abuso de medicamentos como los antibióticos.

¿Qué contiene? 

PROPIONIBACTERIUM SCHERMANI 

Las bacterias propiónicas se caracterizan por su capacidad de producir ácido propiónico, y por este
motivo son muy utilizadas en el sector quesero. El Propionibacterium schermani puede producir vitamina B12 y acumular prolina en el medio donde crece.
Esta subespecie se caracteriza además por la capacidad de fermentar la lactosa. Por este motivo se recomienda su administración a los sujetos que presentan intolerancia hacia la lactosa.

STREPTOCOCCUS THERMOPHILUS 

Se reproduce en el aparato gastrointestinal humano, produce ácido láctico y es el responsable de la actividad lactásica. Esta actividad enzimática facilita la digestión de la lactosa contenida en la leche y puede reducir los síntomas de mala absorción asociados a las diarreas agudas debidas a infección. Recientemente se ha propuesto reclasificar el Streptococcus thermophiIus como Streptococcus salivarius subsp. thermophilus en base a su elevada homología de DNA y por la composición similar, en cuanto a ácidos grasos de larga cadena, con el Streptococcus salivarius. Los Streptococcus salivarius han demostrado una capacidad real contra la colonización del estómago por parte del Helicobacter pylori. Se podría aconsejar su utilización como agente probiótico contra el Helicobacter pylori.

BIFIDOBACTERIUM BIFIDUM 

Las bacterias anaerobias pertenecientes al género Bifidobacterium constituyen la flora predominante de los niños alimentados con leche materna. Se piensa que las bifidobacterias ejercen algunos de los efectos preventivos contra la diarrea relacionada con la lactancia.
Además, en animales de laboratorio las bifidobacterias reducen la difusión del virus y obstaculizan la infección por rotavirus.

LACTOBACILLUS BULGARICUS 

Se usaba tradicionalmente para preparar el yogur. Produce ácido láctico en el intestino. Estimula el crecimiento de las bifidobacterias y aumenta las defensas inmunitarias.
El L. bulgaricus, como el L. acidophilus y el B. bifidum, producen un efecto barrera sobre la translocación de E. coli. Muchos tipos de esta bacteria han demostrado capacidad de producir antibióticos. El principio activo aislado y purificado se ha llamado bulgaricana. Posee una actividad a pH ácido pero no tiene a pH neutro o alcalino.
Mantiene su actividad a temperatura ambiente, incluso después de nueve días y es activa contra Gram-positivos y contra Gram-negativos (Bacillus, Streptococcus, Staphylococcus, Sarcina, Pseudomonas, Escherichia y Serratia).

LACTOBACILLUS CASEI 

Es eficaz para equilibrar la microflora intestinal y prevenir los trastornos intestinales. Posee una potente acción antidiarreica.

LACTOBACILLUS PLANTARUM 

Produce distintos tipos de proteínas con actividad bactericida, llamadas bacteriocinas. Son generalmente activas hacia las bacterias Gram-positivas. Su función es la de equilibrar la microflora intestinal.

LACTOBACILLUS ACIDOPHILUS 

El Lactobacillus acidophilus ejerce una acción antagonista sobre el crecimiento de distintos tipos de bacterias, entre las cuales: Staphylococcus aureus, Salmone1/a typliimurinum, Escherichia coli enteropatógenas y Clostridium perfrigens. El responsable de esta interacción antagonista parece ser el peróxido de hidrógeno, producido por los lactobacilos.
Se han encontrado los siguientes efectos positivos: en el tratamiento del estreñimiento, para aliviar la diarrea provocada por la radioterapia y en los casos de deficiencia de enzimas fecales. Además, produce un fortalecimiento del sistema inmunitario y un equilibrio de la microflora intestinal El Lactobacillus acidophilus produce dos bacteriocinas: la lactacina B y la lactacina F. Las dos bacteriocinas poseen una actividad similar. Tienen actividad bactericida, pero no proteolítica, hacia distintas bacterias.

Algunos investigadores han aislado otra sustancia proteica producida por el Lactobacillus, activa contra Gram-positivos y Gram-negativos, algunos de los cuales se han mostrado resistentes hacia muchos de los antibióticos más comunes.

Las sustancias aisladas en cultivos de L. acidophilus con actividad antibiótica de interés terapéutico son la acidofilina, la acidolina y la lactocidina. La primera posee una actividad contra bacterias patógenas (Salmonella, Shigella, Klebsgella, Pseudosmonas y Staphy_Iococcus), la lactocidina ejerce una acción antagonista preferentemente hacia los Gram-negativos.

LACTOCOCCUS LACTIS 

Produce un grupo de antibióticos polipeptídicos llamados nisinas, que constituyen un factor de primaria importancia en lo que concierne a la adaptación de estreptococos lácticos en un ecosistema muy competitivo. Las nisinas y los productores de nisinas se utilizan actualmente en Europa en la industria alimentaria para controlar los procesos de fermentación.

LACTOBACILLUS SPOROGENS 

Es un fermento que tiene una elevada resistencia al calor y a los jugos gástricos, por lo tanto puede superar la barrera gástrica y alcanzar el intestino sin sufrir alteraciones. El ambiente ácido del estómago activa las esporas producidas por L. sporogens; cuando éstas llegan al intestino germinan y proliferan produciendo ácido láctico en forma L (+); este ácido ha demostrado capacidad de inhibir el crecimiento de gérmenes patógenos.

LACTOBACILLUS HELVETICUS 

Pertenece al grupo de los lactobacilos homofermentadores propiamente dichos. Está especialmente concentrado en la leche ácida, en el queso Emmental y en otros quesos de pasta cocida. Es fuertemente ácido-tolerante; en efecto, resiste a altas concentraciones de ácidos (hasta 5% con pH 3,5 y hasta 11% con pH 5,0). Algunas especies de este fermento (p.e.: el LP 27) producen una bacteriocina.

¿Qué es el Kefir? Casi como un yogurt 


Es una bebida cremosa, similar al yogur, es un fermento de origen caucasiano.
Este producto es conocida desde tiempos remotos, en Europa las leches ácidas alcanzaron difusión a partir de los pueblos nómadas asiáticos, así como de los germánicos y nórdicos, grandes consumidores de productos lácteos. Inicialmente el Kéfir se elaboraba fermentando leche de camello; luego se pasó a la leche de yegua, y posteriormente a la leche de cabra y la leche de vaca. Esta materia prima fresca sería la ideal, pero actualmente es casi imposible acceder a ella. Numerosas personas han comprobado en la práctica cómo su kéfir crece sano en leche convencional directamente ordeñada, buscando siempre la mejor calidad posible y evitando con ello contaminaciones.
A partir de su cultivo en leche, en algún momento posterior se empezó a cultivar en agua azucarada.

Las bebidas que se obtienen en los cultivos del Kéfir, tienen según tradición histórica y verificaciones científicas en laboratorios, propiedades muy beneficiosas para los humanos, tanto por los efectos preventivos como curativos.
Hay tres tipos de Kéfir, el de leche, el de agua y el de té. Del primero, el Kéfir de leche, se obtiene una especie de yogurt, del segundo, una bebida parecida a una limonada con gas, y del tercero, una bebida de hierbas. La mayoría de gente conoce más el Kéfir de leche. En realidad, los tres tipos son el mismo Kéfir, con la misma microflora, pero adaptados a medios distintos.

Un efecto característico del Kéfir es que está en constante crecimiento, puesto que son microorganismos vivos. Los nódulos que crean, se parten por gemación y pronto duplicarán su tamaño necesitando más aporte energético y espacio. Es entonces cuando se separa un poco, que se puede ofrecer a otras personas para que se beneficien con él y así con nuestra ayuda y a lo largo de la historia, han logrado colonizar un planeta de tribus y gente alternativa.

El Kéfir, sería como un cultivo, pero tradicionalmente no se compra ni se vende, sino que ha seguido un flujo de mano en mano, como regalo entre conocidos y amigos, en gesto de buena voluntad. No es casual que signifique más o menos eso, un deseo de bendición, etimológicamente en Turco ¨sentirse bien¨.

Kefir no es lo mismo que yogur...

A pesar de que es similar al yogur, la diferencia principal entre el proceso de fermentación del kéfir y del yogur estriba en que el primero fermenta la leche mediante una reacción lacto-alcohólica (la lactosa de la leche se transforma en ácido láctico y se produce anhídrido carbónico y alcohol, este último en una proporción inferior al 1%), mientras que la del yogur es sólo láctica (sólo se transforma la lactosa en ácido láctico).

El Kéfir previene putrefacciones intestinales y contribuye a la depuración del organismo. De este modo, la absorción y asimilación de nutrientes es más completa y se pueden sintetizar componentes necesarios como la vitamina k. Se debe beber diariamente, no altera la digestión y es asimilado con rapidez por la sangre.
El yogur favorece la flora intestinal pero el Kéfir es un auténtico regenerador de la misma, por ello es muy aconsejable el tomarlo después de haber tomado un tratamiento antibiótico, el Kéfir transforma la putrefacción intestinal en fermentación láctica, provee al intestino de abundante ácido láctico, cuya acción convierte en peptonas los residuos de las sustancias albúminas que llegan al colon.

El Kéfir no es un remedio universal y siempre cuando exista enfermedad, siempre se debe acudir al médico.

Propiedades nutritivas 

La fermentación del kéfir permite descomponer la leche en nutrientes más simples haciéndola más digestiva y tolerable por personas que sufren de intolerancia a la lactosa. También aporta microorganismos que regeneran la flora intestinal y compiten eficientemente contra las bacterias patógenas de nuestro intestino.
Esto permite tomar el kéfir sin necesidad de hervir o esterilizar la leche en su elaboración, de forma que permite aprovechar todas las propiedades beneficiosas de la leche cruda. 

Kéfir yogur de pajaritos, Fotografías de Lorena Villegas

Yogurt de pajarito
  • La proporción es aprox. 2 cucharadaas soperas colmadas de pajaritos por unos 350 o 400 cc de leche, para que salga bueno y algo espeso.
  • El ideal es usar leche cruda.
  • El yoghurt colado 24 hrs. después es ligeramente digestivo y el que se cuela pasadas 36 horas es astringente.
  • El colador no debe ser nunca metálico (de plástico directamente).
  • Un truco para no ser "esclavo" de los pajaritos y tener que colarlos todos los días: se pueden mantener en el refrigerador y así colarlos tres o incluso dos veces a la semana. Eso sí, se ralentiza todo el proceso y no crecen tan rápido.

Cómo cultivar "los Pajaritos"

Existe una manera fácil de generar nuestros propios "pajaritos" para tener yogurt, gratis, sano y natural.
En un frasco de vidrio previamente hervido, ponemos un litro de leche entera. Tapamos con un colador de plástico o con una gasa amarrada con un elástico. Después de eso dejamos reposar durante 3 días en un lugar oscuro y seco.
Transcurridos esos tres días, la leche se habrá cortado y si la colamos apareceran unos grumitos parecidos a la coliflor, los enjuagamos bien y ya tenemos listos nuestros"pajaritos", "búlgaros" o "Kefir" como más te guste llamarlos.

Cómo preparo el yogurt utilizando pajaritos

Ingredientes:
  • 3/4 litro de leche entera, 
  • pajaritos,
  • 1 recipiente de vidrio enjuagado con agua hervida.
Preparación:
  • En el recipiente de vidrio colocamos los pajaritos y le añadimos la leche entera y lo dejamos reposar entre 24h y 36h.
  • Colamos el yogurt y lo separamos de los pajaritos. Los enjuagamos con agua templada y continuamos de nuevo con el proceso para generar más yogurt.
Si cuidamos a los pajaritos, éstos van a ir creciendo y nos ayudarán a poder hacer más cantidad de yogurt o una fermentación más rápida.


Hacer yogurt con yogurt
  1. Caliente un litro de leche sin dejar hervir,  pero manteniendo la temperatura próxima a la de ebullición durante cinco minutos. También suelen utilizar leche en polvo.
  2. Retire la leche de la olla en la que la calentó y deje enfriar hasta que tenga una temperatura entre los cuarenta y los cuarenta y cinco grados.
  3. Vacíe la leche en un recipiente de vidrio que tenga tapa y añada dos cucharadas de yogurt natural, agitando bien para incorporar perfectamente. Tape y deje fermentar por unas seis horas aproximadamente sin permitir que la temperatura disminuya de los cuarenta grados. Transcurrido el tiempo notará que la leche ha cuajado por el efecto de los búlgaros, pero si le falta consistencia la puede dejar un poco más de tiempo hasta que alcance la deseada. En lo que se termina el proceso de fermentación se puede avanzar partiendo las frutas que se van a utilizar para hacer el yogurt de sabor, en caso de que así lo desee, como fresas, mango, durazno, piña, manzana, coco y cualquiera que sea su preferida, moliendo parte de ella en la licuadora y dejando algunos pedazos pequeños para añadir al yogurt.
  4. Destape y mezcle con sus frutas favoritas añadiendo leche condensada para ajustar al dulzor que prefiera. Procure mezclar perfectamente para obtener un color homogéneo y distribuir los trocitos de fruta dentro del yogurt.
  5. Refrigere inmediatamente para evitar que continúe el proceso de fermentación. Si lo desea puede refrigerar el yogurt natural así obtenido y agregarle las frutas y el endulzante posteriormente, lo que también le permitirá utilizarlo como fuente de búlgaros para hacer más yogurt durante ese tiempo. Este producto le puede durar hasta una semana en el refrigerador sin descomponerse y es recomendable identificar el producto con la fecha para asegurar su consumo durante ese tiempo.

miércoles, 16 de julio de 2014

Tortillas de harina de trigo (tipo Rapiditas Bimbo)


Ingredientes:
  • 1/2 kg de harina de trigo (sin leudante) 
  • 1/2 (o 125 cc) taza de aceite 
  • 1 taza (o 250 cc)  de agua tibia 
  • 1 cucharadita de sal 
Preparación:

  1. Poner la harina en un bol grande, espolvorear con la sal, hacer un hueco en el centro y añadir el agua y el aceite. Con una mano integrar de a poco los ingredientes hasta formar una masa que no se pegue. (No conviene amasar doblando la masa para que no se endurezca). Dejar descansar 10 minutos tapada.
  2. Poner a calentar una planchuela o sartén.
  3. Para formar las tortillas, tomar bolitas de masa del tamaño de una nuez, aplastar un poco con la mano sobre la mesa enharinada, (queda un medallón grueso), a continuación hay que aplastar los bordes del medallón con los dedos, al tiempo que se lo hace girar entre las manos. Finalmente, estirar con el palote enharinado, dando forma redonda a la tortilla, para dejarla lo más fina posible. Cocinarla en la planchuela o sartén hasta que comience a dorarse, dar vuelta para terminar la cocción. Tienen que quedar blanditas para poder doblarse con facilidad.


Sincronizadas de Jamón y queso
http://lacocinadevero.com/




Turrón de Quaker

En otra oportunidad hemos realizado este postre. Esta vez citaremos la receta que figura en el sitio de Facebook de Quaker

INGREDIENTES:

  • 200 gr de manteca.
  • 1 taza de azúcar (tamaño taza de té).
  • 100 gr de cacao Toddy
  • 6 cucharadas de leche.
  • 2 tazas de Avena Quaker Tradicional (tamaño taza de té).
  • Galletitas de agua saladas Argentitas

PREPARACIÓN:

  • Calentar a fuego lento, hasta disolver, 200 gramos de manteca, 1 taza de azúcar, 100 gramos de cacao Toddy y 6 cucharadas de leche. Remover hasta que esté cremosa. 
  • Luego agregar 2 tazas de Avena Quaker Tradicional. Cocinar de 2 a 3 minutos.
  • Forrar con papel manteca o celofán (con papel film también puede ser) un molde rectangular.
  • Colocar un poco de la preparación cubriendo la base del molde y luego una hilera de galletitas de agua Argentitas, y así sucesivamente.
  • Llevar a la heladera 10 minutos, demoldar y quitar el papel.
  • Finalmente llevar al freezer hasta que el turrón esté duro. 




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viernes, 4 de julio de 2014

Chuchoca y Polenta

La chuchoca es el producto total de la molienda gruesa del maíz tierno (choclo), previamente cocido y secado al sol. Semejante a la sémola en color y textura, común en la cocina de los pueblos andinos de Argentina, Bolivia, Chile y Perú, se diferencia de la polenta en que esta es el producto de la molienda gruesa del maíz secado y descortezado.

Tras la cosecha de choclos se proceden a pelar y cocer en grandes recipientes. Los que no se consumen inmediatamente con mantequilla, pasan al secado al sol, generalmente en techos o superficies altas, para evitar la depredación por animales domésticos. Tras un tiempo el maíz queda seco, con una consistencia dura y quebradiza. Pasa entonces a la faena de desgranado que suele ser una actividad de otoño cuando no hay otros trabajos prioritarios. Viene entonces a la fase del molido el cual antiguamente se hacía molinos de piedra manual, por lo que no quedaba demasiado fino y por lo tanto con una contextura semi sólida en el momento de ser consumido en sopas o principalmente cazuelas de ave o cerdo. Actualmente se muele en modernos molinillos pero se le da una gradación media para que no quede muy molido.

Chuchoca

La Polenta es un alimento, cereal, gacha o puche originario del norte de Italia, muy difundido en Argentina, Austria, Chile, Suiza, Bosnia, Croacia, Perú, Eslovenia, Portugal (principalmente en la isla de Madeira) y Uruguay, también es muy consumido en Córcega, Saboya y Niza al sur de Francia, así como en los estados de Río Grande del Sur, Santa Catarina, Paraná, Espírito Santo y São Paulo al sur del Brasil; siendo también consumida —especialmente en temporadas frescas— en Paraguay, México y Venezuela.
El puls romano

La etimología deriva de la palabra latina puls, una especie de potaje realizado con harina de centeno o con farro -un muy antiguo antecedente del trigo, de la palabra latina far o farris- deriva la palabra farina, es decir harina.

Ya en la antigüedad era muy común su consumo, mientras que los griegos preparaban un potaje semejante a partir de la harina de cebada. En tiempos del Imperio romano ya se conocía con el nombre pullmentum, y luego de allí pullenta; este plato que era uno de los principales alimentos de las legiones romanas.

La evolución de la polenta es aún más extensa en el tiempo y con mayores variaciones; inicialmente se preparaba con hierbas y desde el Imperio romano se hizo más común prepararla con harina de trigo. La flor de la harina de trigo era llamada entonces pullen.

Polenta
Sólo tras 1492, con los viajes de Cristóbal Colón, es que se hace conocer en Europa un ingrediente que sería típico de la actual polenta: el maíz. Sin embargo la difusión y aceptación del maíz entre los europeos fue bastante lenta; en Italia el cultivo de maíz se comenzó a generalizar a mediados del siglo XVII y esto principalmente en la zona Nord (norte) en donde el régimen de lluvias facilitó la siembra de este cereal.

En realidad actualmente se distinguen tres clases de polentas en Italia: la polenta gialla (polenta amarilla) realizada con harina de maíz amarillo; la polenta bianca (polenta blanca) realizada con harina de castaña y las polentas "oscuras" realizadas con alforfón. De estas tres la más difundida es la primera, o sea la polenta de harina de maíz.
Respecto a la polenta gialla, en el norte de Italia se conocen variedades tales como la polenta concia ("curtida", es decir la más sólida, frecuentemente con una corteza debido al tostado ), polenta vuncia (untuosa), polenta e formaggio (queso) gorgonzola, la polenta con hongos porcini o missultin (un pez) e polenta a orillas del lago de Como, polenta taragna, etc.
Del mismo modo su densidad varía según la región: en el Véneto y el Friuli (donde se consume con sanganè) es muy consistente, mientras que en las Marcas y los Abruzos es bastante cremosa. En el Véneto es común la poenta e osei (polenta con pajaritos).

La polenta taragna es una receta típica de la cocina valtellinesa- en las fronteras de la Lombardía con el cantón suizo de los Grisones-; su nombre deriva del tarai un largo bastón usado para removerla dentro de las "pailas" de bronce. Como otras polentas de la región alpestre de Lombardía (lo mismo que la polenta vuncia) se prepara con una mezcla de "trigo sarraceno" o "trigo negro" (alforfón) que le confiere un típico color oscuro. A diferencia de lo que se hace con la polenta vuncia o uncia, en la polenta taragna el queso es añadido durante la cocción.

En Rumania y Moldavia es plato nacional un preparado muy semejante a la polenta de maíz, tal plato se denomina mămăligă y se cocina en recipientes de hierro llamados ceaun.
En el interior de Croacia se conoce un plato muy similar al cual se le da el nombre de žganci; en los países de habla inglesa los potajes hechos con maíz suelen ser llamados hominy, en Sudáfrica comúnmente se llama "mealie pap" a una preparación semejante, en Zambia existe la nshina, en Zimbabue la sadza, en gran parte de África los potajes con maíz son llamados "fufu", en algunas islas del Caribe se conocen preparados de origen africano como el cou-cou de Barbados o el funjie de las Islas Vírgenes. Preparaciones semejantes son bastante comunes en África Oriental y Meridional, conociéndose en swahili con el nombre de ugali.
En las áreas rurales del Cono Sur existe la fariña, harina hecha con mandioca, ya a fines del s XVIII los gauchos -especialmente los de las zonas del noreste- solían llevar cuando viajaban tal fariña y preparar con ella un sencillo potaje muy semejante a la polenta, potaje que llegaba a tener la consistencia del pan y les podía ser sucedáneo en las zonas de campo. En Chile se consume la Chuchoca un preparado similar a la polenta pero con un molido más grueso que le da una consistencia especial cuando está preparada.
En el País Vasco se realiza una papilla dulce hirviendo agua con harina de maíz y añadiendo leche y azúcar, denominada morokil.
En Asturias también está muy extendido su consumo se la conoce como "fariñes" o "farrapes" y puede acompañarse bien de dulces tipo leche, canela , castañas hervidas ... o bien formando un plato más contundente con chorizo frito o panceta. En Andalucía se la conoce por "poleás" o "poleá".

Polenta



jueves, 29 de mayo de 2014

Historia y beneficios de los alimentos fermentados

No hace mucho que los alimentos fermentados han empezado a desaparecer de nuestras mesas. Hoy día, el chucrut y encurtidos modernos se hacen con vinagre en vez del método tradicional de lactofermentar con sal.
Pero existen numerosas ventajas de volver a los métodos tradicionales de nuestros antepasados, y comer más alimentos fermentados. Éstos nos aportan beneficios para la salud mediante la lactofermentación, y este proceso puede transformar el sabor de la comida de lo insulso y corriente, a una acidez refrescante impulsada por colonias de bacterias beneficiosas y un mayor aporte de micronutrientes.
La vida en el Paleolítico no era impoluta ni estaba esterilizada. No existía el jabón para lavarse las manos, la carne no venía envasada al vacío, y tampoco se almacenaba en neveras para evitar que se pusiera mala. De hecho, durante la mayor parte de la historia de la humanidad, el hombre no ha sido consciente de la existencia de los microorganismos, por no hablar del papel tan importante que éstos han jugado en nuestras vidas. No fue hasta el siglo XVII cuando se descubrieron estos microorganismos, y tardamos un par de siglos más en darnos cuenta de que podían causar enfermedades y que el hecho de hervir o calentar sustancias era capaz de atenuar o acabar con su potencial dañino.
El problema es que, como casi siempre, nos pasamos. Las muertes causadas por enfermedades infecciosas cayeron en picado, y se declaró una guerra sin cuartel a este mundo invisible: los gérmenes, bacterias y todo tipo de microorganismos nos la tenían jurada, y eliminarlos por completo de nuestras vidas cotidianas era primordial para conseguir una salud óptima. Hoy en día, todo está pasteurizado, los productores se sienten orgullosos de ello (algo parecido a lo que ocurre con los productos desnatados y “bajos en grasa”), y todo lo que pueda entrar en contacto con cualquier tipo de orificio corporal – sea mano o utensilio – se lava a conciencia con jabones desinfectantes.

“En un mundo normal, nunca tendríamos por qué pensar en reponer las bacterias que nos permiten digerir la comida. Sin embargo, convivimos con antibióticos, agua clorada, jabones antibacterianos y todos aquellos factores que están presentes en nuestra vida contemporánea que yo clasificaría como una “guerra a las bacterias”, y si no somos capaces de reponer esas bacterias beneficiosas, no podremos absorber de manera eficaz los nutrientes de los alimentos que ingerimos.” 
Sandor Katz

Puede resultar beneficioso “ponerle microorganismos a la vida”. Si tenemos en cuenta el entorno en el que hemos hecho la mayor parte de nuestra evolución y adaptación, puede que echarle al cuerpo unas pocas bacterias (de alimentos u otras procedencias), sea una parte fundamental de una vida sana. Si aceptamos el argumento de que nuestra evolución, a lo largo de millones de años, puede haber dado forma a prácticas actuales, tanto alimentarias como otras, ¿no quiere decir eso que ensuciarnos y comer bacterias beneficiosas es, desde siempre, una parte integral de nuestra existencia?

Alimentos fermentados

Nos hemos estado alimentando con comidas repletas de bacterias durante cientos, miles y millones de años. Nuestros antepasados no esterilizaban ni pasteurizaban lo que ingerían. La vida, según nuestros valores actuales, era sucia, y sufríamos de enfermedades infecciosas. Pero al menos teníamos más armas para lidiar con ellas.
Los humanos en el mundo entero han fermentado su comida desde tiempos ancestrales. Los primeros indicios de viticultura se remontan a 8000 años atrás en el área caucásica de Georgia. Y existe evidencia de que se fermentaban bebidas en Babilonia alrededor de 5000 AC, en Egipto alrededor de 3150 AC, en el México prehispánico alrededor de 2000 AC y en Sudan alrededor de 1500 AC. También existe evidencia de que se producía pan con levadura en el antiguo Egipto tan temprano como 1500 AC y que se fermentaba leche en Babilonia circa 3000 AC.
Los lácteos fermentados son una parte importante de la dieta tradicional de los Masai. En el este y el sudeste asiático se consume natto (soja fermentada), kimchi (col fermentada), salsa de pescado fermentada y pasta de gambas fermentada entre otros. En Asia Central, kefir, kumis (leche de yegua fermentada) y shubat (leche de camella fermentada). En la India existen una variedad de encurtidos fermentados y yogures. El Pacífico cuenta con el poi, que es la raíz de taro machacada y fermentada. Más cercano a nosotros, en Europa del Este tenemos la kombucha (té fermentado) y el kvass de remolacha (bebida a base de remolacha fermentada), y en el centro y norte de Europa se consume chucrut, sauerrüben (nabo o colinabo fermentado), crème fraîche y kefir, además del rakfisk (trucha en salazón fermentada).
A nuestra alimentación sin duda le faltan comidas fermentadas. Incluso en las ocasiones en las que consumimos alimentos de este tipo, suelen ser versiones “de pega” que se producen con rapidez para un consumo indiscriminado. El chucrut, por ejemplo, suele ser blando y harinoso, en vez de crujiente y ácido como debería de ser. La razón: el chucrut comercial es un impostor pasteurizado y conservado en vinagre, desprovisto de sabor y de nutrientes. En España no tengo conocimiento de que exista chucrut crudo fermentado a la venta (si fuera así, éste debería de encontrarse refrigerado). Es una suerte que resulte tan sencillo (y barato) hacer nuestros propios alimentos fermentados.

¿Cuáles son los beneficios de consumir alimentos fermentados?

En muchas sociedades la comida fermentada se ha ganado una buena reputación por sus efectos beneficiosos sobre el sistema inmunitario, la salud intestinal y el bienestar general.
Al distanciarnos de esta técnica tan antigua para conservar alimentos, también nos distanciamos de los inigualables efectos positivos para la salud que éstos nos aportan. Sally Fallon, autora del libro Nourishing Traditions, es una gran defensora de la lactofermentación, y con razones más que aparentes:

“La proliferación de lactobacilos en verduras fermentadas mejora su digestibilidad e incrementa los niveles de vitaminas. Estos organismos beneficiosos producen numerosas enzimas útiles además de sustancias antibióticas y anticancerígenas. Su principal subproducto, el ácido láctico, no sólo conserva las verduras y las frutas en un estado perfecto, sino que promueve el crecimiento de una flora bacteriana saludable en todo el intestino.”
Sally Fallon

La lactofermentación mejora el perfil de micronutrientes de muchos alimentos. Por ejemplo, la leche que se somete a este tipo de fermentación, bien de forma natural como es el caso del “requeixo”, o bien inoculando con un cultivo como ocurre con el yogur, piima, matsoni y otros lácteos fermentados, nos aporta más vitaminas en comparación con la leche cruda, y sobretodo en comparación con la leche pasteurizada y uperisada. Los lácteos fermentados muestran de manera consistente un aumento en el nivel de folato, vitamina B12 y biotina.
Los incrementos en los perfiles de micronutrientes de alimentos fermentados no se reducen al yogur y al kefir. Las verduras y frutas lactofermentadas también se ven afectadas de manera positiva. La biodisponibilidad de aminoácidos, en particular la lisina con sus efectos antivirales, y la metionina, se ve incrementada mediante el proceso de fermentación. Las verduras, como en el caso del chucrut y el kimchi, a menudo muestran un incremento en la actividad de la vitamina C y la vitamina A.
Volvamos por un momento a los lácteos. No me canso de repetir que, bajo mi punto de vista, la forma óptima de ingerirlos es la siguiente: crudos, enteros, fermentados y provenientes de ganado que se alimenta con pasto. El proceso de fermentación descompone la lactosa, atenuando de este modo un azúcar potencialmente problemático y reduciendo el contenido en carbohidratos.
En el caso del chocolate, es necesario comenzar por la fermentación de los granos de cacao. Esto le da profundidad al color y enriquece el sabor, pero sobretodo, lo que consigue este proceso es destruir los taninos astringentes que se encuentran en el cacao crudo. Estos taninos confieren un sabor amargo, y ciertas personas experimentan reacciones negativas a los mismos. Si eres muy sensible al vino tinto y te suelen dar dolores de cabeza cuando lo bebes, es posible que tengas una sensibilidad a los taninos. Los mejores chocolates negros son el producto de una larga fermentación de los granos de cacao, eliminando la mayor parte de los taninos.


La fermentación también puede hacer que ciertos alimentos previamente incomibles o incluso peligrosos se vuelvan medianamente nutritivos. Por ejemplo, se pueden reducir bastante las lectinas, el gluten y los fitatos de los cereales al fermentarlos. No estoy proponiendo que volvamos a comer pan, pero si en algún momento te quieres dar el capricho, lo ideal sería hacerlo con un poco de pan de masa fermentada tradicional.
Incluso la soja se vuelve permisible con una fermentación apropiada. El natto es un acompañamiento japonés a base de soja fermentada, y es uno de los alimentos más ricos en vitamina K2 (Menaquinona-7 o MK-7), de la que he empezado a hablar en mi anterior artículo, un nutriente que es de suma importancia para la salud ósea, dental y cardiovascular.
La vitamina K2 también se vuelve más disponible con la fermentación. El queso curado de leche cruda tiene una gran cantidad de K2 (Menaquinona-4 o MK-4), así como el hígado y la mantequilla de vacas que se alimentan de pastos verdes. De nuevo, volvemos a la fermentación: la vaca se alimenta de hierba rica en vitamina K1, la fermentación en su sistema digestivo produce la K2, y nosotros la ingerimos al consumir su hígado o ciertos productos lácteos enteros.
Además de todo esto, los alimentos fermentados son la mejor fuente de probióticos. Ayudan a restaurar el equilibrio de bacterias en el sistema digestivo. Si padeces de estreñimiento, colon irritable, intolerancia a la lactosa o al gluten, candidiasis, alergias o asma, puedes estar seguro de que está relacionado con una falta de bacterias beneficiosas en el sistema digestivo. Los fermentos mejoran la función digestiva y nos ayudan a absorber los nutrientes, vitaminas y minerales que ingerimos. No se trata de algo mágico o milagroso, en realidad es muy sencillo: al introducir bacterias beneficiosas en nuestros cuerpos estamos restaurando un equilibrio de la flora intestinal que solía ser la norma para quienes se alimentaban con comida real y tradicional y se exponían a las bacterias de manera regular. Los alimentos fermentados simplemente abordan esa carencia que en nuestra sociedad es tan grave, pero no introducen nada nuevo a la fisiología humana.
¡Por si todo esto no fuera suficiente, fermentar es muy barato! Se puede hacer sin necesidad de accesorios sofisticados, y la mayoría de los ingredientes necesarios para estas recetas cuestan muy poco dinero.
Hemos estado consumiendo alimentos fermentados de forma voluntaria durante miles de años, y muchísimo más tiempo de forma accidental, y en mi opinión deberían de ser una parte fundamental de una alimentación ancestral, saludable y coherente.






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miércoles, 28 de mayo de 2014

Membrillos En Conserva - Compota

Foto de la web
Se puede servir como acompañamiento de cualquier carne roja, también se puede servir como postre con una cucharada de crema chantilly o helado, con queso Manchego o Mar del Plata.
Recomendamos no pelar el membrillo, ni sacar las semillas. Están equipadas con la pectina natural, si uno quiere tener mejor resultado, cortar los membrillos en rodajas de 1 cm. la noche anterior, poner en una olla y cubrir y añadir el resto de los componentes.

Ingredientes
  • 5-6 u. Membrillo grande, bien lavados y secados
  • 2 Frascos para preservar los membrillos (500 ml)
  • 1 1/2 lt. Agua
  • 1 taza Azúcar morena
  • 5 u. Anís Estrella
  • 7-8 u. Clavo de Olor
  • 3 ramas Canela 
  • 1 u. Limón cáscara y jugo
  • Unas cuantas hojas de romero fresco

Preparación
  • Precalentar el horno a 356°F-180°C, cortar el membrillo, sin pelar, en rodajas de 1 cm. de espesor.
  • Colocar el agua en un bowl, agregar al azúcar morena, la canela, el anís estrella, el clavo de olor, la ralladura y el jugo de limón.
  • Colocar las rodajas de membrillos mezclar y vaciar todo a una bandeja de horno.
  • Colocar por encima las hojas de romero y cocinar en el horno durante unos 45 minutos o hasta que el membrillo esté blando.
  • Retirar del horno y en caliente, colocar en los frascos, decorar con romero y el anís estrella, rellenar con el almíbar y cerrar los frascos apretando bien. Conservar en un lugar oscuro y fresco.


Foto de la web

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lunes, 10 de febrero de 2014

Tomaticán

El Tomaticán es un guiso colonial, originario de la Capitanía de Chile. En la actualidad se consume principalmente en Chile y en la zona de Cuyo Argentina, zona que fuera parte de Chile durante la colonia.
Se trata de uno de los mejores representantes de la criolla de Chile, y de Cuyo al conjugar los ingredientes que traían los conquistadores españoles durante el siglo XVI y con los alimentos propios de la gastronomía mapuche autóctona.
Algunos aseguran que es una receta azteca que adoptaron los huarpes; otros, que la trajeron los europeos y se fusionó con lo criollo.

Tomatican Chileno

Ingredientes:
  • 2 choclos (desgranados)
  • 2 tomates (cortados en cubos pequeños)
  • 500 grs. de tapapecho o sobrecostilla (cortada en trozos pequeños)
  • 1 cebolla (corte pluma)
  • 2 papas (cortadas en cuartos)
  • 2 cucharadas de aceite
  • 1 diente de ajo
  • Sal
  • Pimienta
  • 1 taza de agua o caldo
Preparación:
  1. En una sartén con el aceite, freír la cebolla y, luego, añadir la carne. 
  2. Cocinar por 5 min. aprox. y agregar el tomate, el choclo, el diente de ajo, las papas y un poco de agua o caldo y aliñar con sal y pimienta. 
  3. Dejar cocinar por 20 min. a fuego medio, controlando que no se seque (de ser así, agregar otro poco de agua o caldo).
Consejos:
  • Al servir, acompañar con arroz o puré de papas.
Asi lo hicimos nosotros


Ingredientes
  • 2 cebollas cortadas en pluma
  • 250 grm de carne (posta, asiento) se cortan en tiritas
  • 2 tazas de choclo(maíz) picado
  • 4 tomates
  • 1 pimiento verde
  • orégano, ají color, ajo, pimienta y sal
Preparación
  • Sofreir la carne con cebolla y pimiento y aliños
  • Agregar el tomate y dejar cocinar por 15 minutos
  • Agregar el choclo dejar cocinar por unos 10 minutos (pueden cocinarlo con la coronta o marlo de choclo para que de sabor y luego lo retiran)

Tomatican Argentino

Ingredientes
  •  Aceite de oliva  
  • Cebolla 5  
  • Morrón rojo 2  
  • Salsa de tomate 1 litro  
  • Tomates 5  
  • Sal  
  • Azúcar 1 cdta  
  • Orégano  
  • Huevos 6  
  • Cebolla de verdeo 3  
  • Pan lactal 6 rodajas
  •  Pimienta
Procedimiento
  1. Transparentar las cebollas en una sartén con oliva, agregar los tomates en cubos y sin semillas ni piel (hacer una cruz en la parte trasera del tomate llevar a agua hirviendo por 20, 30 segundos, llevar a agua fría para cortar la cocción, sacarle la piel y las semillas y cortar en cubitos). 
  2. Agregar la salsa de tomate. 
  3. Adicionar la miga triturada de pan lactal, la cebolla de verdeo y los huevos. 
  4. Condimentar con sal, pimienta, orégano y pimentón dulce.


Ingredientes
(4 personas)
  • 100 g de grasa vacuna
  • 1kg de tomate fresco
  • 2 cebollas
  • ½ pimiento verde
  • 100 g de pan rallado
  • 5 ó 6 huevos
  • Sal y pimienta
  • 200 g de puré de tomate
Preparación
  1. En un disco de arado se dispone primero la grasa vacuna. Una vez derretida se ponen a freír por orden de cocción, primero el pimiento, en unos minutos la cebolla y luego el tomate fresco todos cortados rústicos, es decir, primero en rodajas y luego transversalmente. 
  2. En cuarto lugar se agrega la salsa de tomate y se deja todo cocinando un rato. 
  3. Cuando está bien amalgamado se agregan sal y pimienta blanca, tomillo, los huevos apenas ligados y al final el pan rallado.
  4. Queda con mucha consistencia, como una salsa espesa.

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